CUNDE EL PÁNICO EN EL GOBIERNO DE NETANYAHU

Mientras los palestinos festejan en un bullicioso after party, todos los síntomas indican que cunde el pánico en el gobierno de Netanyahu tras la histórica victoria del liderazgo palestino y el estridente fracaso israelí en el enfrentamiento sobre el control en la explanada de las mezquitas.

No es para menos. Avi Issacharoff, el veterano y reconocido analista del conflicto palestino-israelí, resume en pocas palabras el acorde final del último choque entre las partes. “La policía israelí puso en práctica una a una todas las exigencias que el Waqf musulmán le demandó, pese a que ella misma intentó proyectar una imagen de negociaciones. No hubo negociación, solo materialización de las imposiciones del Waqf. Como lo sintetizó uno de sus líderes, Abed El Azim Salahab, en conferencia de prensa: <el Waqf es el responsable directo y dueño de la última palabra en la explanada de las mezquitas. Al conquistador le está prohibido entrometerse>. Por más triste que sea, esta es la verdadera revelación de la última crisis. La soberanía de Israel en el Monte del Templo tiene límites muy claros”[1].

La solides y coherencia de la posición palestina recibió un significativo apoyo internacional, tanto de los países árabes como también del Cuarteto de Medio Oriente con participación de EE.UU. De la vereda de enfrente, el gobierno de Netanyahu y sus allegados respondieron a los acontecimientos con el disparo de ráfagas de ideas y proyectos ilusorios, incoherentes, y en muchos casos, inclusive, muy perjudiciales para los intereses israelíes.

Netanyahu sorprendió cuando repentinamente dio a conocer su apoyo a dos viejas y gastadas propuestas, aunque no menos disparatadas[2].

Cuando concurrió a dar su pésame a la familia víctima del último atentado criminal en la colonia Halamish, declaró su apoyo a poner en práctica la pena de muerte al palestino que ocasionalmente salió vivo del ataque. Sin duda, este repentino giro obedece a razones proselitistas ya que ningún otro argumento es capaz de sostener una posición tan dañina para la imagen y seguridad de Israel. Prácticamente todos los organismos de seguridad se oponen y las razones son muy convincentes

En principio, la medida no garantiza en lo más mínimo un avance en el objetivo de disuadir futuros terroristas. Una sociedad sin derechos civiles que parte de sus miembros son capaces de inmolarse y/o programar ataques con la seguridad que no saldrán vivos, la amenaza de pena de muerte es totalmente ineficaz. Ataques de lobos solitarios que terminan acribillados a balazos con la casa de sus familiares demolidas se reitera prácticamente cada semana y no hay visos que se detenga esa ola.

Está claro que ni siquiera la ejecución puntualizada de sus líderes (caso Yair Stern, jefe del Leji), o la horca, en manos de los ingleses, pudo impedir que se allane el camino a la independencia de Israel. Como se sabe, esta heroica epopeya de la historia judía se llevó a cabo, en parte, por grupos terroristas. Solo a la imbecilidad del liderazgo local, o a una motivación ajena a la preocupación por la seguridad, se le puede ocurrir aplicar la pena de muerte a terroristas palestinos.

Mas aun, se debe tener claro que, con la imposición de la pena de muerte a terroristas palestinos, el destino de los tres israelíes prisioneros de Hamas, o desgraciadamente de otros que en el futuro puedan caer en sus manos o de Hesbollah, probablemente sea mucho más triste y trágico en comparación con el festival por la liberación del soldado Shalit.

Caricatura en medios palestinos: el pueblo expulsa al ejército opresor

En el segundo aspecto de su propuesta Netanyahu se adhirió a Liberman con su proyecto de intercambio territorial con la Autoridad Palestina. Según esta idea, Israel recibiría la soberanía en el denominado Bloque Etzion, una zona de colonias judías en Cisjordania al sur de Jerusalén, con muy poca población palestina, a cambio de la región israelí denominada Wadi Ara, mayormente poblada por árabes ciudadanos israelíes, que pasaría a soberanía palestina.

