QUIEN SE ACUESTA CON EXTREMISTAS EUROPEOS DE DERECHA, AMANECE CON EL HOLOCAUSTO REESCRITO

Pese a victorias pírricas como el veto estadounidense en el Consejo de Seguridad de ONU, o resonantes fracasos en últimas votaciones de organismos internacionales, Netanyahu insiste con su optimismo de una nueva era en las relaciones internacionales de Israel. Poco tiempo atrás afirmó: “Es verdad, persiste una hostilidad inherente contra Israel en distintas instituciones internacionales, pero en estos tiempos estamos frente a drásticos cambios con el acercamiento de muchos países a Israel por su gran poderío frente al terror y su potencial tecnológico”[1].

Como en muchas ocasiones, la verdad esta mas o menos en el medio. No cabe duda que la afirmación del Primer Ministro de Israel es correcta con respecto a aspectos comerciales y económicos. En todo lo relacionado con la conjunción de intereses en lo político o diplomático, la realidad demuestra que se trata de una situación diametralmente opuesta. Todo apoyo oficial que Netanyahu logró movilizar en favor de sus políticas frente al conflicto palestino se delimita únicamente a líderes con reconocidos vínculos a transgresiones de derechos humanos (Ej. Presidente de Ruanda), el extravagante presidente Trump, algún curioso presidente con promesa de abrazo de oso del largo brazo de la diplomacia israelí por medio de instituciones judías mundiales (Ej. Guatemala) o algunas pequeñas islas perdidas en el medio del Océano Pacifico.  

En sus desesperados intentos por conseguir apoyo significativo a su política y proyectos de eternizarse en el poder, Netanyahu y su partido dispararon en todas las direcciones hasta llegar al absurdo de vincularse con personalidades de extrema derecha europea, algunos con probado pasado antisemita. Estos líderes, que se caracterizan por visiones muy alejadas de lo que se considera normal y universalmente un orden democrático, arribaron últimamente al poder en países de la Europa Oriental. Esa falta de tacto político, algo muy extraño en Netanyahu, fue la que finalmente sorprendió no solo a él, sino a todos sus prosélitos.

A mediados de año anterior Netanyahu participó de una cumbre con líderes del Grupo Visegrad integrado por Polonia, Hungría, Republica Checa y Eslovaquia. El objetivo primordial fue convencer a esos países que se distancien y batallen las políticas de la Unión Europea que tanto daño provocan a Israel. Las declaraciones al final de la cumbre excedieron todo optimismo previo del Primer Ministro israelí. El resultado se puede resumir en las declaraciones del Primer Ministro húngaro: “Crearemos grupos de trabajo común en el tema terrorismo y también de cooperación tecnológica (Traducción: venta de equipamiento bélico israelí. DK). El Primer Ministro de Israel nos invitó a Israel. Es un gran honor y aceptamos el agasajo. Estamos de acuerdo con la posición de Israel con respecto a la importancia del control de fronteras exteriores. La posición de Hungría con respecto a las relaciones entre la Unión Europea e Israel es que esa institución tiene que evaluar el gran aporte de Israel a la estabilidad de la región que es una gran ayuda a Europa y una prevención ante olas de refugiados. Decidimos que las relaciones entre Israel y la Unión no son lo suficientemente racionales y se deben mejorar. Lo promoveremos en el marco de la Unión Europea”[2].

Netanyahu con sus amigos de Visegrad

Pero las fuerzas sociales que llevaron a estos líderes al poder no se sienten muy satisfechas de este romance con Israel y todo lo que ello significa. Resulta llamativo que la diplomacia israelí no captó a su debido tiempo indicios muy claros, en parte de alto contenido antisemita, de imposiciones de estos grupos extremistas al liderazgo local, especialmente en Polonia. Medio año con anterioridad a la citada cumbre, se informó públicamente que el gobierno polaco tiene la intención, y se está organizando con ese propósito, de dictar una ley que borre toda vinculación de ellos con el holocausto. Nada modificó los planes de Netanyahu[3].

