EL INSULTO DE ABBAS NO CAYÓ EN SACO ROTO

“Hijo de perra, el grosero insulto que Mahamud Abbas propinó al embajador estadounidense en Israel tomó por sorpresa a muchos. En este caso, como en situaciones similares, el liderazgo israelí y sus sirvientes estadounidenses no otorgaron públicamente mayor importancia a las ofensivas declaraciones palestinas.  También en esta oportunidad respondieron con expresiones políticamente correctas, aunque cargadas de un tono burlesco.

En un comunicado especial, Netanyahu expresó que “el agravio de Mahamud Abbas al embajador estadounidense lo dice todo. Es la primera vez en décadas que la administración estadounidense deja de mimar al liderazgo palestino. Parece que el shock frente a la verdad les provoca perder el sentido”[1]. Da la impresión que Netanyahu se olvidó los groseros improperios que recibió Obama de boca de prominentes judíos tan solo un par de años atrás cuando por un momento dejó de “mimar” en mucho mayor escala a Israel.

El ofendido embajador estadunidense, el judío David Friedman, recurrió al gastado argumento del antisemitismo justamente en la Convención para combatir el Antisemitismo en Jerusalén. En esa ocasión afirmó que “Mahamud Abbas me catalogó como hijo de perra. ¿Antisemitismo o discusión política? Yo no lo voy a fijar. Se lo dejo a ustedes”[2]

Sin embargo, si se presta debida atención a ciertos trascendidos e indicios que se divulgan, confirman o flotan en el aire, muy probablemente se puede arribar a la conclusión que el insulto de Abbas, por encima de su grosería y falta de corrección política, probablemente no cayó en saco roto.

La propuesta de un “acuerdo de paz del siglo” entre palestinos e israelíes tal como lo definió el presidente Trump estaba a punto de ser difundida. Netanyahu, de su parte, presionaba enérgicamente para la pronta divulgación de su contenido con el objetivo de provocar el rechazo palestino, y por este camino, reforzar su argumento que no hay contraparte con quien negociar seriamente[3].

Sorpresivamente, y en oposición a la presión del premier israelí, la administración de Trump decidió postergar la publicación de los detalles de la propuesta de acuerdo palestino-israelí hasta fecha indefinida. Si bien el vocero de la Casa Blanca informó que su gobierno considera las injurias de Abbas hacia su embajador como “insultos inadecuados”, da la impresión que Trump los tomó muy en serio. Los argumentos difundidos del aplazamiento son muy elocuentes. “Los funcionarios estadounidenses buscan presentar un esquema que sea apropiado a las dos partes” ya que “no se esta en condiciones de imponer la propuesta actual a los palestinos”[4].

Pareciera que la administración estadounidense se está convenciendo lentamente que, publicando su plan de paz o encajonándolo, en este especifico conflicto palestino-israelí, el inmenso poderío militar de Israel con sus tanques, aviones, submarinos y bombas atómicas (según fuentes extranjeras) y demás pertrechos sofisticados, con la ayuda del apoyo incondicional estadounidense, no es más que pura chatarra y alharaca que no puede doblegar la sencilla palabra NO de los palestinos que simplemente no se mueven del lugar. No los pueden matar ni desterrar. Quedan solo dos alternativas: darles ciudadanía israelí o mantenerlos bajo apartheid sin derechos civiles. Cuatro alternativas en manos de Israel y su sirviente estadounidense, una peor que la otra.

Pero la insolencia de Abbas no solo fue un mensaje destinado a frenar a Trump. Mas bien vale la pena pensar que, dado el resonante fracaso de la vía de negociaciones con intermediación estadounidense, se estaría en presencia del inicio de una táctica palestina nueva y totalmente diferente.

   

Abbas: insulta, y como Waze, recalcula la ruta de nuevo

En esa dirección vale la pena comenzar por una cita de la excelente y enfocada entrevista de Marcelo Cantelmi de Clarín con Riad Malki, el canciller palestino, durante su corta visita a Buenos Aires. En este imperdible documento se expone muy claramente la discusión interna del liderazgo palestino.

Según Malki, “Hay gente dentro de la Autoridad Palestina que dice por qué no vamos a acabar con Oslo y que el país ocupante se haga cargo de todas las responsabilidades como impone la convención de Ginebra. El problema es que nosotros sabemos que Israel no lo va a aceptar. Hay otra posibilidad que también se discute y es que, según Oslo, como decíamos, en 1999 teníamos que llegar a acabar con la ocupación y declarar un Estado Independiente. Ahora, a partir de la resolución 67/19 del 29 de noviembre de 2012, que dice que el Estado Palestino es un Estado bajo ocupación, nosotros vamos a asumir la responsabilidad de decir que ahora tenemos que declarar la independencia del Estado Palestino, con el concepto de Estado bajo ocupación”[5].

