Solo pretendo ser una pequeña baliza que titila cuando creo
que erramos el sendero por el cual prometimos caminar

Archive for the “La diáspora – Argentina” Category

Al igual que la experiencia americana con JStreet y la europea con JCall, un grupo de judíos latinoamericanos por la paz en Medio Oriente emitió un llamado a la razón en clara disonancia con el coro de aduladores de la política israelí de la mayoría de judíos de las diásporas (http://j-llamado.blogspot.com). El mensaje se centra en bregar por la paz en Medio Oriente según el principio de “Dos Estados para Dos Pueblos” y que peligros que asechan a Israel no provienen, principalmente, de amenazas de enemigos de afuera, sino por la perseverancia de la ocupación y la implantación ininterrumpida de asentamientos judíos en Cisjordania y barrios árabes de Jerusalén Este. En sus palabras, este camino “constituye un error político y una falta moral que alimenta un proceso de deslegitimación inaceptable de Israel como Estado”.

No cabe duda que la iniciativa de unos pocos muy preocupados por el destino de Israel, con el apoyo de algunos intelectuales sobresalientes, es un acto digno de admirar y aplaudir y debería arrastrar a la mayoría de los judíos como símbolo de sus sagradas aspiraciones a una solución pacífica del conflicto.

Lamentablemente, la realidad y los términos de la discusión en nuestro tiempo en el seno del pueblo judío de todo el mundo son unidireccionales y feroces y quienes llevaron adelante esta noble iniciativa pecaron tristemente de ingenuidad y desubicación política. Las adhesiones de su llamado son una clara demostración. A casi un mes de la apertura de la campaña el apoyo de hispanoparlantes no sobrepasa los 200, incluyendo algunos “colados” que hoy viven en Israel. Sin entrar en mayores detalles, llama la atención la acentuada participación brasilera, en tanto que la argentina, por su escasa adhesión, expone una colectividad con claro carácter intransigente, o al menos indiferente.

Nadie se debe sorprender de estos resultados. Es una clara imagen de la realidad tal como la siente el pueblo judío en Israel y diría por carácter transitivo, automáticamente en la diáspora.  Los resultados de las elecciones en Israel brindan una mayoría abrumadora (casi el 90%) que no permite poner punto final a la ocupación en Cisjordania. En el peor de los casos existe una mayoría relativa que promueve aireadamente continuar y profundizar la conquista territorial, y de ser posible, desterrar a los palestinos. En el mejor de los casos los partidos que tradicionalmente proponían un tipo de concesión territorial, hoy día están subyugados e imposibilitados de actuar por la fuerza de colonos fundamentalistas que dictan las políticas al gobierno y al ejército. Desde el momento que el Laborismo (Partido Avoda) liderado por Barak traicionó sus principios históricos por el módico precio de sillones ministeriales de gobiernos expansionistas, la izquierda y las soluciones de compromiso territorial desaparecieron de la agenda política por décadas y tal vez generaciones. La farsa de majestuosos discursos no puede camuflar un diario expansionismo en el terreno. 

La gran mayoría de los medios de difusión judíos en español son un fiel reflejo del vasto apoyo de su pueblo a la política expansionista del gobierno. De ninguna manera son capaces de actuar bajo principios y normas básicas del periodismo informativo sino que se han convertido en disciplinados voceros del gobierno. El discurso judío en español es un claro reflejo de la concepción oficial e intolerante sin capacidad de admitir ningún tipo de visión crítica que pueda poner en tela de juicio las políticas estatales que siempre son consideradas sagradas e indiscutibles. Para un ejemplo extremo, vale la pena citar el periódico judío de mayor difusión en español: Aurora. En su versión digital sus directores no sintieron la necesidad de actuar profesionalmente y censurar en el momento en que se publicaron mensajes que instaban al asesinato personal de Noam Chomsky por el solo hecho de criticar las políticas de Israel (1). La responsabilidad periodística se termina cuando el sospechoso defiende a los judíos o a Israel, inclusive por medio del crimen.

