LA INSOLENCIA ISRAELÍ Y EL SERVILISMO YANQUI

Dos acontecimientos se sucedieron casi simultáneamente en estos días, aunque sin ninguna vinculación directa entre sí. Por esta coincidencia se convirtieron en un fiel testimonio de una realidad que está sembrando la semilla de un futuro y dramático conflicto entre el pueblo judío y la sociedad estadounidense.  Bajo la imposición de la insolencia israelí, de la que tanto se jacta su sociedad, y la sumisa cooperación de la administración estadounidense, se fue desarrollando un creciente servilismo yanqui en favor de intereses de Jerusalén. Solo es cuestión de tiempo hasta que el pueblo del país del norte diga basta a esta humillante relación.

Robert Mueller es el fiscal especial que tiene a su cargo la investigación sobre presunta intervención electoral extranjera por parte de Rusia en las últimas elecciones presidenciales de EE.UU. En el marco de sus averiguaciones e interrogatorios surgieron evidencias que, aparentemente, involucran a otros intereses foráneos en conductas delictivas. 

George Nader es un conocido hombre de negocios libanes-estadounidense que los últimos años se desempeña como asesor del liderazgo del estado Emiratos Árabes Unidos (UAE en inglés). Según informó el New York Times en una nota especial[1], Nader está en el centro de una nueva causa en la investigación de Mueller con el objetivo de probar posibles intentos de UAE de comprar influencia política en la administración estadounidense por medio de donaciones de dinero durante la campaña electoral de Trump a la presidencia. Según el informe de NYT, Nader trató de interferir en las políticas de Trump hacia Qatar e Irán, enemigos de UAE. Un conocido analista israelí afirma que, si Mueller logra probar que UAE intentó inducir al gobierno estadounidense a adoptar sus posiciones por medio de donaciones preelectorales, esto puede ser considerado una transgresión a leyes de financiamiento electoral de EE. UU[2].

Este simple procedimiento de la estructura de control legal estadounidense muy bien podría ser considerado como un ejemplo del accionar de un sistema jurídico objetivo e independiente. Pero esto no es toda la imagen. Su reiterada falta de acción en situaciones similares o idénticas ante continuas y públicas conductas de conocidos sectores que se dedican a “comprar influencia política en la administración estadounidense por medio de donaciones de dinero durante la campaña electoral” necesariamente debe interpretarse como servilismo intencional.

Fiscal Mueller. Busca la moneda debajo del farol

No se necesita movilizar un fiscal de alta jerarquía para identificar e investigar la conducta de ciertas organizaciones o multimillonarios judíos estadounidenses identificados con intereses israelíes. Muy fácilmente se los puede incluir dentro de esta categoría. Hasta los medios israelíes no tienen problema alguno en resaltarlo públicamente bajo un provocador título referido a las últimas elecciones: “La batalla de multimillonarios judíos determinará quién entrará en la Casa Blanca”[3]. Y así lo describe: “las elecciones presidenciales en EE.UU. aun lejanas, pero las primarias del partido republicano que disputan el bolsillo de Sheldon Adelson ya están en su apogeo y los candidatos se extienden en sus adulaciones a Israel. Del otro lado se encuentra el multimillonario israelí Jaim Saban para quien es la última chance de llevar su candidato demócrata a la Casa Blanca.

Como se sabe, los medios acentúan que Adelson fue el mayor donante de la campaña de Trump y quien influenció dramáticamente en la decisión de Trump de trasladar su embajada a Jerusalén[4]. Interés netamente israelí. En el año 2011 Saban expresó su desilusión por la propuesta de Obama que Israel debe retornar a los límites de 1967. En esa oportunidad expresó su intención de represalia en términos de no repetir con la misma generosidad de 2008 para la donación en la próxima campaña de Obama[5]. Dos claras confesiones de donaciones preelectorales en favor de intereses foráneos sin ninguna investigación ni fiscal que se mueva de su sillón. 

En estos días comenzaron las reuniones de la Convención Anual de AIPAC, el poderoso lobby judío estadounidense. Como lo sabe todo político principiante de ese país, quien pretende sentarse algún día en un mullido sillón del Capitolio o la Casa Blanca, necesariamente debe hacer presencia en este evento para ver y dejarse ver en el ambiente judío. De ahí la participación multitudinaria, pues su ausencia reduce significativamente su chance hasta que prácticamente lo dejan fuera de carrera.