El arrebatado ataque de Abbas a la administración estadounidense no es más que la confirmación del abandono de todo esfuerzo en reanudar las negociaciones con Israel para reemplazarlas por la lucha hacia el reconocimiento de Palestina como estado independiente bajo ocupación. Nadie se debe engañar. La probabilidad de lograr ese objetivo de reconocimiento internacional es muy baja hasta ínfima. Entonces, ¿cuál es la motivación de esta posición?  Así como Netanyahu declara su predisposición a negociaciones que no es más que una excusa para mantener el statu quo, también Abbas sabe que su nueva táctica solo lo llevará a conservar el statu quo y no más.

Pero en el análisis no se debe despreciar otro ángulo. Frente a la intransigencia israelí, esta posición, a largo plazo, promete cierta ventaja palestina. A diferencia de su consigna – Estado independiente bajo ocupación – la nueva táctica de Abbas, en realidad, es una versión elegante de un futuro estado único para dos pueblos, que no es otra alternativa mas que la realidad que seguramente se materializará tras décadas y generaciones de permanencia del statu quo de hoy.  

Esta prognosis ya no tiene propiedad intelectual exclusiva de quienes quieren destruir a Israel o de la izquierda judía traicionera. Solo basta prestar atención a las palabras Ronald Lauder, no solo por ser presidente el Congreso Judío Mundial, conservador, republicano en EE. UU y sostén del partido Likud de Israel. Vale la pena recordar que Netanyahu, en su primera cadencia a fines de los años 90 del siglo pasado, confió en Lauder y depositó en sus manos nada menos que el manejo de las negociaciones sobre el futuro del Golán con Hafez al Assad, entonces presidente de Siria y padre de Bashar al Assad, su actual presidente.

Dice Lauder: “El Estado democrático judío enfrenta dos amenazas graves que, creo, podrían poner en peligro su propia existencia. La primera amenaza es la posible desaparición de la solución de dos Estados. Soy conservador y republicano, y he apoyado al partido Likud desde la década de 1980. Pero la realidad es que 13 millones de personas viven entre el río Jordán y el mar Mediterráneo. Y casi la mitad de ellos son palestinos. Si las tendencias actuales se mantienen, Israel enfrentará una dura elección: otorgar plenos derechos a los palestinos y dejar de ser un Estado judío o revocar sus derechos y dejar de ser una democracia. Para evitar estos resultados inaceptables, el único camino a seguir es la solución de dos estados. Pero algunos israelíes y palestinos están impulsando iniciativas que amenazan con hacer fracasar esta oportunidad. Nos encontramos en una encrucijada. Las decisiones que tome Israel en los próximos años determinarán el destino de nuestro único Estado judío, y la continua unidad de nuestro querido pueblo.”[6].

Este repentino llamado de atención no es más que una alarma que ulula infructuosamente. La mayoría de quienes la tienen que escuchar hacen oídos sordos ante ideas capaces de hacer temblar esa conducta típica de sectas basadas en el fundamentalismo y fanatismo. La sociedad israelí continúa casi ciega en su camino hacia un precipicio.

  Israelíes ante señal de precipicio:  Acompañante: Acelera.

          Conductor: Sí, que nadie nos amenace.      

La preferencia de una continuidad en la colonización civil de Cisjordania en vez de una seria y única preocupación en aspectos de seguridad, se convirtió en una temible bomba de tiempo para Israel.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 25-3-2018

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD

[1] “EE.UU. dejó de mimar a Abbas”, Maariv, 19-3-18.

[2] “EE.UU. dejó de mimar a Abbas”, Maariv, 19-3-18.

[3] “Israel presiona a Trump para publicar a la brevedad el plan de paz”, Haaretz, 4-3-18

[4] “Informe: La administración de Trump decidió aplazar la divulgación del acuerdo de paz del siglo”, Maariv, 22-3-18

[5] “Contemplamos declarar de modo unilateral el Estado Palestino”, entrevista a Riad Malki, por Marcelo Cantelmi, Diario Clarín, 16-3-18

[6] “Las heridas auto infligidas de Israel, Ronald Lauder, Enlace Judío, 19-3-18 

2 Comments on EL INSULTO DE ABBAS NO CAYÓ EN SACO ROTO

  1. julio ioseph may // March 26, 2018 at 12:58 am // Reply

    el peligro de Israel, en especial como estado judio, es real. Por supuesto, también como estado con valores humanos. Hay una ceguera fanatica muy peligrosa. Lauder en tu nota, Arens en una nota anterior, Uri Avnery y I Leibowitch toda la vida y algunos como tu y yo alertamos todo el tiempo.https://yossimay1949.wordpress.com/2018/03/25/peligra-israel/

  2. RAFAEL MECHOULAM // April 1, 2018 at 5:19 pm // Reply

    ME RESULTÓ MUY ESCLARECEDOR.
    MUY DIDÁCTICO.
    FELICITACIONES POR TU TRABAJO Y QUE NOS LLEVE A UNA PAZ DURADERA ESCLARECIENDO A AMBAS DIRIGENCIAS.
    SIN LUGAR A DUDAS IMPLICA RIESGOS PARA AMBOS, YA LO VIVIMOS CON EL ACUERDO EGIPCIO ISRAELÍ Y EL MAGNICIDIO DE AMBOS. JAZAK BARUJ

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