El objetivo es tratar de bajar la presión del denominado fantasma demográfico. Menos árabes y más judíos bajo soberanía israelí en la misma dimensión territorial reconocida internacionalmente. Lo que estos eximios estrategas israelíes no tuvieron en cuenta es que el gobierno y parlamento de Israel tienen todo el derecho de intercambiar territorio con otro país, pero no pueden obligar a sus ciudadanos a ser sometidos a otra soberanía, salvo que demanden el derecho divino y excepcional judío de deportar ciudadanos de otra etnia.   

Muy rápidamente se puede exponer lo absurdo e irrisorio del proyecto. Israel firma el convenio con los palestinos, pero los habitantes árabes de Wadi Ara demandan compensaciones económicas multimillonarias según la misma fórmula de 2005 con la desconexión de Gaza. Con ese dinero se trasladan a viviendas en algún otra aldea o ciudad de Israel. Resultado: como la incorporación del bloque Etzion demandará dar ciudadanía a cierta población palestina, el balance final de la composición étnica de Israel solo empeorará.

Otra proposición insensata salió de boca del Oded Forer, parlamentario israelí por el partido Israel Beiteinu de Liberman. Para este experto, se debería sancionar a toda la población de Umm al Fahm, ciudad israelí de residencia de los tres terroristas que asesinaron a los dos policías en la explanada de las mezquitas. Con ese objetivo la población judía debería boicotear a esa ciudad suspendiendo sus visitas y compras en el lugar.  Sin entrar en un análisis profundo, la necedad de este político que apoya al gobierno brinda un amplio e imprevisto respaldo justamente a BDS que en la práctica ejecuta en contra de Israel el mismo boicot que el propone en contra de la población de Umm al Fahm. Justifica al enemigo. En una sola frase de pura tontería tira por la borda el esfuerzo de miles de voluntarios y cientos de millones de dólares invertidos en descalificar a BDS.

La andanada de propuestas incluía otras ideas absurdas y descabelladas. Entre ellas, deportación masiva de líderes árabes israelíes, no devolver cuerpos de terroristas muertos en los ataques, destrucción de la vivienda del terrorista y de toda la familia directa. La amarga experiencia de décadas de la continuidad y profundización del conflicto son una clara demostración de la ineficacia de todas y cada una de ellas.

Caricatura en medios israelíes: Adelson, el mecenas político

de Netanyahu lo cataloga impotente

En esa situación toda persona normal debe preguntarse ¿Cuál es el motivo que el liderazgo israelí continua por ese camino? La respuesta es muy clara. Todos los que proponen y sus allegados saben muy bien que se trata de balas de fogueo con la única intención de hacer ruido dirigido no justamente a los palestinos.

No hay una intención seria de ponerlo en práctica, y si se lo hace, el gobierno tiene claro que todas esas medidas propuestas no promoverán ningún cambio significativo en el conflicto. El pánico del gobierno se origina en el temor que un fracaso, como el último en la explanada de las mezquitas, pueda debilitar la base popular que lo sostiene en el poder

La única motivación se basa en la necesidad de preservar el apoyo de esos prosélitos que elección tras elección coronan a Netanyahu. Con ese objetivo deben satisfacer sus oscuras y crueles necesidades de venganza y perversidad como represalia a todo ataque terrorista. Esta exigencia, lamentablemente, se convirtió en un aspecto inherente al sector de la población que sostiene al gobierno israelí de los últimos años. No tiene significado alguno si se suma, o no, seguridad a la población israelí. Lo más importante para el gobierno es mostrar a su gente cuanto sufrimiento les causan a los palestinos. Resolver el conflicto hace tiempo que dejó de ser el objetivo principal.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 30-7-2017

http://daniel.kupervaser.com/

@KupervaserD

[1]De la desesperación a la borrachera de la fuerza, Walla. 28-7-17

[2] “Violencia en el Monte del Templo”, Haaretz, 28-7-17

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