COMPLICIDAD O IMBECILIDAD DEL CONGRESO JUDÍO

Con posterioridad a la segunda Guerra mundial, instituciones judías del mundo asumieron la función de guardianes y centinelas frente a la aparición de síntomas de discriminación o racismo, especialmente aquellos relacionados con los judíos. Lamentablemente, los cristales políticos instalados en sus catalejos provistos por el liderazgo judío de Israel solo les permite captar una visión sesgada de la realidad.

El resurgimiento en el último tiempo de movimientos de extrema derecha y grupos neonazis en diversos países de Europa es motivo de seria preocupación y hasta angustia de instituciones centrales del judaísmo. Las recientes elecciones en Austria motivaron una tajante toma de posición del Presidente del Congreso Judío Mundial (WJC).

Refiriéndose a los excelentes resultados a que arribó el Partido de la Libertad de ultraderecha (FPO), Ronald Lauder declaró al respecto: “Es triste y angustioso que una plataforma de este tipo reciba más de un cuarto de los votos y se convierta en la segunda fuerza del país. Todavía alberga muchos xenófobos y racistas y es, muy suavemente, muy ambiguo con respecto al pasado nazi de Austria. El FPO de hoy está más allá de los límites democráticos aceptables. Es un partido extremista que comulga con racistas y antisemitas y azota a los sentimientos contra las minorías. Está dirigido por un hombre (Heinz Christian Strache) que en su juventud expresó claras simpatías por los nazis. En su estado actual, el FPO no es, ni debería ser, un partido del gobierno”[1].

Strache, hoy dirigente máximo del Partido de la Libertad Austriaco, fue un estrecho colaborador y discípulo del su fundador, Jorg Haider, que durante años tuvo en sus manos la dirección del partido caracterizada por su abierto antisemitismo.

El presidente del máximo organismo judío del mundo tiene toda la razón en su alegato. Esto, de ninguna manera le puede servir de escudo de su deliberado o ingenuo descuido de no referirse a otros aspectos cardinales de este a acontecer político para el mundo judío. Componentes centrales de la coalición gobernante en Israel no ven con tanto recelo, y tal vez festejan con mucha alegría, el encumbramiento de partidos de extrema derecha en Europa, inclusive aquellos con un extenso y detallado prontuario xenofóbico y antisemita.

En el año 2016 Heinz Christian Strache visitó Israel por invitación oficial cursada por altos funcionarios del Likud, el partido gobernante de Netanyahu. Esta visita fue el resultado de sus primeros contactos en 2010 con Ayoob Kara, miembro del parlamento israelí por el Likud y Vice Ministro del gobierno. Pero esto fue solo el inicio.

Strache se limpia en Israel

Otro miembro del parlamento por el Likud, Yehuda Glick, mantuvo un encuentro con Strache durante el último mes de junio. En esta oportunidad el líder austriaco se comprometió por escrito a trasladar la embajada de su país a Jerusalén si su partido triunfa en las elecciones. “Strache me confesó que él está convencido del derecho de Israel de construir en todo el territorio de Israel (inclusive Cisjordania.DK). Yo felicito al Sr. Strache por su gran logro en las últimas elecciones y por convertirse en el primer gran líder europeo que se compromete a trasladar la embajada”, afirmo Glick, a lo que agregó que espera que los austriacos cumplan con el compromiso asumido[2].

Los acontecimientos relacionados con Austria no son un caso aislado. Se trata de toda una tenencia que cada día se fortalece más y más. Desde la última década, paralelamente con las grandes modificaciones en los partidos europeos de extrema derecha (ocultando el antisemitismo y proyectando una fuerte islamofobia) se da comienzo a un significativo cambio en las relaciones entre Israel y estas agrupaciones políticas.

Como lo afirma el analista Nitzan Horowitch, “en la practica el gobierno actual de Israel no tiene disputas básicas y significativas con la extrema derecha europea. No hay un problema ideológico, moral o de principios. Todo lo contrario. Muchos en Israel ven el nuevo modelo europeo como algo deseado”[3]. El extenso reporte de este analista expone con muchos detalles las vinculaciones ideológicas y políticas de parte de los miembros de la coalición gobernante en Israel con los nuevos movimientos de extrema derecha en varios países europeos.

Este flirteo del oficialismo israelí con representantes del diablo político e ideológico tampoco es un fenómeno aislado. Es parte del proceso de degeneración de lo que fueron los valores básicos del judaísmo en el que está embarcado el oficialismo israelí presente.

Lamentablemente, las direcciones de las diásporas judías, incluyendo a aquellas de Congreso Judío Mundial, se esfuerzan en denunciar a esos diablos no judíos, pero se cuidan muy bien de callarse la boca respecto de la misma conducta de sus nuevos e íntimos amigos: la dirección judía israelí. En ese sentido cumplen muy bien la función de voceros y sirvientes del gobierno israelí.

Lauder pelea contra el diablo no judío

El deplorable silencio de Lauder y sus compinches es una clara manifestación de una de dos alternativas: o se trata de una nefasta complicidad, o, de una imbecilidad de ineptos.

Ojalá me equivoque.

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel  17-10-2017

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

[1] “El Congreso Judío Mundial angustiado por las elecciones austriacas”, Aurora, 16-10-17

[2]  “Presión sobre Netanyahu: cómo responderá Israel al encumbramiento de la extrema derecha en Austria”, Ynet, 16-10-17

[3] “El boicot se esfuma. Las relaciones entre Israel y la extrema derecha europea”, Blog personal de Nitzan Horowitch, 27-9-17

1 Comment on COMPLICIDAD O IMBECILIDAD DEL CONGRESO JUDÍO

  1. Inés Olarra // October 18, 2017 at 4:32 am // Reply

    Nefasta complicidad. Imbecilidad de ineptos es una demasiada fuerte ironía

    para ser real,un abrazo Daniel,Inés

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