El discurso y lenguaje que domina el Estado que dice actuar bajo los principios de judaísmo se basa en la fuerza y la imposición: conquistar, desalojar, demoler, discriminar, pisotear soberanías extranjeras y también matar, todo eso mucho mas allá de los legítimos derechos de defensa.  No hay lugar para concesiones y reconocimiento mutuo. Todo el pueblo judío de Israel y del mundo aplaude a su presidente Shimon Peres en su último disparate: “Israel quiere la paz con Siria, pero no entregará los Altos del Golán” (2)  Ni siquiera tiene el coraje de reconocer ante el pueblo judío que lo que se quiere es el Golán para continuar colonizándolo con judíos. Paz habrá o no habrá. ¡Qué nos importa! Mientras tanto somos los fuertes.

Lamentablemente, este minúsculo pero valorable grupo de judíos latinoamericanos preocupados por una solución pacifica y el retorno a los valores humanos del judaísmo no es más que una especie en extinción. Su lenguaje pacifista y consensuado los convierte en sapo de otro charco dentro del pantano donde se ha metido Israel. Por muchos esfuerzos que inviertan, sus llamados a la razón permanecerán volando por los aires. Los celulares de la gran mayoría del pueblo judío del mundo registran llamadas perdidas.

 

Daniel Kupervaser

Mayo 2010        

 

(1) “A este tipo de escoria (Chomsky) si es que lo desea, deberían dejarlo entrar en el país y luego organizarle algún accidente mortal” Firmado Ojo de Águila.

“A esta basura repugnante (Chomsky) no hay que dejarlo entrar. Y así habría que hacer con los que se llenan la boca de espuma maloliente criticando asquerosamente a Medinath Israel. La otra posibilidad sería dejarlo entrar y decapitarlo ¿No?” Firmado: Gustavo.  Aurora Digital 16 y 18 de Mayo 2010

(2)  Radio Jai, 12-de Mayo 2010

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Avigdor Liberman, Canciller de Israel, programa una visita a Argentina para la segunda quincena del presente mes de julio. Como parte de una gira por varios países de Latinoamérica, esta visita está motivada por razones tradicionales tales como profundizar las estrechas relaciones bilaterales e incrementar el intercambio y cooperación comercial. Hay también justificativos puntuales y específicos muy importantes como contrarrestar la creciente influencia iraní en la región y apoyar la colectividad judía local ante una creciente ola de “antisemitismo”. 

 

No cabe duda que la presencia de un personaje como Avigdor Liberman con un cargo de tan alto rango del Estado de Israel representa un serio reto al comportamiento y carácter que la colectividad judía otorgue a dicha visita. Su reconocida trayectoria ideológica con una clara concepción segregacionista, discriminatoria y fundamentalmente de desprecio sobre bases étnicas, logró consolidar un amplio frente, tanto dentro como fuera de Israel, que expresa un claro sentimiento de rechazo y repudio tanto a sus posiciones como a todos aquellos que lo agasajan sin demarcar diferencias. 

 

Un comportamiento digno de un liderazgo responsable de la comunidad judía local, con estrategias a largo plazo, conciente de su identificación en pro de la lucha en contra de toda discriminación étnica, no dudaría en acompañar esta visita con todas las normas y reglas del protocolo diplomático, pero, no sin antes y durante acentuar en forma clara y pública su total desacuerdo y repulsa de toda expresión discriminatoria, incluso haciendo referencia de aquellas adjudicadas a Liberman personalmente, su partido y camaradas. Tan solo dos semanas atrás, su compañero de lista, el Ministro de Seguridad Interior, fue filmado expresando “árabes roñosos” siguiendo normalmente en funciones.

 

No hay alternativa, se está ante una encrucijada. El carácter que la dirección comunitaria judía otorgue a esta significativa visita aportará en gran medida a su imagen y valoración ante toda la sociedad argentina. No se trata de la presencia  de un ministro sin importancia. Se trata nada menos que el Canciller de Israel a quien se le cerraron muchas puertas en el mundo y que el mismo Presidente de Francia tan solo tres semanas atrás se sintió en la necesidad de optar por un acto poco diplomático declarándolo persona no grata y solicitando de Natanihau su sustitución.

