EXONERAR DE UN INCÓMODO LEGADO POR VOTOS EN LA ONU

Sin ser sorpresa, desde el primer día en su despacho presidencial, Mauricio Macri se encontró con un incómodo legado de sus predecesores de dos décadas atrás: las causas irresueltas de AMIA y la Embajada de Israel. Hasta hoy, la gran mayoría de los sectores sociales, principalmente aquellos allegados a Israel y la comunidad judía argentina y de otras diásporas, les exigen a todos los gobiernos argentinos una salida judicial justa, convincente y apropiada.

Muy probablemente, también el presidente Macri esté bajo la influencia de la impresión generalizada que la justicia argentina, en todos sus componentes que la integran y aquellos ajenos que interfieren en su accionar, es incapaz o no tiene la menor intención de aclarar los dos atentados mencionados. Bajo esas condiciones, el legado necesariamente se convierte en una espina clavada en el trasero de su gobierno cuyo malestar provoca que cada día se haga más insoportable.

Aquí hace su aparición en el escenario su gran amigo Netanyahu que con su conocida pericia diplomática se convierte el artífice de una fórmula mágica para salvar a Macri del atolladero. Pero Bibi exige retribución. Como se sabe, Netanyahu introdujo en la escala de valores del judaísmo moderno el principio fundamental que nada se concede sin contrapartida. En las hojas de la historia quedó grabado el principio comercial que “quien da recibe” y “quien no da no recibe”.

La realidad de estos días confirma que en los encuentros de estos dos líderes se conformó un acuerdo sobre este principio que deja satisfecho a ambos. En este canje, Netanyahu y la diplomacia israelí se preocuparán por eliminar o reducir al mínimo las presiones judías que demandan justicia en los casos mencionados. De su parte, Macri y su gobierno se preocuparán por convertirlos en parte de los trágicos episodios del pasado de todos los argentinos, sepultando la memoria judía e israelí en algún panteón o monumento histórico nacional argentino.

Macri y su gobierno, deberán pagar en otro mercado el precio correspondiente a este descargo de responsabilidad. Netanyahu necesita imperiosamente ampliar el frente de naciones que votan en contra de las mociones de censura a la política israelí en los territorios ocupados de Jerusalén y Cisjordania en organismos internacionales.

   

La componenda Netanyahu-Macri: Exoneración por votación

Los acontecimientos y argumentaciones que precedieron y conformaron el acto recordatorio del atentado en la embajada israelí en Buenos Aires en este año son un claro testimonio de esta componenda.  En una decisión sin precedentes, la Embajada de Israel en conjunto con la Secretaria de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la Nación decidieron que el acto central en conmemoración del 26° aniversario se llevará a cabo en el Archivo General de la Memoria Argentina solo para invitados y sin acceso al público.

Por encima de este detalle aparentemente marginal, aunque muy significativo, las argumentaciones de esta decisión son justamente el aval que se trata de una maquinación oscura entre los dos gobiernos. Para la embajada, “este hecho ha afectado a la sociedad argentina en su conjunto, merecía ser evocado en un sitio capaz de dar cuenta de esa universalidad”[1]. Mas aun, Ilan Sztulman parece que se olvidó de su función de diplomático israelí y que su embajada es territorio israelí cuando afirmó “el atentado que ocurrió en territorio argentino ha hermanado a las sociedades argentina e israelí. No queremos que el atentado y su recuerdo este restringido a la calle Arroyo”[2].

También Claudio Avruj, Secretario de Derechos Humanos de Argentina, se encargó de argentinizar el atentado. En el mismo acto afirmó: “Es la primera vez en 26 años que el Estado argentino es co-organizador de este acto. Hay un cambio de mirada, de entender que este atentado nos sucedió a todos”[3].

No por casualidad, el conocido medio judío argentino Iton Gadol se pregunta “si ambos gobiernos no habrán “decidido celebrar las bodas de plata de la impunidad” con votos de silencio poniendo fin de este modo al reclamo para el primer atentado terrorista con presunta matriz fundamentalista islámica en Latinoamérica”[4].

Los mismos representantes oficiales se encargaron de confirmar la contraparte. Gabriela Michetti, vice presidenta argentina afirmó en una reunión con representantes del Congreso Judío Latinoamericano (¿diplomacia supranacional del poder judío? DK) que Argentina “necesita a Israel como socio internacional”[5]. Por su parte, el mismo embajador israelí Ilan Sztulman se encargó de detallar el precio que debe pagar Macri: “Hay un cambio político en Argentina, por ejemplo, de no votar automáticamente con los bloques árabes en la ONU”[6].

