SECUELAS DE LA VOTACIÓN EN ONU CONTRA EL RECONOCIMIENTO DE JERUSALÉN COMO CAPITAL DE ISRAEL

Pese a la abrumadora mayoría de 128 países que votaron a favor de la propuesta de invalidar el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, la diplomacia israelí prefirió hablar de “el sensacional logro de 66 países que se abstuvieron o no asistieron a la votación”. Este frustrado intento de festejar el premio consuelo no se puede interpretar de otra manera mas que una clara intención de camuflar las verdaderas motivaciones de quienes decidieron abstenerse o escabullirse de la votación.

A sabiendas de antemano que la propuesta gozaba de una abrumadora mayoría que la apoyaba, seria un craso error suponer hoy que quienes se abstuvieron o ausentaron lo hicieron “para no participar en ese teatro del absurdo en contra de Israel” como lo afirma Netanyahu. Si ese fuese su propósito y su intención hubiese sido defender la posición de EE.UU. e Israel, la lógica indica que hubiesen votado de todas maneras en contra de la iniciativa. Su abstención o ausencia solamente se puede justificar por el temor a represalias de Trump o Israel, pues, con mucha seguridad, sus convicciones los guiaban a participar del grupo de países que apoyaba la propuesta.

La pantalla no miente

Fuera de describir los intentos israelíes de tergiversar el verdadero alcance de los resultados, vale la pena centrarse en algunas secuelas que quedaron marcadas por esta votación.

  1. El bochorno de presionar con dinero.

Días antes de la determinante sesión de la Asamblea de ONU, Nikki Haley, la embajadora de EE.UU. en esa institución, amenazó con represalias a todo país que pretenda apoyar la iniciativa. Posteriormente, en un acto típico de una conducta mafiosa, el mismo Trump se encargó de traducir esa intimidación en la quita de su ayuda financiera a los países que se rebelen. Ante el aplauso del Gobierno de Israel y gran parte del pueblo judío, el mundo fue convencido, lamentablemente, que los valores sobre los que se sustenta el judaísmo se balancean y negocian frente a sumas de dinero. ¡Que mayor insulto al judaísmo que medirlo en términos de dinero! Un bochorno que, en condiciones normales y no de apoyo a políticas expansionistas del gobierno de Israel, hubiese sido considerado como antisemita y una ofensa al pueblo judío.

  1. Vender los principios por dinero.

Fue justamente Trump quien, en ultima instancia, ayudó a proyectar ante todo el mundo el modo hipócrita con que Netanyahu se relaciona con el principio sagrado de no permitir todo boicot en contra de Israel. El resultado de la votación es una clara demostración que una gran mayoría de los países no se amedrantó frente al provocador ultimátum del presidente estadounidense. A costa de perder una millonaria ayuda económica, que tal vez se materialice en los próximos días, prefirieron permanecer leales a lo que ellos creen son sus principios.

Frente a este ejemplo de lealtad a principios, Netanyahu da muestras el último tiempo de una clara flaqueza en su defensa a todo intento de boicotear Israel sobre la base de diferenciar Cisjordania y el Golán respecto de Israel en los limites de 1967. Esa inconsistencia justamente se agudiza cuando la contrapartida, lamentablemente, se mide, como no, en dinero, mucho dinero.

En junio de 2015 Netanyahu exigió del Director Ejecutivo de Orange Internacional retrotraerse de su proyecto de desvincularse de su representante en Israel a consecuencia de presión de sectores palestinos. El directivo francés no solo que no escuchó al premier israelí, sino que pagó una indemnización de 100 millones de dólares por defender sus principios. Netanyahu y la empresa israelí se quedaron con el dinero en la mano, la boca cerrada y las conmovedoras declaraciones de Netanyahu volando por los aires[1].

En junio de 2014 Israel firmó su incorporación al proyecto europeo de investigación científica Horizon 2020. En el marco de las distintas investigaciones, la comunidad europea invertirá 1,000 millones de dólares en Israel[2]. En enero de 2017 Netanyahu autorizó la firma de un proyecto de cooperación cultural con la Unión Europea con significativos beneficios para las producciones en Israel[3]. En los últimos días Netanyahu autorizó la firma de un acuerdo económico con la Unión Europea en donde Israel se beneficiará de 100 millones de dólares[4]. El común denominador de todos estos acuerdos es que se recalcó la imposición que ningún aporte europeo llegue a personas, proyectos o entidades localizadas en Jerusalén Oriental, Cisjordania o las alturas del Golán. Netanyahu se rindió ante la persistente posición europea que boicotea y no admite soberanía israelí en esos territorios. Todo por dinero.

 

El sustento de Israel se negocia en términos de dinero

Así como Netanyahu esta destrozando todo rastro de la histórica democracia israelí para permanecer en el trono, de la misma manera no tiene problema alguno en vender sus inflexibles y patrióticos principios políticos de los derechos históricos de los judíos en Jerusalén Oriental, Cisjordania y Golán, si es que Israel se puede hacer de abultados fajos de dinero.