Pero si la aparente impericia, o maligna premeditación, no fueron suficientes, desde el momento en que se conoció formalmente la aprobación en la cámara baja de la ley que busca impedir que se culpe a los polacos por crímenes del holocausto, la réplica oficial proyecta una imagen mucho mas penosa. Mientras el presidente polaco declaró que la “ley no permitirá que los polacos sean vilipendiados con falsas acusaciones”[4], Netanyahu solo catalogó la misma ley como “extravagante” y se informó que en una conversación telefónica con su par polaco se acordó un marco común donde discutirán entendimientos con respecto a la ley[5]. Un tipo de compromiso utópico que permita comer la torta mientras esta permanece entera. En otras palabras, conseguir apoyo para conservar el statu quo con los palestinos y permanecer en el poder es mucho más importante que permitirles cierto grado de libertad a los polacos para prevenir acusaciones a parte importante de su población por participar activamente en el holocausto.

O la información fue falsa, o el presidente polaco nuevamente embaucó a Netanyahu. De todas maneras, al día siguiente se informó que la ley original sin ningún tipo de “entendimiento” recibió la aprobación del Senado y su vigencia solo depende de la aprobación del presidente que ya anticipó su posición a favor. Mas aun, se generalizaron en Polonia reacciones antisemitas motivadas por protestas de distintos sectores judíos e israelíes contra el intento de borrar toda responsabilidad polaca en el holocausto. Un periodista de TV afirmó que la responsabilidad de esa tragedia cae también sobre los judíos y que a los campos de exterminio se debería denominar “judíos” en vez de “alemanes” o “polacos”. Otro periodista propuso quitar ciudadanía polaca a quien apoye la protesta israelí[6].

Hotel de Polonia Noviembre 2017. Prohibida la entrada a judíos, comunistas y ladrones

El único temor de la administración polaca lo puso de manifiesto su Canciller. Elevó su oración para que el sirviente incondicional de Israel, la administración estadounidense, no tome la iniciativa de adoptar represalias económicas en contra de Polonia.

Ante tan claras provocaciones, la posición oficial del gobierno israelí persiste con protestas de bajo volumen. Hasta el momento Netanyahu se niega a poner en práctica toda medida de protesta diplomática según el protocolo. Mas llamativa es la posición que adoptaron ciertos círculos allegados a Netanyahu o aquellos que apoyan sus políticas. Ejemplo: los periodistas Herel Segal y Shimon Riklin, identificados claramente con el gobierno de Netanyahu, afirmaron que “quien acusa por el holocausto a Polonia al igual que a Alemania, miente. No hubo campos de exterminio polacos, solo alemanes. No nos desentendemos del antisemitismo polaco, pero quien los acusa de responsabilidad del holocausto como a los alemanes miente”[7].

El pueblo judío debe tener presente que esta grotesca realidad causada por la visión política de Netanyahu, probablemente, no será la última. Ya se comprobó que no tiene problemas en negociar con Dios y con el diablo para mantenerse en el poder. Su flirteo íntimo con los sectores evangelistas estadounidenses tarde o temprano desatará otro conflicto, tal vez, mucho mas dañino. Se trata de una conjunción de intereses momentánea basada en una profunda contradicción teológica. El abierto apoyo de los evangelistas al control de Israel de todo el territorio se basa en la creencia que los judíos del mundo deben reunirse en la tierra de Israel, para después convertir todos ellos al cristianismo. La mecha de la explosión ya esta encendida. Solo resta evaluar el tiempo.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 1-2-2018

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

[1] “Netanyahu: pese al aislamiento internacional, un gran cambio positivo”, Radio 93FM, 28-2-16

[2] “Netanyahu en el encuentro con líderes de Visegrad: Europa sabotea a Israel”, Walla, 19-7-18

[3]Polonia se prepara el holocausto a su medida”, Moshe Fokoman, Mida, 26-1-17

[4] “Presidente de Polonia: no permitiré que los polacos sean vilipendiados con falsas acusaciones”, Aurora, 30-1-18

[5] “Netanyahu habló con el PM polaco”, Walla, 29-1-18.

[6] “Expresiones antisemitas en Polonia ante la respuesta israelí”, Haaretz, 31-1-18

[7] “Shimon Riklin: Yo comprendo a los polacos”, Maariv, 28-1-18.

1 Comment on QUIEN SE ACUESTA CON EXTREMISTAS EUROPEOS DE DERECHA, AMANECE CON EL HOLOCAUSTO REESCRITO

  1. Inés OlarrA // February 2, 2018 at 3:17 pm // Reply

    Más conflictos?Daniel, un abrazo. Inés

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