 

Apoyar incondicionalmente a Liberman como representante de Israel, sin deslindarse o tomar distancia de sus cuestionables posiciones ideológicas, profundizará el ya problemático aislamiento de la colectividad judía en Argentina y pondrá sobre la mesa de discusiones un serio signo de interrogación si es que ella no viene con la conciencia tiznada cuando exige luchar contra la xenofobia, discriminación y antisemitismo.

 

Como consecuencia de las dos últimas guerras (Líbano y Gaza) la dirección comunitaria judía de Argentina se vio repentinamente enfrentada con una inmensa ola de protesta y gracias a sus errores se acorraló en una posición imposible. De nada vale la expresión de la boca para afuera que se puede criticar a Israel en los últimos enfrentamientos cuando la respuesta inmediata de todos sus voceros es tildar a todo reproche como expresión antisemita, sobre todo como resultado de la creciente influencia iraní en la región.  

 

En sus réplicas a los acontecimientos, la dirección comunitaria se concentra en unos pocos actos de claro contenido antisemita pero esquiva de enfrentarse con las vastas y crecientes manifestaciones de protesta por las tragedias cometidas por Israel. Ya no se trata solo de grupos marginales. Hoy en día un amplio número de distinguidos intelectuales se expresa públicamente en defensa de la existencia del Estado de Israel  pero critica severamente su actuar violento y segregacionista. No hay discusión. Solo ofensas y recriminaciones de antisemitismo.  

 

Dan la impresión de un grupo de aventureros que se cuidan de unos pocos arbustos espinosos, pero no se dan cuenta que perdieron el rumbo y se están internando dentro de una espesa y amenazante selva. En su desesperación por salvarse llegaron a Liberman pero de él solo pueden recibir un salvavidas de plomo que más bien puede hundirles en una vorágine conflictiva, tan típica de sus posiciones basadas en la arrogancia y desprecio hacia cualquier otro no judío.

 

Ojala me equivoque.

 

Daniel Kupervaser 15/7/09

 

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La colectividad judía y la Municipalidad de Buenos Aires juntaron esfuerzos y organizaron un festival en conmemoración del 61 aniversario de la independencia del Estado de Israel. La celebración se llevó a cabo en la Avenida de Mayo y los acontecimientos imprevistos que se sucedieron durante las actuaciones son dignos de un análisis detallado.

 

En plena fiesta y de forma repentina, irrumpió el ámbito un grupo organizado de 20 personas que tuvo la osadía y la insolencia de enfrentar un acto de masiva participación pública organizado por la comunidad judía, seguramente muy bien custodiado. Mas allá de una nítida protesta contra lo que representa el sionismo e Israel, el propósito verdadero era sembrar el pánico y espanto en la colectividad judía por medio de una clara manifestación violenta y amenazante. Los resultados fueron lamentables: La policía se vio obligada a resguardar al Embajador de Israel en un edificio vecino y entre los participantes hubo algunos heridos, inclusive dos con serios traumatismos. La mayoría de los atacantes huyeron y la policía solo consiguió detener a cinco.

 

Los dos días siguientes fueron una nueva demostración de audacia por parte de representantes del grupo agresor. Sin ningún tipo de temor ni sobresalto, se movilizaron cerca de doscientas personas que manifestaron a viva voz frente a los juzgados donde investigaban a sus compañeros detenidos, como así también, y en forma descarada, frente al edificio de la Embajada de Israel. Más aun, ni siquiera se prohibieron de manifestar claramente sus agresivas intenciones por medio de su exhibición pública con rostros encapuchados y armados con palos y armas de arte marcial.

 

Sin otorgar ningún tipo de justificativo a un acto vandálico y en cierta medida criminal, donde se ataca un público que pacíficamente festeja un acontecimiento, para la colectividad judía de Argentina, vale la pena recapacitar respecto de los acontecimientos, sus motivos, el carácter y contenido que se le da a los repudios y replicas y, sobre todo, reflexionar si en ultima instancia no se actúa como catalizador de estas salvajes reacciones.

 

Durante el operativo Plomo Fundido, contra los combatientes de Hammas, Israel ocasionó una tragedia humana de enorme magnitud a la población civil de Gaza en un ataque claramente superfluo que no obtuvo prácticamente ningún objetivo militar digno de consideración.  Entre civiles inocentes y no identificados hasta el mismo ejército de Israel reconoce que murieron más de 500 personas, incluyendo muchas mujeres y niños. El mundo entero se reveló y protestó contra Israel. También en Argentina, amplios sectores se manifestaron por diversos medios en contra del operativo, entre ellos diversas figuras de reconocida trayectoria democrática y con un amplio curriculum de defensa de los derechos humanos.

