UN GRITO EN EL DESIERTO JUDÍO

Las últimas revelaciones de la policía y la fiscalía de estado con la firma de acuerdos con “testigos arrepentidos o imputados colaboradores”, confirmó que Netanyahu está bajo serias sospechas por su vinculación con fraude, soborno y abuso de confianza. Está claro que, si estas sospechas se convierten en una acusación formal ante tribunales, probablemente y sin seguridad alguna, el actual Primer Ministro de Israel se vea obligado a abandonar el cargo por propia iniciativa o por resolución de la Suprema Corte.

Este repentino, aunque no imprevisible desarrollo de los acontecimientos, encendió un enconado debate público respecto de la conducta que debería asumir el premier israelí.

Por un lado, el mismo Netanyahu en un sorpresivo acto en su apoyo, sacó a relucir todo su arsenal político y retorico para tratar de escabullirse del cerco judicial que le impusieron justamente dos funcionarios religiosos de su designación. Estos altos responsables de la existencia de un orden judicial sin extralimitaciones muy probablemente estén más identificados con su política e ideología que a la “izquierda mediática y traicionera” son el Fiscal de Estado Avichai Mandelblit y el Jefe de Policía Roni Alsheikh. En un demagógico alegato culpó a la izquierda y los medios informativos de programar un golpe de estado para desalojarlo del poder.

Jefe del bloque del Likud “convence democráticamente” a ministros de apoyar a Bibi         (Caricatura Haaretz)

En la vereda de enfrente los hay quienes evalúan que se está en el principio del fin de la era Netanyahu. Dan Margilit, conocido periodista que durante años dio pleno respaldó a Netanyahu en sus notas del diario Israel Hayom de Sheldon Adelson, se largó con una demoledora crítica a esta última actitud de Bibi. “Israel fue testigo en trasmisión directa de un preocupante culto a la personalidad del líder, un claro nepotismo y fascismo. Si se prueba que Bibi cometió un delito, su destitución no es un golpe de estado”[1], afirmó el periodista.

Mi amigo y colega, Alberto Mazor, como otros ciudadanos israelíes muy alarmados por el destino que toma la democracia del país, fue muy contundente en su visión. En un ardiente post en Facebook gritó: “Fuera, líderes corruptos, que una vez fueron ejemplo de transformación y hoy lo son de manutención. Fuera, porque se convirtieron en robots amorfos de gestión sin ideología. Fuera, porque sólo prometen lo que quiere oír la gente; porque son un trust que defiende sus propios intereses y no los de sus electores; porque corrompieron a Israel y a sus instituciones, cada vez más blindadas y burocráticas; porque están manchados por una financiación turbia e ilegal”[2].

No hay duda que todos aquellos ciudadanos israelíes y judíos del mundo que nos preocupamos por el destino de Israel como estado democrático no podemos menos que identificarnos con el grito en el cielo que puso Mazor. Sin embargo, como analistas, no podemos escaparnos de analizar la realidad tal cual es. De esa manera, fácilmente podemos llegar a la conclusión que el rugido de Mazor, aunque plenamente justificado, lamentablemente no es más que un grito en el desierto judío que muy pocos lo escuchan.

Un grito en el desierto

Todos aquellos convencidos que, demostrando la existencia de corrupción con la acumulación de sospechas, investigaciones y causas, inclusive, una severa acusación ante tribunales, harán tambalear la legitimidad pública de Netanyahu, carecen de una visión fidedigna de su condición y del electorado que corona su coalición. En ojo de la mayoría de sus votantes no hay mejor alternativa y él se posiciona por encima de la democracia y por encima de todo régimen legal.

Esta sorprendente afirmación que pone en duda el carácter democrático del que tanto se halagan los voceros israelíes recibió un fuerte respaldo justamente en estos convulsionados días.

No cabe duda que el público israelí está perfectamente informado de los acontecimientos antes detallados. Un sondeo de opinión del canal 10 de TV posterior al destape del escándalo confirmó que para el 66% de los consultados, Netanyahu debería renunciar si oficialmente es llevado a juicio. Solo un 21% manifestó su oposición. Con respecto a la convicción que Netanyahu argumenta la verdad cuando asegura su inocencia, el 51% respondió negativamente mientras que la versión de Bibi solo cuenta con el apoyo del 27%[3].

Lo insólito de este informe se encuentra en el sondeo de opinión respecto a la intención de voto de las mismas personas que integraron la muestra. Si las elecciones se realizarían ese mismo día el resultado hubiese asegurado la permanencia de exactamente el mismo gobierno. La coalición gobernante hoy solo bajaría tres mandatos de 67 a 64 (de un total de 120).

