DENUNCIAN SUPREMACÍA BLANCA, PERO PROMUEVEN LA JUDÍA

Líderes israelíes y judíos de la diáspora se alistaron rápidamente para denunciar al unísono y con toda razón las repentinas y aberrantes manifestaciones de grupos extremistas estadounidenses que respaldan la supremacía blanca.

Un nutrido grupo de rabinos dirigentes de corrientes religiosas judías Reformistas, Conservadoras y Reconstruccionistas, organizaciones judías estadounidenses que en conjunto representan cerca de 80% de los judíos de ese país, han reaccionado mediante un anuncio que expresa su reprobación a los acontecimientos y la débil respuesta de Trump.

El mensaje acentúa expresamente que “las palabras del presidente han dado aliento a quienes promueven antisemitismo, racismo y xenofobia. La responsabilidad por la violencia, incluida la muerte de Heather Heyer, no recae en muchos lados, sino en uno solo: los nazis, la Alt-Right y los supremacistas blancos que trajeron su odio a una comunidad pacífica. Ellos deben ser condenados en todos los niveles”[1].

Sobre el mismo tema, Netanyahu, Primer Ministro de Israel, publicó en su Twitter que “está furioso por las manifestaciones de antisemitismo, neo-nazismo y racismo, Cada uno tiene que oponerse a ese odio”[2].

Pero este categórico posicionamiento en contra del racismo, discriminación étnica y desprecio al distinto no debe confundir.

Tanto este caso, como muchos más de la actualidad israelí, queda demostrado que el derecho a la excepcionalidad que el judaísmo se adjudica frente a otros pueblos y grupos étnicos, perturba el discernimiento de lo permitido y prohibido en un estado que se jacta de ser democrático. Discriminar un judío por ser judío en cualquier país del mundo es un acto racista. Discriminar un no judío en Israel, como Estado Judío, es una medida que, en reiteradas circunstancias por comodidad política, se considera adecuada y permitida.

Los últimos acontecimientos que se expondrán a continuación demuestran claramente que el Estado Judío y quienes lo dirigen en estos tiempos, en sus decisiones básicas, están impregnados de una visión racista en beneficio de judíos y perjuicio de todo quien no sea judío.

Años atrás, un grupo de 34 familias de beduinos, ciudadanos israelíes, invadieron tierras estatales en la región sur del país. Al poco tiempo se establecieron y erigieron en el lugar una aldea bajo el nombre Al-Araqeeb. Como demanda la ley, en el año 2010 la autoridad competente actuó con energía desalojando los habitantes y demoliendo las viviendas construidas sin autorización sobre tierras oficiales usurpadas.

Aduciendo gastos de movilización de policías, unidad nacional de control de tierras y equipos mecánicos para la demolición de las viviendas, el gobierno exigió judicialmente de todas las familias una indemnización por el monto de US$ 500.000. Con la mayoría se arribó a acuerdos de pago extra judiciales. Una minoría decidió atenerse a la suerte de la justicia israelí que finalmente les ordenó pagar en estos días la suma original que les corresponde por familia más enormes gastos de juicio[3].

Así se siente la mano dura de la justica democrática del estado “judío” a ciudadanos “no judíos” que transgreden la ley.

Como se recordará, el nacimiento y destino del asentamiento judío Amona en Cisjordania tiene mucho de común con el de la aldea beduina Al-Araqeeb. No así con las consecuencias económicas y políticas para sus habitantes.

Años atrás, un grupo de colonos judíos invade una parcela en Cisjordania y sin ninguna autorización legal, aunque con masivo apoyo de parte distintas oficinas del gobierno en sus distintas dependencias, erigen su nueva colonia, Amona. Como se trataba de tierras privadas palestinas, sus dueños legales inician un juicio por usurpación demandando su inmediato desalojo y demolición de las viviendas construidas. 

Tras un prolongado proceso judicial, en gran parte debido a las artimañas y jugarretas del gobierno tratando de evitar la expulsión de colonos delincuentes, la Corte Suprema de Justicia de Israel ordenó el desalojo de los habitantes y la demolición de las viviendas. El 1 de febrero de 2017 un masivo despliegue de miles de policías se enfrentó a una resistencia violenta hasta que finalmente logró desalojar a las 40 familias de sus hogares en la colonia, y a un millar de fanáticos judíos que los apoyaban. De forma inmediata se procedió a su demolición.

Aquí se levanta el telón y comienza la gran farsa de la denominada única democracia en Medio Oriente y su preocupación por la igualdad de derechos, sobre todo entre judíos y no judíos.  

En el Estado Judío que se rige por la racista consigna popular “un judío no desaloja a un judío”, el gobierno no puede permanecer indiferente cuando la policía se ve obligada por el Tribunal Supremo a desalojar judíos nada menos que de tierras palestinas, inclusive si se habla de delincuentes usurpadores.

“JUDÍO NO DESALOJA JUDÍO”, PERO SÍ NO JUDÍO   

Para el caso se toman dos decisiones muy significativas, una más discriminatoria que la otra.

En lo económico, en vez de exigir compensación de los usurpadores por los millonarios gastos de desalojo y demolición de viviendas, el gobierno presupuesta casi 80 millones de dólares para cubrir esa erogación más la construcción de una nueva colonia con 40 nuevas viviendas en otro sitio de Cisjordania para esas familias de transgresores de la ley que sufrieron “tan mal momento” (2 millones de dólares por vivienda cuando el precio medio de una vivienda en Israel es de aproximadamente 500 mil dólares)[4].