 

La colectividad judía de Argentina, por medio de sus directivos o por medio de distinguidos intelectuales judíos movilizados, respondió con un masivo e irrefutable apoyo a Israel, sin la más minima objeción, y lo que es peor aun, calificó casi a toda persona que se atreva a criticar a Israel como antisemita.

 

La respuesta a este accionar se pone de manifiesto claramente hoy. ¿Quién condena o censura este último acto de agresión a judíos? La Embajada de Israel, las instituciones judías, algún que otro funcionario que se lo exige el protocolo diplomático y algunos candidatos a las próximas elecciones, judío o no judío que quiere quedar bien con el electorado de la colectividad. Todos aquellos intelectuales que representan la línea central del pensamiento democrático de Argentina desaparecieron del escenario que quedó casi exclusivamente en manos de los extremistas antisionistas y antijudíos. Estos últimos, siendo una clara minoría numérica, se encuentran con la cancha libre para operar sin que ningún sector les reprima y les demuestre que son un aspecto marginal de una sociedad que no tolera acciones violentas y extremistas. De nada vale depender solo de la represión policial. Sin la defensa de los amplios sectores democráticos de la ciudadanía de Argentina, como en cualquier otra sociedad democrática, la comunidad judía se encontrará en permanente riesgo de sufrir ataques, probablemente más audaces y violentos.

 

Los directivos de la comunidad judía de Argentina deben abrir bien los ojos y no dejarse llevar como un rebaño detrás de un pastor que en vez de flauta en sus manos sostiene un fusil y ante cualquier contratiempo solo sabe aniquilar. Su misión suprema les exige defender los intereses de la comunidad en Argentina demandando de todos, inclusive de Israel, el cumplimiento de valores humanos universales, y si la situación exige, no deben dudar en criticar actos del gobierno israelí. El problema no se centra en los grupos extremistas antisionistas o antisemitas. Estos siempre existirán y tratarán de hacerse notar con o sin relación con el actuar de Israel. En punto clave esta en mantener el apoyo de la gran masa democrática de la población que el último tiempo esta demostrando cansancio de los cuentos y falsedades israelíes y comienza a dar la espalda.

 

El mejor ejemplo de desubicado político ante los últimos eventos lo exhibió el Embajador de Israel. Para el, al grupo que cometió el ataque “hay que tomarlo en serio y extinguirlo antes que amenace a la democracia argentina” (Crítica Digital 18-5-09). Con la soberbia y arrogancia que emana de la mayoría de los mensajes provenientes de Israel, el embajador da la impresión que esta llamando al comando de la fuerza aérea israelí para que envíe un F-15 de fabricación americana y con proyectil inteligente liquide puntualmente a los detenidos en una demostración de la típica concepción de la justicia israelí que ejecuta sospechosos sin juicio previo. Como es de suponer, el impacto producirá necesariamente la muerte de varios civiles inocentes. Todos se lamentaran mucho, pero debe quedar claro que tal operativo no afecta en absoluto el hecho que al ejército de israelí se lo siga catalogando como el de mayor valor moral del mundo.  

 

El conciso comentario de un lector a un artículo en el diario al respecto (Crítica, 18-5-09) expresa en forma muy clara la tendencia que cada día se aferra más a la sociedad argentina en su relación con la comunidad judía:

 

marcelito40 40 años   

“La verdad, el repudio general es de 5, 6, 10 personas, nada mas, al resto es un tema que no interesa. Para que vamos hacer una causa nacional defendiendo gente que no se lo merece y que son o descienden de un país que es tan asesino como fueron los nazis”

 

El arrogante y prepotente modelo israelí de enfrentar conflictos imponiendo condiciones por la fuerza, fracasará en Argentina como esta claro que fracasa en medio oriente. El liderazgo de la comunidad judía debe comprender que solo una honesta y sincera cooperación e integración en la sociedad argentina, sin manifestaciones de soberbia y superioridad, crearan el ambiente de un desarrollo apaciguado y como consecuencia será protegida de todo vandalismo y violencia de sectores marginales.        

