LA JUSTICIA ARGENTINA SE AMEDRENTA ANTE ISRAEL

El grosero zarpazo que Israel le propinó a la soberanía argentina con el secuestro de Adolf Eichman en 1960 ha dejado secuelas que hasta hoy dictan la conducta de su justicia ante Israel. A más de medio siglo de aquel triste incidente diplomático, da la impresión que la justicia argentina se compenetró de su status inferior en esta relación, y, cuando la circunstancia obliga, se ve en la necesidad de amoldarse.

En aquella oportunidad, el entonces presidente Frondizi conminó al Estado de Israel a dar explicaciones bajo apercibimiento de romper relaciones diplomáticas. Israel, en su posición oficial, negó categóricamente toda responsabilidad en los hechos, asegurando que el secuestro había sido llevado a cabo por “voluntarios judíos, algunos de ellos israelíes”. El gobierno argentino dudó en llevar adelante su amenaza y optó por elevar el tema ante el Consejo de Seguridad de ONU quien en junio de 1960 adoptó la decisión 138. En el texto se solicita a Israel que hiciera la reparación adecuada en concordancia con la Carta de Naciones Unidas y las reglas de la ley internacional. Israel se opuso terminantemente bajo el argumento que el asunto estaba más allá de la competencia del Consejo y que el entredicho debería ser resuelto a través de negociaciones bilaterales directas. Una de las tantas maneras de escabullirse de decisiones de ONU que no lo favorecen. Así terminó formalmente el caso con una enorme cicatriz en el honor argentino causada por la supremacía israelí.

Observando la realidad de los últimos años, sin mayor riesgo de error, se puede afirmar que, para la justicia argentina, este caso determinó una conducta condicionada a las circunstancias en sus posteriores relaciones con Israel.

Hoy ya se sabe que en esa oportunidad y durante 45 años el gobierno israelí mintió groseramente. En el año 2005 reconoció oficialmente que el operativo de secuestro de Eicham de Argentina fue llevado a cabo por medio del Mossad, sus servicios de inteligencia exterior, con la autorización del gobierno israelí [1].

Israel: mentir durante 45 años

Lamentablemente, da la impresión que lo que es vox pópuli tanto en Israel como en el exterior, la justicia argentina lo desconoce o intencionalmente lo pasa por alto. El contenido de toda información oficial israelí carece de toda veracidad en tanto y en cuanto no se tiene la oportunidad de reafirmarlo con otras fuentes serias y no oficiales.

Pese a tratarse de una “fuente de informaciones”, “testigo” o “soplón” que la experiencia argentina misma demostró que se trata de un agente de dudosa fiabilidad, destacados funcionarios de la justicia argentina no dudaron o no dudan en estos mismos días, en recurrir a esos servicios de inteligencia israelíes como uno de los testimonios más convincentes en ciertos e importantísimos dictámenes judiciales del ultimo tiempo.   

Mas llamativo aun es el proceder que la justicia argentina asumió los últimos años en su relación con la israelí en la temática de extradiciones. Mientras Israel no duda en ofender públicamente a la justicia argentina, pareciera que ésta responde como funcionario de baja categoría continuando su labor como si todo fuese normal. 

Israel ha firmado acuerdos de extradición con una larga lista de países, entre ellos europeos, EE. UU y unos pocos más. En repetidas oportunidades también extraditó ciudadanos israelíes requeridos por la justicia de esos países. Entre Israel y la Republica Argentina nunca se formalizó un acuerdo sobre esta temática judicial.

Da la impresión que esa situación no es casual y el motivo principal, aparentemente, radica en un enraizado desdén del liderazgo israelí hacia el orden judicial argentino. Solo basta dar un corto vistazo a paginas de internet en donde conocidos juristas israelíes dedicados a la temática de la extradición exponen sin desparpajo la problemática visión oficial israelí respecto de sus pares argentinos.

“Es importante señalar que el Estado de Israel no permite la extradición de sus ciudadanos y residentes a estados en donde predomina la corrupción en su poder judicial, como por ejemplo Centro y Sudamérica” afirma un abogado que no duda en incluir explícitamente a Argentina entre esos países[2]. Otro letrado sostiene que “Israel no responderá a pedidos de extradición de parte de estados cuyo sistema jurídico es reconocido por no ser “puro”, como es el caso de países latinoamericanos, por ejemplo, Argentina”[3].

Todo este trasfondo de púbico conocimiento con antecedentes de pisoteo de soberanía y un alto grado de desprecio hacia la justicia argentina, no afectó en lo más mínimo su maleabilidad en favor de intereses israelíes. En los últimos años la justicia argentina aceptó y cumplió en dos oportunidades la extradición solicitada por Jerusalén de delincuentes prófugos de la justicia israelí. Se trata de Moshe Ben Ivgi en noviembre de 2013[4] y de Yaakov Shimón en octubre del año pasado[5]. Ambas extradiciones fueron el resultado de acuerdos específicos firmados para el caso por la carencia, como ya se mencionó, de uno generalizado basado en la reciprocidad.  

