EL JUDAÍSMO QUIERE QUEMAR EL PODER JUDICIAL ISRAELÍ

El famoso trio humorístico israelí Hagashash Hajiver, logró presentar y grabar en la historia cultural israelí muchas peculiaridades propias de esta sociedad. La agudeza y precisión de sus sketches satíricos convirtieron su contenido en un sinnúmero de modismos lingüísticos y paradigmas de la vida social israelí de las ultimas 4 décadas.

En uno de sus pasajes mas famosos, el denominado “Cantos y Goles”, una entrevista de un relator de partido de futbol con un hincha resalta claramente una de las típicas características de la sociedad israelí cuando este último expone fanatismo, excepcionalidad y soberbia que no admiten el rigor de normas equitativas generalizadas y universales.

El conductor del programa pregunta al hincha ¿Qué es lo que ustedes quieren? Con toda naturalidad este le responde: “Queremos fijar el plantel de jugadores, el director técnico, el resultado, las condiciones del tiempo y garantizar, por lo menos, 15 victorias en el campeonato”. Asombrado el conductor pregunta: ¿Y si no lo logran? A esto responde el hincha sin titubear: “Quemamos el club”.

La actitud que han tomado sectores importantes de la coalición gubernamental como consecuencia del vergonzoso fiasco de Netanyahu con los denominados peyorativamente “infiltrados ilegales”, es una copia de ese hincha de futbol. En este caso el objetivo es quemar el Poder Judicial de Israel, especialmente su Corte Suprema de Justicia. Quien lidera este deplorable proyecto es nada menos que el partido Bait Yehudi, básicamente representante del judaísmo religioso nacional, con Naftali Bennet, ministro de educación, y Ayelet Shaked, ministra de justicia, a la cabeza.

Bennet y Shaked, pirómanos del Poder Judicial Israelí

Como se sabe, la Corte Suprema de Justicia dictaminó la imposibilidad jurídica de aplicar la última ley contra inmigración ilegal que imponía dos alternativas: cárcel o deportación a Ruanda. Ante este callejón sin salida, Netanyahu optó por negociar en secreto con la Agencia para los Refugiado de ONU (Oy Vey con los corruptos de ONU, sacrilegio). Dos días atrás presentó con bombos y platillos el acuerdo por el cual la mitad de los infiltrados ilegales (16,250) serían transferidos por esa agencia a países occidentales, mientras que Israel se comprometía a ordenar legalmente la permanencia como residentes de Israel de la otra mitad.

De inmediato los sectores extremistas de la coalición gubernamental armaron un escándalo de gran magnitud, especialmente el ministro Bennet y la ministra de cultura Miri Regev. Bennet declaró que “el acuerdo que Netanyahu firmó con la Agencia de Refugiados de ONU representa una rendición total a la campaña de los medios de difusión durante los últimos meses. El plan original (cárcel o deportación por la fuerza a Ruanda) es moral y justo y hay que actuar únicamente según su contenido. Con la firma de este acuerdo Israel se convertirá en un paraíso para inmigrantes ilegales”[1]

Esta revuelta de parte importante de su cofradía gubernamental obligó a Netanyahu a dar rápidamente, y en termino de horas, un paso atrás y cancelar el acuerdo que festivamente firmó previamente. Un bochorno sin precedentes.

Ahora, con la cancha libre y la anuencia de Netanyahu, Bennet y Shaked se propusieron de inmediato imponer jurídicamente normas legales que traten la temática sobre la base de la excepcionalidad judía que no admite reparo alguno de cualquier valor democrático reconocido universalmente. Así se informó: “Bennet y Shaked se proponen dictar una nueva ley que permita impedir la intervención de la Corte Suprema de Justicia de Israel, y por ese camino se pueda imponer la cárcel a inmigrantes ilegales procedentes de regiones conflictivas[2].

El objetivo del proyecto es mucho más amplio. Una simple y transitoria mayoría parlamentaria tendría el derecho de asumir el “poder del pueblo” y subordinar (o quemar en la versión del trio Gashash Hajiver) hasta la Corte Suprema de Justicia. Sin lugar a dudas, un proyecto al mejor estilo de la tradición judía.

Como se sabe, Israel es un país que carece de Constitución que garantice derechos universales básicos, por encima de caprichos políticos del cualquier gobierno de turno. La razón es muy simple. Sectores religiosos judíos impiden que esas normas subordinen o puedan poner en tela de juicio conductas o códigos sociales tradicionales que rigen su vida. Esta carencia fue suplida años atrás por una conducta activa impuesta justamente por la Corte Suprema de Justicia que comenzó a dejar sin efecto leyes promulgadas por el poder legislativo que en su criterio contradicen la ley básica de defensa de derechos humanos según se interpreta en base a marcos y valores democráticos universalmente reconocidos.

Ese es el caso en que la pureza de la sociedad judía de Israel demanda la excepcionalidad y, según Bennet y Shaked, la poderosa Israel no se puede permitir la permanencia en su territorio de unos 16,000 ciudadanos de los convulsionados Sudan y Eritrea que reclaman ser reconocidos como refugiados.  

Nuevamente queda demostrado que la consigna “judío y democrático” es totalmente confusa. La intención clara es el predominio de “valores de los judíos”, y solo donde no molesta se permite la presencia de principios democráticos.

Judaísmo y democracia: como el agua y el aceite

La intención de Bennet y Shaked es imponer la “República Judía de Israel”, así como existe la “República Islámica de Irán”, cada una con su carga religiosa con no pocos componentes antidemocráticos. Solo me queda rememorar las peripecias que me contó mi abuelo Bernardo hasta su arribo a Buenos Aires, huyendo de las persecuciones de la Europa Oriental a principios del siglo pasado.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 5-4-2018

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD           

[1] “Bennet contra Netanyahu”, Ynet, 3-4-18

[2] “Bennet y Shaked proponen una ley contra inmigración ilegal”, Walla, 4-4-18

1 Comment on EL JUDAÍSMO QUIERE QUEMAR EL PODER JUDICIAL ISRAELÍ

  1. Inés OlarrA // April 5, 2018 at 11:07 pm // Reply

    República judía de Israel?

Leave a comment

Your email address will not be published.


*