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La repentina y violenta conflagración en el prolongado conflicto entre Israel y los palestinos se desató como consecuencia del masivo ataque de Israel a Gaza y demandó de la colectividad judía de Argentina enfrentarse con inesperados actos de protesta junto con multitudinarias y vociferantes manifestaciones de repudio ante la tragedia que se agudizaba día tras día.

 

Las voces de protesta se alzaron de todos los entornos de expresión posibles. Todos los medios de difusión tradicionales fueron válidos: diarios, radios, televisión y hasta los sitios de Internet se sintieron atiborrados de mensajes de desaprobación y crítica. Mas aun, la movilización callejera dio lugar al alistamiento de un gran numero de participantes con pancartas, panfletos y mensajes muy categóricos y hasta feroces. Las paredes no se quedaron fuera de juego y dieron lugar a la queja, desaprobación y también amenazas.

 

No cabe duda que parte de estas exteriorizaciones de condena ante los operativos llevados a cabo por el ejército de Israel en Gaza tenían un claro contenido antisemita. Amenazas a instituciones, intimidaciones a la integridad física de las personas e injurias con pruebas judicialmente admitidas como expresión racista o antisemita, deben ser condenadas y repudiadas y también tratadas con todo el rigor que la ley lo permite acusando y juzgando a los responsables.

 

La colectividad judía de Argentina no se dejó estar. De inmediato se organizó y se movilizó en pleno a los efectos de repeler la inesperada ofensiva en contra de Israel. Sin pensarlo mucho y repitiendo épocas pasadas, el ejecutivo de la colectividad judía movilizó rápidamente toda la artillería según la rutina de defensa institucional  y salió a la batalla a proteger las personas e instituciones e influenciar sobre la opinión pública argentina a favor de Israel.

 

En su primer movimiento, los directivos de la comunidad judía actuaron correctamente al exigir día a día de las autoridades locales la investigación de los hechos y la aplicación de todo el peso y severidad de la ley contra aquellos transgresores cuya culpabilidad sea probada, como así también, exigir protección física de las instituciones y personas judías amenazadas.

 

Los blancos elegidos como objetivos donde concentrar los contraataques, los oficiales de reserva movilizados como voceros, los disparos de argumentos y la munición esclarecedora utilizada en el resto de los flancos dejó mucho que desear y da la impresión que cometieron muchos desaciertos y torpezas con el resultado de un alto precio que será demandado de la colectividad judía de ahora en más. La inherente prescripción de alinearse automáticamente detrás de toda política o acto del gobierno de Israel sin el más mínimo regaño, censura o recriminación conlleva a la colectividad judía argentina a cometer serios equívocos con severas consecuencias que pueden llegar a ser lamentables a largo plazo.  

 

El primer error, y tal vez uno de los más graves, es considerar instantánea y mecánicamente como un acto antisemita a toda aireada repudia o increpación, inclusive grosera, ante todo judío por los actos del ejército de Israel en Gaza. Desde el momento que el actuar de Israel en Gaza goza de un monolítico, incondicional e indiscutible sustento de prácticamente todos los judíos de Israel (de la extrema izquierda a la extrema derecha) y de las diásporas, y muy explícitamente de la colectividad judía de Argentina, desde el momento en que ninguna institución judía significativa eleva ni siquiera una objeción a acciones con tan trágicas consecuencias, desde el momento en que famosos intelectuales judíos, tanto de la colectividad de Argentina  (Marcos Aguinis), como de Israel (A.B. Yoshua) expresan su incondicional apoyo al operativo, cuando otros conocidos intelectuales judíos (Amos Oz, David Grossman) tartamudearon exigiendo solo no prolongar los ataques, nadie se debe sentir sorprendido de, y no creo que automáticamente tenga que ser considerado un acto antisemita, el hecho que sectores que consideren una tragedia lo que hizo Israel y protesten aireadamente ante cualquier judío. La exageración ilimitada de la argumentación victimaria es un medio que finalmente suele actuar como bumerang, básicamente por el desperdicio de su excesivo uso y la consecuente ineficacia cuando realmente se lo requiere.