También el trato de la causa AMIA goza de una visión similar. Después de haber transcurrido más de la mitad de la cadencia presidencial de Macri, se puede afirmar con mucha seguridad que la investigación no solo no avanzó, sino que en algunos aspectos se registraron retrocesos. Eso no impidió que el gobierno de Macri y DAIA elucubren en conjunto un nefasto proyecto de juicio en ausencia. Una vía muy cómoda para sepultar y desvincularse de otro caso de impunidad en la historia de tragedias argentinas.

Pero los lectores no se deben confundir. No hay nada nuevo en la táctica de Netanyahu de tirar por la borda cualquier temática importante para colectividades judías de la diáspora, o partes de la sociedad israelí, con el objetivo de mejorar la posición de Israel en votaciones de organismos internacionales que censuran la colonización en Cisjordania.

En estos mismos días el pueblo judío es participe de una situación muy similar en Polonia. Como se sabe, recientemente el congreso polaco aprobó una ley que establece pena de 3 años de cárcel inconmutable para todo aquel que se atreva a hablar o mencionar que durante el Holocausto hubo campos de exterminio polacos en contra de los judíos. Inclusive seria igualmente sancionado quien se atreva a mencionar algún gesto polaco antisemita durante la ocupación nazi de Polonia.

Archivo General de la Memoria Argentina: la impunidad descansa en paz

De todos los rincones de Israel y de la diáspora judía se escucharon clamorosas protestas y un firme voto de reprobación. Gran parte de los parlamentarios y agrupaciones políticas de Israel exigieron la toma de medidas diplomáticas drásticas e inmediatas como el llamado del embajador israelí a consultas en Jerusalén. Netanyahu y su gobierno solo se limitaron a una condena muy endeble. De su oficina se informó en su nombre que “la ley es infundada, me opongo a ella firmemente. La historia no puede cambiar y el holocausto no debe negarse”[7].

La delicadeza con que el gobierno trató el tema lo llevó a solicitar amablemente del gobierno polaco congelar el proceso y la constitución de comisiones conjuntas para estudiar el tema. El resultado final fue un grosero desaire del gobierno polaco que no dudó en promulgar definitivamente dicha ley que se tradujo de inmediato en la presentación de más de 40 acusaciones de transgresiones, incluyendo contra la BBC inglesa y la conocida contra el diario argentino Pagina 12[8]. Mientras tanto el gobierno israelí guarda silencio.

¿A qué se debe este tratamiento con guantes de seda? A los mismos motivos que llevaron a bajar el nivel de protesta en la conmemoración del atentado de la embajada en Buenos Aires. En julio de 2017 Netanyahu se reunió con los gobiernos de extrema derecha de Europa Oriental (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) con el objetivo de sabotear toda posición de la Unión Europea en contra de la política de Israel en los territorios de Cisjordania y Jerusalén Oriental. Estos son suficientes motivos para no molestar demasiado al gobierno polaco por una insignificante cuestión como es reescribir el holocausto.

Tampoco se debe dejar de lado la vergonzosa desconsideración de Netanyahu cuando tiempo atrás no dudó en abofetear a las colectividades judías conservadoras y reformistas de EE.UU. (dos tercios del total de judíos de ese país) a la par que da preferencia y flirtea con católicos evangelistas, solo porque estos últimos apoyan la idea de la Gran Israel.

Se puede decir que el debate en torno de los significativos cambios en los actos conmemorativos de este año del atentado de la embajada en Buenos Aires, de todas maneras, tuvo su aspecto positivo. Parte de la colectividad judía de ese país comenzó a darse cuenta del proceso de degeneración del judaísmo que lidera Netanyahu y la facilidad con que llega a despreciar sectores de la diáspora cuando está en juego la legitimación internacional del accionar israelí en Cisjordania.

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 19-3-2018

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

[1] “Embajada-Aniversario: a 26 años el acto central no se hará en la plaza alusiva”, Iton Gadol, 14-3-18

[2] “Entrevista al Embajador israelí”, Vis a Vis, 14-3-18

[3] “Se conmemoró el 26 aniversario del atentado a la embajada de Israel”, Iton Gadol, 16-3-18

[4] “Embajada-Aniversario: a 26 años el acto central no se hará en la plaza alusiva”, Iton Gadol, 14-3-18

[5] “Gabriela Michetti: “Necesitamos a Israel como socio internacional”, Clarín, 15-3-18

[6] “Entrevista a Ilan Sztulman”, Infobae, 15-3-18

[7] “Israel condena el proyecto de ley polaca”, Aurora, 28-1-18

[8] “La ley polaca de la Shoa: se presentaron mas de 40 acusaciones”, Servicio Informativo Can – Israel, 15-3-18

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