NETANYAHU CAPITULÓ VERGONZOSAMENTE PARA SALVAR EL STATU QUO

Da la impresión que las sospechas de posibles enredos personales del Primer Ministro de Israel en los conocidos casos de corrupción están dejando sus secuelas. Su comportamiento ante los últimos acontecimientos en la explanada de las mezquitas son una clara demostración que, en un principio, Netanyahu perdió totalmente el equilibrio y dirección que tanto lo caracterizaron en la toma de decisiones. Apenas se dio cuenta del error, actuó enérgicamente pagando cualquier precio en términos estratégicos israelíes para retornar a su senda tradicional.

Como se sabe, Netanyahu tiene muy claro que su permanencia a largo plazo en la posición de líder del ejecutivo israelí solo es factible en tanto y en cuanto mantenga la vigencia del statu quo de las últimas décadas. Este orden se caracteriza por la continuidad de la ocupación militar israelí y la imposición de un apartheid en Cisjordania que permite la apropiación de tierras y colonización civil judía en el territorio. Paralelamente la Autoridad Palestina recibe un millonario apoyo de las potencias en tanto la población palestina continúa sometida a un orden que le priva de derechos civiles básicos.

Las otras dos alternativas encaminarían a Netanyahu a su suicidio político. Un acuerdo con los palestinos significaría una total o significativa retirada de Cisjordania con la consecuente disolución de la base política que lo sostiene en el poder. La alternativa opuesta, anexión e imposición de soberanía israelí de jure en Cisjordania, conllevaría a la creación de un estado binacional lo que necesariamente significaría una futura tragedia para Israel.

Pese a una aparente oposición palestina y numerosos proyectos de acuerdos de paz entre palestinos e israelíes por iniciativas de diplomacias foráneas, pareciera que este statu quo no es lo mejor, pero con seguridad y por el momento que ya se prolonga más de dos décadas, es el marco más apropiado para las partes con la suficiencia de evitar un repentino desequilibrio que nadie tiene claro a que destino lo puede llevar.

El asesinato de días atrás de dos policías en puestos de guardia en la entrada de la explanada de las mezquitas desató la ira de Netanyahu. En su furia se dejó llevar por los consejos de asesores conducidos por una visión basada en la piromanía política y una concepción de venganza sádica del castigo. El ejecutivo israelí ordenó la instalación de detectores de metales en los accesos del Monte del templo.

El Waqf musulmán, institución a cargo de la administración del Monte del templo desde 1967 y el acuerdo de paz con Jordania de 1994, que no fue consultada en la toma de la decisión, la consideró un impedimento al libre acceso a lugares sagrados y una clara violación del statu quo.

La réplica palestina no se hizo esperar. Ningún musulmán palestino estuvo dispuesto a pasar ese control y se conformaron con rezar en la calle. Violentas manifestaciones callejeras arrojaron el saldo de varios muertos y heridos. La protesta trascendió los límites del país de tal modo que la muerte de dos jordanos por las balas del arma de un guardia de la embajada israelí en Jordania que se defendió de un intento de asesinato, se tradujo en un serio incidente diplomático que obligó a desmantelar todo el personal de esa representación, a la par que el Rey Abdala se sintió con suficiente poder como para poner de rodillas a Netanyahu.

Protesta palestina frente a los detectores de metales

La Autoridad Palestina tampoco permaneció en silencio anunciando el cese de la cooperación de seguridad con Israel, acto que muy bien puede interpretarse como el inicio de la disolución de dicha Autoridad con implicancias tan profundas que nadie puede predecir.  

Mas aun, el Cuarteto para el Medio Oriente, constituido por representantes de EE.UU., Rusia, Unión Europea y Naciones Unidas reclamó el retorno inmediato al statu quo previo[1].

Muy rápidamente Netanyahu entendió que el tiro le salió por la culata y su bravuconada sin ningún tipo de consulta tomó el viso de los primeros pasos de un proceso de desmoronamiento de su tan apreciado statu quo. En una urgente reunión del gabinete de seguridad se tomó la decisión de desmantelar de inmediato lo detectores de metales instalados en la entrada de la explanada de las mezquitas, como también de nuevas y sofisticadas cámaras con capacidad de identificar persona según facciones de su cara.

Para prácticamente todos los medios informativos, fuera de aquellos movilizados para la causa oficial, se trata de una vergonzosa capitulación de Netanyahu.

 TITULARES EN ISRAEL 25-7-17

YNET: Capitulación

HAARETZ: Gracias a su Majestad el Rey Abdala: la derecha se envalentonó, y como de costumbre, capituló.

MAARIV: La farsa de los detectores de metales: El fracaso de la arrogancia, euforia y borrachera de la fuerza.

WALLA: Detectores de metales: cuando el Estado de Israel capituló frente a la violencia.

NRG: Parlamentario Smotrich (Partido religioso Bait Yehudi) “Capitulación frente al terrorismo”. Ministra Regev: “Decisión lamentable”.

CANAL 2 DE TV: Sondeo de opinión: 77% de la población opina que el desmantelamiento de los detectores de metales es una capitulación israelí.   

Pero esto es solamente el inicio. La ignominiosa marcha atrás de Netanyahu no se puede interpretar de otra forma más que su reconocimiento tácito a la resolución 2334 del Consejo de Seguridad de ONU de diciembre de 2016 y las últimas tres resoluciones de UNESCO. Como se sabe, estos dictámenes fijaron claramente que Israel no dispone de soberanía en Jerusalén Oriental, el Monte del Templo y todo Cisjordania y que solo goza del carácter de potencia ocupante de tierras palestinas. Todo ello sin socavar los vínculos históricos y/o religiosos de los judíos con determinados lugares santos.

Solo basta recordar el incidente con un representante de la cancillería estadounidense en momentos que programaban la visita privada de Trump al Muro de los Lamentos en su reciente gira por la región. Sin el menor tapujo, este diplomático del país del norte le gritó a un funcionario de la cancillería israelí que no se interponga en la programación de la visita a ese sitio sagrado y que abandone el lugar pues “esto no es tierra de ustedes, es tierra de Cisjordania”[2]. Hasta el presente no hay ninguna información que este funcionario fuese reprendido o sancionado por esa actitud.

Monte del Templo: ¿está o no está en nuestras manos?

La proclamación del General Mota Gur en las redes de su brigada al final de los combates de la guerra de 1967 “El Monte del Templo está en nuestras manos” se convirtió en símbolo nacional de soberanía israelí. Hoy Netanyahu es el responsable de su nueva versión “El Monte del Templo no está en nuestras manos”.

Daniel Kupervaser

Herzlia – Israel 25-7-2017

http://daniel.kupervaser.com/

@KupervaserD         

[1] “El Cuarteto muy preocupado por la violencia en el Monte del Templo”, Walla, 22/7/17

[2] “Incidente diplomático con funcionarios de la Cancillería estadounidense” Ynet, 16-5-17

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