Para rematar la veracidad de esta bochornosa singularidad de la sociedad israelí, ayer publicó el diario Maariv un nuevo sondeo de opinión en donde la coalición gobernante hoy se posiciona sin perder un solo escaño[4].

La experiencia de los últimos años demuestra que las coaliciones gubernamentales se convirtieron en un criadero de corruptos. Pese a este claro y nocivo proceso, como el que se está configurando en estos días, la sociedad israelí, “la única democracia en Medio Oriente”, profundiza permanentemente la pérdida de su visión crítica de los procesos políticos para convertirse en corderos sumisos de un rebaño conducido por pastores corruptos sin ningún tipo de escrúpulos.

Lamentablemente, también la diáspora judía se contagió de este trágico devenir. Muy probablemente, la próxima gira programada por el Primer Ministro de Israel con el objetivo de visitar Argentina y México nos brinde una nueva demostración. Las colectividades judías de esos países seguramente no van a tener problema alguno en arrodillarse y besarles los pies a Netanyahu. Qué importa si se trata del adalid universal del judaísmo con una reprobable conducta personal hedonista, si degenera los valores básicos del judaísmo, si conduce el país bajo principios fascistas y si pesan sobre él y parte de su familia serias sospechas de corrupción. La lealtad y servilismo de las direcciones comunitarias judías de la diáspora al gobierno de turno de Israel es incondicional, inclusive por encima de valores básicos del judaísmo.

Ese es el pueblo judío de hoy y el gobierno es el que se merece.

Ojalá me equivoque  

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 11-8-17

 http://daniel.kupervaser.com/

@KupervaserD  

[1]Fascismo en directo”, Facebook de Dan Margalit, 10-8-17

[2] “Fuera líderes corruptos”, Alberto Mazor, Facebook Amigos de Nueva Sion, 11-8-17

[3] “Sondeo de intención de voto”, Canal 10 de TV, 6-8-17

[4] “Sondeo de intenciones de voto”, Maariv, 10-8-17

6 Comments on UN GRITO EN EL DESIERTO JUDÍO

  1. Sin duda, me es mas facil verlo de afuera que sufrirlo adentro, pues de verlo….lo vi hace años

  2. Alberto Mazor // August 12, 2017 at 7:10 am // Reply

    ¡Sajtén!

  3. daniel Gelbert // August 12, 2017 at 11:10 am // Reply

    No es tan insolito,te plantee una vez,que hasta donde es util exponer la corrupcion y las faltas de la clase politica cuando el destinatario de esas criticas (el publico israeli) no tiene una moral mejor.

  4. Inés olarra Lynch // August 15, 2017 at 2:42 am // Reply

    Hola Daniel. No escribí antes pues tengo roto el ordenador. Un grito en el

    desierto israelí inevitablemente me llevó a Bu Dahbi,mi desierto de incréible belleza ¿cómo pasa el tiempo? entre ese mar de arena y mi realidad,Nuria, mi hija,en brazos,¡cómo pasa el tiempo! sigue en La Haya aunque hace poco estuvo en Bs. Ars. Si a la verdad ,si a la lealtad. Debe ser una imposibilidad mía no poder dejar de creer. Amor, Libertad,Verdad,

    Date lugar en medio de todo a la felicidad. Por vos, por los tuyos,por nosotros por siempre Inés

  5. .LIDIA OSTROVSKY // September 23, 2017 at 7:49 pm // Reply

    1º ¿HABRA algún gobierno en el mundo que no tenga”algo” de corrupción?
    o solo es ISRAEL?Pero decir que el publico israelí no tiene moral,es mucho, y escribirlo, peor.Antes, no mucho, eramos heroes porque luchábamos por tener un ESTADO.Hoy somos corruptos, conquistadores, colonizadores porque (sera)les quitamos las tierras a los palestinos)
    Los palestinos, (no los dirigentes),contentos,porque ISRAEL LES DA TRABAJO, y antes, los corruptos dirigentes palestinos parasitos que vivian a costa de su pueblo, que los mandaron a enfrentarse al ejercito de ISRAEL,sabiendo su inferioridad de condiciones,eso es un crimen.-

  6. .LIDIA OSTROVSKY // September 23, 2017 at 7:55 pm // Reply

    Comparar o igualar la moral de un gobierno con la moral de su pueblo es una falta de respeto al pueblo de ISRAEL

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