Probablemente la palabra “solicitud” sea una expresión de tono delicado, en especial si se tiene en cuenta que los medios informativos israelíes se preocuparon en informar claramente, al menos en el primer caso, que el gobierno israelí presionó por dicha extradición a la justicia argentina. En una visita del fallecido fiscal Nisman a Israel, seguramente para recabar información o testimonios del caso AMIA, su única ocupación, mantuvo una entrevista en donde, según se informó, “El ministro de Seguridad Interior de Israel, Avi Dichter LE EXIGIÓ a Nisman la extracción de Ben Ivgi”[6].

Aníbal Teodoro Gauto es un ciudadano argentino requerido por la justicia de ese país bajo seria sospecha de haber cometido delitos de lesa humanidad, entre otros: homicidio, privación ilegal de la libertad, tormentos y sustracción de menores. Se busca indagarlo por su supuesto rol durante la última dictadura militar en el centro clandestino de detención “La Cacha”, en la ciudad de La Plata. Gauto logró sortear la justicia argentina para arribar y recibir ciudadanía en Israel. Tras una prolongada búsqueda, este fugitivo argentino fue ubicado en el norte del país por el periodista Shlomo Slutzky, familiar de una de las víctimas de ese siniestro sitio.  

              Gauto: prófugo de la justicia argentina, que teme pedir extradición de Israel 

Ahora se dieron las condiciones para que la justicia argentina pueda levantar cabeza y finalmente pasar factura. Nada de eso. Da la impresión que el dedo índice extendido de Israel mantiene paralizado a todo el poder judicial argentino. Todos los esfuerzos judiciales para poder deportar y enjuiciar a Gauto en Argentina quedaron solo en manos de Slutzky y unos pocos amigos que lo ayudan. La justicia argentina brilla por su ausencia. Pareciera que tiene pavor de exigir extradición oficial y enfrentar a Israel, aun cuando tienen razón.

En un acto en apoyo a Slutzky, el Secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de Argentina, Claudio Avruj, no tuvo la menor vergüenza y deshonra en reconocer públicamente que la justicia argentina se achicó ante Israel. En esa oportunidad dio un paso al costado para cargar sobre los angostos hombros de Slutzky todo el peso de los esfuerzos de extraditar a Gauto. En sus palabras, el “gobierno solo acompaña la deportación de Gauto”[7], no asume responsabilidad. No se debe descartar la posibilidad que Avruj, como judío, tiene muy presente que si eleva su tono de exigencias argentinas en contra de conductas o intereses israelíes puede dar lugar a que sea acusado personalmente de traidor y judío de mierda por miembros de su comunidad, como ocurrió no hace mucho tiempo con otro ministro judío argentino.

Los hechos descriptos demuestran que, en las relaciones que se crearon en la búsqueda de justicia entre Argentina e Israel, este último elige entre secuestro o golpear sobre la mesa mientras que sus pares argentinos, hasta ahora, demuestran temor ante Jerusalén, solo atinando a implorar por la buena voluntad del Estado Judío.

Ojalá me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 22-4-2018

http://daniel.kupervaser.com/

kupervaser.daniel@gmail.com

@KupervaserD 

[1] “Israel reconoce oficialmente que el Mossad secuestró a Eichmann en Buenos Aires”, Infobae, 4-2-2005

[2] Página Web del abogado Shai Roda.

[3] Página Web del Abogado Boaz Kenig

[4] “El asesino del taxista Rot fue extraditado de Argentina”, Globes, 21-11-2013,

[5] “Un componente de la mafia Abargil fue extraditado de Argentina a Israel”, Ynet, 19-10-17.

[6] “Dichter exigió de Argentina la extradición de Moshe Ben Ivgi”, Walla, 25-12-2007.

[7] “Acto en la AMIA: rotundo apoyo a la deportación de Gauto”, Iton Gadol 27-3-18, “Aniversario del Golpe Militar”, Radio Jai, 26-3-18.  

4 Comments on LA JUSTICIA ARGENTINA SE AMEDRENTA ANTE ISRAEL

  1. Muy claron y exacto. Hay que denunciar mas a Avruj y la pandilla de la DAIA actual-

  2. Te recuerdo que aún están pendiente los casos de la Amia y la Embajada, la única respuesta de Argentina, fue fusilar a Nisman. Yo no pondría la mano al fuego, por la justicia Argentina, en vista como disuelve posibles delincuentes del anterior gobierno con facilidad. Espero que yo también esté equivocado .

  3. http://www.clarin.com/sociedad/encadenada-argentina-retenido-israel-dramatico-divorcio-matrimonio-judio_0_SJZoYE63M.html

    El caso “Saragovi” no está terminado.

    (frase que me inspiró mi querida Gaby Weber)

    Se lo digo a Shlutzky, se lo digo a Cantelmi, y se lo digo a la basura humana británica de Efraim Halevy que trabajaba con el.

    Lo de Gauto fue un viejo pago de favores con el Batallón 601 que viene desde la época del Presidente Guido.

    Muy dificil de entender para un inmigrante entrerriano que llego a principios de los 70 como vos, pero no para un Werthein o un sabio como Herman Schiller.

    David 1

  4. Inés OlarrA // May 2, 2018 at 8:16 pm // Reply

    El liderazgo israelí desprecia la justicia argentina. Terrible,Inés

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