La decisión del más alto tribunal israelí actuó como el ulular de una alarma que destapó esa caja de pandora que es la masiva usurpación de tierras privadas palestinas en manos de las pandillas de colonizadores judíos. Una millonaria compensación económica ya no es suficiente para satisfacer ese hambre de conquista territorial. Se hace necesario una drástica modificación del orden institucional que desbarate todo futuro intento palestino que pueda poner fin a la heroica campaña judía de usurpación de sus tierras privadas.

Por iniciativa gubernamental, el parlamento israelí promulgó la denominada Ley de Ordenamiento de los Asentamientos que permite al gobierno imponer a dueños palestinos de parcelas usurpadas su venta forzada a los usurpadores judíos. Se trata de la más típica conducta de una pandilla mafiosa que decide apropiarse de los comercios de una zona, y por la fuerza de violencia y amenazas, les obliga a sus propietarios originales a venderles sus locales a precio que la pandilla fija.

La desfachatez del gobierno israelí se hace más sobresaliente cuando se detallan los grotescos e insólitos argumentos que presentó ante los tribunales para justificar esa norma discriminatoria y racista.  En ese documento el gobierno afirma que la nueva ley “otorga una respuesta a medida, humana y sensata a la angustia verdadera de los residentes israelíes”[5] y que “la ley significa una gran ayuda a los palestinos propietarios originales de esa tierra”[6].

Pero la farsa racista no terminó aquí y continua en todo su esplendor.

Todo el esfuerzo gubernamental no trata de resolver unos pocos problemas de algunos colonos judíos inocentes que no prestaron suficiente atención a los mapas y límites de parcelas de tierra, y por error, construyeron sus casas sobre terreno ajeno. La misma Administración Civil del Ejercito en Cisjordania, la autoridad máxima en la región, reconoció en estos días ante la Corte Suprema de Justicia que el problema de construcciones de viviendas judías sobre tierras palestinas privadas sin autorización suma la cantidad de 3.455 casos en decenas de asentamientos[7].

 

COLONIAS JUDÍAS DE CISJORDANIA CON NÚMERO DE VIVIENDAS SOBRE TIERRAS USURPADAS

En la práctica se trata de un programa sistemático de usurpación de tierras privadas palestinas en manos del movimiento de colonización de judíos extremistas con el apoyo incondicional y servilismo del gobierno y ejército de Israel, que es el responsable de hacer cumplir la ley en el lugar. Ahora, que toda la realidad salta a la vista, el gobierno se desespera en tratar de movilizar una “cúpula de hierro” como escudo protector de usurpadores judíos en forma de un ordenamiento nuevo de una ley racista.

Esta conducta de caer con todo el rigor de la ley cuando el transgresor es no judío y hacer malabarismo con leyes especiales para defender delincuentes judíos que usurpan tierras ajenas no es más que una nueva etapa del proceso de degeneración del judaísmo oficial de Israel.

Toda esa perorata del liderazgo judío israelí y estadounidense reprobando la supremacía blanca en EE.UU., toma rápidamente el viso de un llanto hipócrita cuando miran al cielo en silencio y de esa manera otorgan anuencia tácita a las medidas políticas y judiciales que imponen supremacía judía en manos del gobierno israelí.  

 

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel, 29-8-2017

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD   

[1] Citado en “La protesta judía contra Trump”, Esther Shabot Askenazi, Excelsior, 27-8-17

[2] “Netanyahu furioso con las manifestaciones neonazis en EE.UU.”, Maariv, 15-8-17

[3] “Habitantes de Al-Araqeeb pagarán indemnización al estado de Israel”, Haaretz, 22-8-17

[4] “40 familias, 80 millones de dólares, el gobierno aumenta el presupuesto para la nueva Amona”, Haaretz, 17-8-17 

[5] “Respuesta del Estado al Superior Tribunal de Justicia”, Haaretz, 21.8.17

[6] “El Estado al Superior Tribunal de Justicia”, Walla, 21-8-2017

[7] “La Administración Civil de Ejército confirma: 3.455 viviendas en asentamientos judíos están construidas sobre tierras privadas palestinas”, Haaretz, 25-8-17

1 Comment on DENUNCIAN SUPREMACÍA BLANCA, PERO PROMUEVEN LA JUDÍA

  1. Shalom Señor Kupervaser, lo admiro por su valentia de expresar su posicion ante las contradicciones que envuelven al judaismo en este tiempo tan conflictivo. Hay que tener un alto sentido de justicia y compromiso con los principios y valores de la Tora en todos los terrenos, tanto personales como colectivos. Yo conozco muchos judios honestos y equilibrados, justos podiamos decir, pero hay otros que son supremamente intolerantes con la piel muy sensible a cualquier critica o punto de vista diferente !. A mi en lo personal aun cuando me considero hebreo, estoy muy decepcionado de la actitud de la dirigencia que hoy dia dirige a la nacion de Israel, yo por lo menos no emigro a Eretz Israel si por mi causa voy a causar sufrimiento a otro ser humano !. Es verdad que el aporte del pueblo hebreo a la humanidad en las artes y la ciencia ha sido muy importante, muchos Judios se han destacado y son la admiracion , pero hay otros judios que con su mala practica contribuyen a engendrar el antisemitismo. Tenemos que hacernos una autocritica y preguntarnos que realmente es lo que queremos lograr y cual es el ejemplo que queremos dar a la comunidad internaciol !. Adelante Señor Kupervaser, siempre leo sus comentarios y como usted dice: “Ojalá no me equivoque” !.

Leave a comment

Your email address will not be published.


*