ISRAEL Y HAMAS EN EQUILIBRIO DISUASIVO

El sargento primero Oron Shaul (Z”L) fue un soldado israelí que cayó en el operativo Margen Protector durante el verano de 2014. Hasta la fecha no se pudo recuperar sus restos y según el ejército israelí, se lo considera soldado fallecido en guerra cuyo lugar de sepultura se desconoce. Su familia, amigos y políticos conmemoraron sus 24 años el viernes pasado en un concurrido acto público al aire libre en el kibutz Kfar Aza, muy cercano al límite con Gaza. Un sorpresivo lanzamiento de morteros dirigido a la zona desde esa franja palestina se transformó en un típico incidente fronterizo con Hamas, y de esa manera, vino a proyectar a todo el mundo una insólita situación en la cual Israel y Hamas se atacan uno con el otro, pero a la vez, se disuaden mutuamente. Hasta el día de hoy la sociedad israelí se niega a aceptar este paradigma.

Los acontecimientos se sucedieron con la siguiente secuencia. El disparo de tres morteros activó de inmediato las sirenas con la conocida alerta “color rojo” que se proclama por altavoces. Los partícipes del acto se dispersaron bruscamente en busca de refugio o directamente tirándose a tierra cubriéndose la cabeza. Felizmente no hubo que lamentar víctimas y todo finalizó contabilizando el conocido pánico de esos repetidos sucesos. Los sistemas israelíes de defensa interceptaron en el aire dos morteros, en tanto un tercero hacia impacto en un edificio alejado del lugar causando serios daños materiales, pero sin provocar perjuicios humanos.

Pánico y temor frente a los morteros de Hamas

La represalia israelí se llevó a cabo de inmediato con un ataque aéreo a posiciones de Hamas en Gaza. El ejército israelí anunció que se detectaron impactos precisos con la destrucción de los objetivos. Este acorde final representó la caída del telón del presente incidente, con excelentes perspectivas que la función retorne a pantallas, con un guion prácticamente idéntico, en otro momento y en otro sitio, tal como ocurre reiteradamente los últimos años.

Hasta aquí los hechos y ahora el análisis. No se requiere ser un gran estratega o un experto militar para llegar a la conclusión que en poder de Israel un potencial militar descomunal que le permitiría, si es que así lo decide, la posibilidad de borrar del mapa a Hamas y Gaza y/o retomar el dominio total de esa franja en término de horas.

Por el contrario, Hamas solo dispone de una infraestructura que le permite acosar de lejos a Israel por medio del lanzamiento de morteros y misiles de fabricación casera. La vía de túneles secretos que cruzan la frontera, aparentemente, queda fuera de amenaza dado la aplicación de nuevas tecnologías israelíes que permiten su descubrimiento a tiempo.

El discurso de ambos liderazgos es impetuosamente beligerante y promete llegar a los objetivos ansiados en poco tiempo: Hamas asegura poder liberar Palestina del ocupante sionista. Israel promete terminante y definitivamente poner punto final a los intolerables ataques provenientes de Gaza. Nada de eso se logra, ni tiene las mínimas posibilidades de concretarse en una perspectiva de corto y mediano plazo. Puras promesas falsas. En estos tiempos, Israel y Hamas no tienen otra alternativa más preservar el equilibrio disuasivo entre ellos.   

Los sistemas de defensa israelíes lograron altos niveles de eficiencia, pero, por el momento, no pueden garantizar hermetismo total. El hecho de la intercepción parcial del último viernes, como el impacto de otro misil en un jardín de infantes casualmente deshabitado semanas atrás, son un buen ejemplo. Los ataques de Hamas son capaces de causar daños materiales y victimas mortales en magnitudes reducidas. Lejos de acercarse a sus históricos objetivos, Hamas debe conformarse con proyectar ante su población el potencial de pánico y temor que causa a los israelíes como la única muestra que marcha adelante en su camino. Ataques masivos a Israel no son relevantes por el momento debido a que acarrearían dolorosas represalias que están muy alejadas del presente interés sus líderes.

Aun con estos diminutos logros, el liderazgo israelí no se puede permitir una política de contención y moderación ante su sociedad generalmente sedienta de venganza. En todo caso y situación se demanda represalia. En la práctica, las devastadoras revanchas israelíes contra la desarrollada infraestructura de terror de Hamas se concentran, como en el caso de este viernes, en bombardear estratégicas posiciones que no son más que puestos de vigilancia compuesto por galpones de chapas o campamentos con algunas carpas.

Impacto israelí en infraestructura estratégica de Hamas. Galpón de chapas

Nada serio. Se trata de demostrar a la sociedad israelí que hay dolorosos desquites, pero se debe tener cuidado en no exasperar demasiado al liderazgo de Hamas para que no se sienta en la necesidad de una andanada masiva de misiles a Israel con el consecuente costo humano y material y la probable necesidad de una nueva represalia más agresiva, para terminar en una escalada sin límite conocido. En otras palabras, retornar al operativo Margen Protector con el necesario empate como desenlace, con mucho sufrimiento del lado palestino y muy mal visto por la sociedad israelí.

El liderazgo de Israel está amarrado a la concepción que para poner punto final a este círculo vicioso se debería optar por reconquistar Gaza y mantener su dominio por largo tiempo. Sin embargo, considerando la infraestructura de defensa de Hamas, la puesta en práctica de esta estrategia cobraría durante un largo tiempo un precio que, por más razonable que sea en esas circunstancias, bajo las condiciones actuales la gran mayoría de la sociedad israelí no estaría dispuesta a pagar.

Este simple razonamiento por ambas partes es el mecanismo que, por el momento, eterniza una función compuesta por ardientes discursos bélicos que cada bando difunde a su público, por un lado, que van acompañados por conductas moderadas en el campo de batalla, por el otro. El perpetuum mobile del equilibrio disuasivo.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel, 1-1-2018 

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

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