  1. El poder de disuasión de Trump se desvanece.

La conducta mayoritaria de los votantes en la ultima asamblea de ONU no fue el único indicio que la imagen del presidente estadounidense se acerca rápidamente a la de un tigre de papel. Como se recordará, en diciembre de 2016, con posterioridad al triunfo de Trump y semanas antes de su asunción, Egipto presentó el proyecto de resolución 2334 que catalogaba a Israel como fuerza ocupante en Jerusalén Oriental y Cisjordania y fijaba la ilegalidad de sus asentamientos en esa región.

Instigado por Israel, y aun bajo la presidencia de Obama, Trump presionó a Al-Sisi, presidente egipcio, para que dé un paso atrás. El apremio tuvo su efecto y la propuesta fue retirada. Por sorpresa, Nueva Zelanda, Venezuela, Malasia y Senegal presentaron de inmediato la misma propuesta que la abstención de Obama permitió, finalmente, su entrada en vigencia.

Transcurrido un año, el residente de la Casa Blanca ya no asusta a Al-Sisi. A mediados de este mes, Egipto tomó valentía, no se dejó amedrantar y presentó en el Consejo de Seguridad de ONU la propuesta de invalidar el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel de boca Trump. Como se sabe, solo su propio veto lo salvó frente a la unanimidad del voto a favor de los 14 miembros restantes del Consejo. El mismo proyecto de resolución pasó días despues a la Asamblea General de ONU con el resultado conocido.

La degradación del poder de disuasión estadounidense no solo se reflejó en estos días en la votación en la Asamblea de ONU. Ante la creciente y violenta presencia de grupos del Estado Islámico en la península de Sinaí, y la imposibilidad de resolverlo por sus propios medios, el presidente egipcio aprendió la lección de Siria. Da la impresión que desde la visión egipcia, hoy ya no se puede confiar en los americanos y más vale ser práctico. En estos mismos días se firmaron acuerdos militares estratégicos entre Egipto y Rusia, a tal punto que le permiten a Rusia el uso de bases militares y espacio aéreo egipcio[5]. Un buen punto de partida para un final similar al sirio: como corolario del final de la guerra se confirma una masiva presencia rusa en bases permanentes de ese país[6]. El guion de Siria parece que se repite.

  1. La nueva alianza de Medio Oriente choca frente al conflicto palestino-israelí

Mucho se habló y se ha escrito que la elección de Trump se convirtió en el caldo de cultivo apropiado para el surgimiento de una nueva alianza en Medio Oriente. Considerando el peligro estratégico primordial que representa Irán en la región, nada mas natural que la conjunción de intereses de quienes más se sienten amenazados: los países sunitas más fuertes (Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Egipto) junto a Israel, todos liderados por la Casa Blanca. En Israel, hasta el ministro de Asuntos Estratégicos alardea de una presunta cooperación de información militar por la cual “Arabia Saudita ayuda a Israel a frenar a Irán”[7].

Desde este ángulo, la votación en ONU de los presuntos componentes de esta alianza (todos votaron en contra de los intereses israelíes) vino nuevamente a ponerles al gobierno de Israel y el pueblo judío los puntos sobre las ies. No hay problema en cooperar para sobreponerse a peligros mutuos, pero de ninguna manera se pueden aprovechar de ese gesto para buscar respaldo de la conquista territorial de 1967. La mencionada alianza es un proyecto muy importante, pero no se puede pretender que se convierta en un amparo para descuidar el interés palestino.

El mensaje que recibe Israel los últimos años de prácticamente todos los países del mundo (con la excepción de EE.UU., en un sentido y de Irán, Hesbollah y Hamas, en otro sentido) continúa sin modificación alguna:

Amistad y cooperación: Si, Servilismo: No

Defensa de la Existencia de Israel: Si, Apoyo a las conquistas de 1967: No.

 

Ojalá me equivoque.      

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel, 27-12-2017 

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

[1] “Claudicar ante el boicot por solo 100 millones de US$”, Daniel Kupervaser, 1-7-15

[2] “Israel se acopla al programa Horizon 2020”, The Marker, 8-6-14

[3] “El gobierno autorizará la incorporación al acuerdo de cultura con la Unión Europea”, Haaretz, 29-1-17

[4] “Netanyahu autorizó un acuerdo económico con la Unión Europea”, Haaretz, 14-12-17.

[5] “Acuerdo Egipto – Rusia: Rusia usara bases y espacio aéreo egipcio”, Ynet, 30-11-17

[6] “Tras anunciar la retirada, Rusia confirma la presencia militar fija en Siria”, Walla, 26-12-17

[7] “Ministro Stainitz: Arabia Saudita ayuda a Israel a frenar Irán”, Mako 19-11-17

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