En la sesión de apertura, Howard Kohr, Director Ejecutivo de esa institución, “pronunció un apasionado discurso en favor de un estado palestino y de mantener viva la creencia en la posibilidad de paz”. Seguidamente “instó a la solución de dos estados para dos pueblos y afirmó que es trágico que este escenario parezca actualmente tan distante”[6].

Este mensaje despertó la ira de altos funcionarios y parlamentarios de la coalición de Netanyahu para quienes la solución de dos estados para los dos pueblos es historia. Lo significativo de esta controversia ideológica no se centra en el contenido, sino en una clara y antidemocrática demanda de esta jerárquica representación del liderazgo israelí hacia AIPAC.  En el programa radial de Galei Tzahal, el conocido periodista Razi Barkai entrevistó a Tzipi Jotobeli, Vice Canciller de Israel[7]. En esa oportunidad la encargada de la diplomacia israelí, con Netanyahu como Canciller, estuvo de acuerdo con una misiva de un líder de la colonización judía en Cisjordania exigiendo a AIPAC tirar a la basura el discurso de Kohr para adoptar la posición de agentes de intereses israelíes en EE.UU. tal como los define Jerusalén y dejar de hablar de la solución de dos estados.

En otras palabras, la insolencia de la dirigencia israelí les impone a judíos ciudadanos estadounidenses la exigencia de asumir de palabra y en los hechos la función de agentes de intereses foráneos a su país, coincidan o no con aquellos locales. El mismo liderazgo israelí se encarga de corroborar esa afirmación que generalmente se le da el carácter de antisemita: la primacía de la lealtad a Israel por parte de judíos de la diáspora, por encima de aquella que le deben a su país de ciudadanía.

Orgullo israelí – insolencia israelí

Por supuesto, esta grotesca manifestación de doble lealtad como el descuido en investigar sospechosas donaciones preelectorales no despiertan el interés que merecen semejantes transgresiones de normas democráticas reconocidas universalmente, tanto en la mayoría de los medios como por parte de entes reguladores estadounidenses. La indolencia de estos sectores ante la insolencia israelí encuentra su contraparte en nuevas conductas que se reflejan en la juventud estadounidense judía, no judía e inclusive en el marco de jóvenes evangelistas. Las investigaciones de los últimos años atestiguan un cambio en la actitud de estas capas de la población en donde se refleja una notable y drástica caída en el apoyo a Israel[8].

Si el liderazgo israelí y de las instituciones judías de EE. UU prefieren continuar disfrutando del vergonzoso servilismo estadounidense y no abandonan de inmediato esa conducta arrogante y arrasadora de hoy, la tragedia de un conflicto con la sociedad estadounidense es solo cuestión de tiempo.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 6-3-2018

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD    

[1] “Mueller’s Focus on Adviser to Emirates Suggests Broader Investigation”, NYT, 3-3-18 

[2] “Informe: se investiga si UAE trató de comprar influencia en la administración de Trump”, Haaretz, 4-3-18

[3] “La batalla de multimillonarios judíos determinará quién entrará en la Casa Blanca”, Walla, 30-4-2015

[4] “Pence, Adelson y Friedman presionaron a Trump por la embajada en Jerusalén”, Walla, 9-12-18, “Anticipación en el traspaso de la Embajada a Jerusalén”, New 1, 23-2-18.

[5] “Saban en mensaje a Obama”, Walla, 25-5-2011

[6] “El Director de AIPAC insta a la creación de un estado palestino”, Aurora, 5-3-18

[7] “Programa Ma-Boer”, Radio Galei Tzahal, 5-3-18

[8] “Israel pierde el apoyo de evangelistas jóvenes de EU”, Haaretz, 4-12-17, “Toca fondo el apoyo de demócratas estadounidenses a Israel”, Haaretz, 23-1-18, “Los jóvenes judíos de EE.UU. se alejan de Israel”, Ynet, 20-7-16.

2 Comments on LA INSOLENCIA ISRAELÍ Y EL SERVILISMO YANQUI

  1. joseph hodara // March 6, 2018 at 9:01 pm // Reply

    Sus observaciones son correctas, pero su estilo para esbozarlas peca de excesiva agresividad.
    Joseph Hodara

  2. Inés OlarrA // March 7, 2018 at 5:14 pm // Reply

    Se investigara el servilismo estadounidense?

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