 

El segundo y craso error lo cometió el presidente de la DAIA, Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, Aldo Donzis, quien llevó su planteo al embajador de los Estados Unidos en Argentina, Earl Wayne, según el cual en el país “se vive una campaña antisemita como nunca antes desde el retorno a la democracia, en 1983″. Este simple hecho, tal vez con las mejores de las intenciones por parte del presidente de la DAIA, en la práctica demostró la veracidad de aquellas pancartas de las demostraciones antijudías que muestran el lema ISRAEL= IMPERIALISMO basado en el apoyo incondicional del gobierno de Estados Unidos, de Bush en particular, brindando un amplio e ilimitado sustento a Israel y protegiendo su completa impunidad ante claras transgresiones de normas internacionales. 

 

El tercer y grave error fue concentrar prácticamente todas las fuerzas movilizadas en contra del flanco representado por los grupos considerados realmente antisemitas. Se trata de agrupaciones minoritarias y, en general, carentes de apoyo popular y masivo en la sociedad argentina. Es correcto evaluar que son capaces de causar daños y crear una atmosfera conflictiva. En ese sentido es más importante exigir incondicionalmente el actuar de las fuerzas del orden y las instancias judiciales. Al concentrar todos los esfuerzos en contra de estos sectores marginales, la colectividad dejó al descubierto los amplios sectores de la ciudadanía argentina, especialmente aquellos definidos como las fuerzas centrales y democráticas más importantes. Dentro de estos sectores también se escucharon duras críticas y repudios a la tragedia que Israel ocasionó al pueblo palestino en Gaza, incluyendo un alto número de mujeres y niños como victimas inocentes.

 

Nadie puede acusar a Adolfo Pérez Esquivel, o a Mario Bunge o Natalio Botana y otros como acérrimos antisemitas cuyo único objetivo es la destrucción del Estado de Israel. Seria una falta total de responsabilidad intelectual catalogar a estos distinguidos intelectuales como incitadores de ese tsunami antisemita de que tanto se hace referencia. Al contrario, sus escritos son claros y reclaman el reconocimiento incondicional de Israel y el otorgamiento de garantías que permitan su desarrollo en paz y seguridad. ¿Qué explicaciones recibieron estos renombrados personajes e intelectuales de la sociedad argentina que elevaron legitimas conjeturas e interrogantes ante un sangriento operativo? La explicación más comúnmente difundida por la comunidad surge de las posiciones de Marcos Aguines, tanto escritas como televisadas, quien actúa como defensor de Israel con razonamientos muy poco convincentes, con pruebas de dificultosa veracidad, y cuya argumentación se parece a la de aquel abogado que protege a un pedófilo sosteniendo que hay que entenderlo pues a su madre la violaron cuando ella era joven, o en el mundo hay victimarios mucho mas sanguinarios que nadie les puso la mano encima.

 

Sorprende la incapacidad de Marcos Aguinis de responder a la simple pregunta de Ernesto Tenembaum (Palabras mas, palabras menos, TN, 3-2-09) ¿Cómo una persona normal puede repudiar las acciones de Israel en Gaza sin que esa simple actitud sea considerada un acto antisemita? La conclusión esperada de todo espectador neutral es clara. A Israel se le debe permitir el todo y cualquier reproche inmediatamente se interpreta como la orquestación de una nueva campaña antisemita.

 

Ya catalogué la operación en Gaza, intencionalmente dirigida a proteger la población del sur de Israel contra los ataques de Hammas, como un serio traspié y un fracaso militar total en el logro de los objetivos originales, salvo ese extraño sentimiento de satisfacción de inferir un terrible sufrimiento a la población palestina. Ahora se tiene por delante la segunda batalla, no menos importante, ante la opinión publica. Si la dirección de la comunidad judía en Argentina continúa con su alineamiento automático detrás de las versiones oficiales de Israel, cerrando los ojos ante una dolorosa tragedia causada por Israel y ante la dura y problemática realidad de la sociedad israelí, el único objetivo que logrará será perder definitivamente el apoyo de esas fuerzas centrales de la sociedad argentina que tanto las necesita para su integración.

