TIREN ABAJO LA VALLA DE SEPARACIÓN

En 2008, 10 años atrás, publiqué un artículo titulado “La valla en tierras palestinas tambalea antes de caerse”. En sus párrafos finales afirmé:

“Quien tenga claro las alternativas del desarrollo futuro del conflicto palestino-israelí, sabe muy bien que el destino de la valla de separación que pasa por tierras palestinas es desaparecer. Simplemente caer”.

“Si se lleva a la práctica el plan de dos estados para dos pueblos, ello significará que la línea verde (límites del 4 de junio de 1967) se convertirá en el límite internacional reconocido de Israel y el único lugar posible donde podrá construirse la valla. No sobre tierras palestinas”.

“Si el plan anterior fracasa, la única alternativa posible será el de un estado para los dos pueblos, o sea un estado binacional con ciudadanía igualitaria para palestinos e israelíes. En este caso toda la valla no tendrá su sentido de existencia y desaparecerá”. 

“Lamentablemente, la relación actual de fuerzas en Israel son el causante de un permanente e incesantemente avance en esta última dirección”.

Hasta aquí parte de mi artículo.

En el día de ayer, Moshe Arens publicó un artículo en el diario Haaretz bajo el mismo título de esta nota. Arens, prominente representante de la visión política del Likud, fue por años miembro del parlamento israelí por ese partido hasta cumplir la delicada función de Ministro de Seguridad de Israel. Hoy, retirado de la vida política activa, cumple la función de ideólogo de la derecha israelí por medio de artículos en los medios.

A continuación se transcribe la traducción del artículo de Arens. Fuera de llegar a la conclusión que se debe tirar abajo la valla de separación, se debe prestar atención a ciertas descripciones de la realidad que por su contenido más bien se la puede asociar a lo que burdamente se menciona como provenientes de boca de zurdos vende patria. Arens habla de “desidia delictiva” y “tierra de nadie donde prolifera la delincuencia y anarquía” para describir el trato de Israel durante los últimos 50 años hacia población palestina bajo su soberanía en Jerusalén Oriental  “con certificado de residencia fija y el derecho a pedir ciudadanía israelí”.

Nada más valedero que este documento para demostrar a donde conduce la política de la derecha israelí, especialmente de Netanyahu. El estado binacional ya está en las puertas de Israel. Solo falta el último empujoncito.

Moshe Arens

 

TIREN ABAJO LA VALLA DE SEPARACIÓN

Moshe Arens, Diario Haaretz, 20-2-2018

En su función de Primer Ministro de Israel y en una decisión precipitada, Ariel Sharon, autorizó la construcción de la valla de separación dentro de los límites municipales de Jerusalén (incluyendo Jerusalén Oriental que fue anexada formalmente a Israel por ley en julio de 1980.DK). Al igual que la calumniada valla de Berlín, también esta separó una parte de la ciudad de la otra. El campo de refugiados Shu’fat y la aldea Aqab, legalmente bajo soberanía israelí, quedaron fuera de la valla.

El trayecto donde se construyó la valla causó muchas dificultades a la vida normal de los habitantes de esos dos distritos que se ven obligados a pasar puestos de seguridad para llegar a la otra parte de la misma ciudad. Este obstáculo no solo recae sobre quienes trabajan en otros barrios de Jerusalén, sino también sobre niños que estudian en establecimientos fuera de la zona donde vive la familia.

Esta valla fue la causa de otra nefasta consecuencia. Mientras que los otros barrios de Jerusalén Oriental incluidos dentro de la valla sufren de una desidia delictiva durante los últimos 50 años, los barrios Shu’fat y Aqab simplemente fueron totalmente abandonados por la municipalidad y policía de Jerusalén apenas finalizaron la construcción de la valla y de esa manera se convirtieron en tierra de nadie donde prolifera la delincuencia y anarquía.

Da la impresión que tanto al gobierno central como a la municipalidad de Jerusalén no le importaba el destino de sus habitantes, que en su mayoría tienen certificado de residencia fija y el derecho a pedir ciudadanía israelí (que en la práctica no se la dan y de esa manera unos 300 mil palestinos nativos viven en territorio soberano israelí, aunque apátridas y carentes de derechos civiles básicos. DK). 

Las espeluznantes condiciones que trajo acarreada la valla tiro por el suelo el precio de la vivienda en esos dos barrios de manera que se convirtieron en los más bajos de todo Jerusalén Oriental, situación que promovió construcción ilegal generalizada. El resultado, que se sabía de antemano, fue el traslado masivo y totalmente descontrolado durante los últimos 15 años de palestinos provenientes de áreas fuera de los límites municipales de Jerusalén hacia esos dos barrios. De esta manera creció geométricamente la población palestina dentro de los límites de Jerusalén.

La valla de separación en Shu’fat

Finalmente, en estos tiempos, el gobierno decidió invertir grandes sumas en los barrios de Jerusalén Oriental para mejorar la infraestructura como desagüe, agua y educación. Después de tanto tiempo que fueron descuidados, esta tarea seguramente se convertirá en un gran proyecto por varios años.

También las consecuencias demográficas de la construcción de la valla dentro de los límites municipales de Jerusalén penetraron últimamente en la conciencia de algunos funcionarios con poder de decisión. Ellos comenzaron a tener miedo que los palestinos que se trasladaron a Shu’fat y Aqab cambian el balance demográfico en Jerusalén. Algunas proyecciones futuras de población de Jerusalén pronostican que en poco tiempo los palestinos pueden llegar a ser la mayoría en la ciudad.

El nivel operativo de los funcionarios está convencido que encontró la solución. Transferir administrativamente Shu’fat y Aqab fuera de los limites de Jerusalén como ente municipal separado, mientras que Israel continúa siendo el soberano en esa región. Seguramente el descuido de esa zona no cesara desde el momento que se los abandone totalmente a su suerte.

Todo esto está programado llevarlo a cabo sin ningún tipo de consulta con los habitantes de los 2 barrios. Por los errores del gobierno de Israel que construyó la valla pagarán los habitantes palestinos que fueron obligados a vivir detrás de ella.

La legalidad de las medidas programadas, que en el futuro influirán en la vida de residentes israelíes que gozan del derecho de presentar un pedido de ciudadanía israelí, es dudosa. Un cambio de los límites municipales en base a pronósticos demográficos inciertos es totalmente problemático. El temor por una situación demográfica en Jerusalén no tiene que conducir a la división de la ciudad, sino a la toma de decisiones que ponga punto final al abandono de resientes judíos. Estas decisiones se deberían haber tomado hace tiempo. Llegó el momento.

Se debe sopesar nuevamente el plan de dividir Jerusalén. Se debe tirar abajo la valla que divide esta ciudad y causa un daño tan grande

Tiren abajo la valla de separación.

Traducción: Daniel Kupervaser  

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