¡QUÉ IMPORTA! LOS MUERTOS NO SON JUDÍOS

Sin lugar a duda, la relación de la sociedad israelí con el sector de la construcción representa un fiel reflejo de su carácter racista y discriminatorio que adoptó respecto de todo grupo humano no judío participe, permanente o temporario, de las vivencias del país.

Fuera de los niveles directivos y gerenciales de alto nivel, el personal de obras de la construcción está constituido en su gran mayoría, sino en su totalidad, por ciudadanos árabes israelíes, obreros palestinos de Cisjordania o directamente trabajadores extranjeros (turcos, chinos y polacos en su mayoría) que arriban especialmente en forma legal. Judíos no se acercan ni a andamios ni a ladrillos.

Las condiciones especiales en las cuales se lleva a cabo la erección de nuevos, modernos y elevados edificios, representan un serio desafío para garantizar la seguridad del personal de obra. Los peligros rondan en todo rincón y la carencia de condiciones y normas estrictas necesariamente conlleva la sucesión de lamentables accidentes con nefastas consecuencias de muertos y heridos.

La seguridad en los lugares de trabajo es responsabilidad directa de las empresas que llevan a cabo los proyectos, pero no menos, del gobierno y sus respectivas dependencias que deben garantizar la existencia y operatividad de equipos y normas que garanticen la integridad física de los operarios. Mas aun, las dolorosas consecuencias en casos de este tipo de desgracia demandan la intervención oficial inmediata a los efectos de determinar las causas, señalar a los culpables, preocuparse por el enjuiciamiento y penalización que corresponda, y, por último, tomar las medidas apropiadas para evitar la repetición de estos incidentes.

Lamentablemente, en Israel nada de esto se materializa como corresponde, y lo que es peor y una directa consecuencia de ese dejarse estar, se hizo evidente la aparición de una preocupante tendencia a un incremento de este triste fenómeno que se llama accidentes fatales de trabajo en obras de construcción.

Obreros de la construcción sin casco protector 

La situación absurda a la que se ha llegado fue recientemente descripta concisa y claramente en las siguientes palabras: “Hoy en día, la gran mayoría de los accidentes de trabajo en obras de construcción no son investigados, y en los casos de investigaciones que se llevaron a cabo, generalmente se resumieron sin adjudicar ningún tipo de responsabilidad, y, por ende, sin acusación. Hasta el momento, ninguna persona fue condenada a cárcel por la muerte de obreros de la construcción, y la multa máxima por ser causante de la muerte de un trabajador de la construcción por negligencia de sus superiores es por el importe irrisorio de US$ 2,000”[1].

Las empresas constructoras no se enfrentan con incentivos que promuevan la seguridad de su personal de obra, ni de normas que penalicen la irresponsabilidad de llevarlos a situación de peligro de vida.

Justamente esta triste reseña se menciona en relación a la reciente decisión conjunta de los Ministros de Trabajo, Policía y Finanzas que pospone hasta el año 2019 la constitución de una nueva unidad profesional encargada de inspeccionar obras, investigar, dictar normas preventivas y penalizar en todos los casos de accidentes de trabajo en la construcción.

Por mas que sea desagradable, no queda otra alternativa mas que adjudicar al racismo y discriminación inherentes a la sociedad israelí hacia grupos humanos no judíos como los causantes de esta reprobable conducta. Mucho no importa cuando las víctimas son personas no judías.  

Los números lo dicen todo. El estado de Israel invierte, con mucha razón, miles de millones de dólares por año y el esfuerzo de decenas de miles de personas para defender a sus ciudadanos de ataques terroristas, para investigar cada suceso de este tipo y para sancionar a los culpables.  Por el contrario, no está dispuesto a invertir tan solo 3 millones de dólares anuales en esa unidad especial de unas pocas personas tan necesaria que se encargaría de enfrentar un fenómeno que circunstancialmente causa mayores víctimas fatales.

Frente a este comportamiento presupuestario, las victimas mortales de ataques terroristas y en accidentes de la construcción en los últimos 3 años fueron las siguientes:

  Año        Fallecidos en                                     Fallecidos en accidentes 

             ataques terroristas                                     de construcción

2015               20                                                               34

2016               18                                                               47

2017               16 (hasta fin de octubre)                    29

Fuentes: “Peligro, aquí hay muertos”, Diario Globes, 2-1-17, “Récord de toda la década en el número de muertos en accidentes en la construcción”, Diario Haaretz, 31-10-16, “El muerto número 29”, Davar 1, 1-11-17.

Acrobacia en los andamios

Lamentablemente esta situación hace difícil eludir esa aciaga interpretación que también aflora en otros aspectos de la sociedad israelí. El valor de la sangre de muertos en el Estado Judío por accidentes o asesinatos, es mayor bajo dos condiciones conjuntas. El difunto es judío y el culpable no judío. Caso contrario, el valor desciende.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel, 24-11-2017 

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD 

[1] “Ministros de Policía, Trabajo y Finanzas negaron presupuestar una nueva unidad para investigar accidentes en la construcción”, Haaretz, 23-11-17

2 Comments on ¡QUÉ IMPORTA! LOS MUERTOS NO SON JUDÍOS

  1. Raul Stolarza // November 24, 2017 at 3:32 pm // Reply

    Daniel, es muy valida tu preocupacion por mejorar los controles en la construccion, pero la comparacion no es valida, son naranjas y manzanas. Si disminuyo la cantidad de muertes por atentados, tiene que ver con la seguridad nacional, el ejercito y defensa. La construccion se rige por leyes y controles civiles que pueden y deben ser mejorados, pero no comparando una situacion con otra.

  2. Inés Olarra // November 24, 2017 at 8:40 pm // Reply

    La comparaciíon se impone cuando vemos las víctimas

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