 

¿Cómo se puede pensar en la ingenuidad, la inocencia o la falta de información de los distinguidos analistas mencionados? Tan solo un par de párrafos del artículo de Pérez Esquivel son suficientes para demostrarnos que hasta las oscuras vísceras de nuestra enferma y racista sociedad israelí están expuestas a la vista de todo el mundo, salvo para la dirección comunitaria judía de Argentina.

 

Los ejemplos son cuantiosos, pero me conformaré con citar solo algunos, y tal vez los menos graves.

 

¿Con que derecho moral se puede exigir de las autoridades competentes el procesamiento penal por acciones antisemitas de los responsables de de la aparición de panfletos que llaman al boicot de negocios judíos cuando solo se escucha silencio en Israel y Argentina ante declaraciones publicas de conocidos rabinos de Israel demandando de sus fieles el boicot de comercio de árabes ciudadanos de Israel y la negación de alquilar departamentos a legítimos ciudadanos árabes israelíes?

 

¿Cómo puede se puede escuchar en la entrevista televisada a Aguinis, afamado escritor y seguro amante de los libros, del nivel cultural desarrollado de Israel cuando autoridades municipales de una ciudad en Israel quemaron públicamente cientos de libros del nuevo testamento distribuidos por judíos mesiánicos y nadie en Israel o Argentina es capaz de iniciar un proceso judicial o abrir la boca?

 

¿De que ejemplo de democracia del medio oriente habla Aguinis cuando un ex ministro, líder de la tercera fuerza política de Israel y probable eje del próximo gobierno, amenaza a legítimos parlamentarios árabes, ciudadanos de Israel en tratarlos como a los lideres del Hammas (cuya interpretación comúnmente aceptada no es otra más que muerte)?

 

¿Cómo las autoridades de la colectividad judía de Argentina pueden permanecer neutrales e indiferentes cuando se usa la investidura sagrada de la religión judía y honorables rabinos arengan a los soldados antes del operativo en Gaza  con expresiones como:”A veces es necesaria la crueldad” o “En esta guerra no hay inocentes, y por lo tanto, se  puede disparar sobre civiles”?

 

¿Sabrán los directivos de la comunidad judía argentina lo afortunado que es el estado de Israel por el hecho que la directora del INADI solo tiene jurisdicción en Argentina y no en Israel? En caso afirmativo, se verían en la triste situación de tener que defender a Israel ante la justificada acusación penal del INADI por no reconocer hasta el día de hoy el genocidio armenio.

 

No se puede pretender que el mundo entienda declaraciones que se devolvió Gaza a los palestinos ya hace 3 años cuando en la práctica se la convirtió en una gran cárcel limitando totalmente el libre movimiento de la población de y hacia Gaza, se impidió el funcionamiento de transporte marítimo y aéreo, se lleva a cabo casi a diario actos de piratería marítima, se impide toda exportación de la producción local y se limita el abastecimiento básico a niveles humanitarios mínimos. De nada vale argumentar el cautiverio del soldado israelí Gilad Shalit cuando Israel mantiene cautivos más de dos mil prisioneros de Hammas de un total de más de diez mil palestinos.   

 

Como judíos y sionistas se debe luchar por la defensa de Israel, pero sin descuidar en ningún momento el cumplimiento de normas internacionalmente reconocidas, velar arduamente por la vigencia de los valores humanos universales y la democracia interna para todos los ciudadanos y habitantes, preservar por todos los medios posibles la coexistencia pacifica, y por sobre todo, ser fiel a la verdad. La única posibilidad de mantener el apoyo permanente de la mayoría de las fuerzas democráticas en cualquier lugar del mundo es continuar y denunciar todo acto de contenido racista, toda discriminación, todo abuso de la fuerza, toda tragedia, no importa quien la hizo, donde y el motivo original.

 

Nos debemos guiar por el complejo sendero iluminado por la memorable antorcha de los valores humanos universales que nos heredó el prestigioso poeta Jorge Luis Borges: “El hecho de que se mande gente a morir es menos condenable del hecho de que se los envíe a matar” (Dialogos, Nestor Montenegro. Pag. 27. Nemont Ediciones. 1983.  

 

 

 

  

   

 

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