Solo pretendo ser una pequeña baliza que titila cuando creo
que erramos el sendero por el cual prometimos caminar

Archive for the “El conflicto con los palestinos” Category

El mortinato palestino (1)

La dramática alocución del presidente americano Obama del mes de Abril pasado en El Cairo junto con el tortuoso y condicionado discurso de Nataniahu en la Universidad de Bar Ilan semanas después, crearon las condiciones propicias para la gestación de una enorme ola de optimismo internacional que centró la solución del conflicto entre Israel y los palestinos en la creación de un estado palestino independiente bajo la fórmula “dos estados para dos pueblos”.

Las fantasías nuevamente colmaron los titulares y el juego de palabras se convirtió en una prolifera contienda lingüística. Para algunos el todopoderoso Obama conduce el tren de la paz. Para el incansable y eterno optimista Shimón Peres estamos delante de un momento decisivo en el cual el discutido líder de derecha Bibi Natanihau será capaz de arribar a un histórico acuerdo de paz con los palestinos. Quien más lejos despegó en un sueño de verano fue el Primer Ministro de la Autoridad Palestina. Para Salam Fayyad un estado palestino de jure o de facto ya es un hecho en los próximos dos años y solo resta diseñar sus instituciones y programar los trabajos del futuro aeropuerto internacional en el valle del Jordán.   

Cuántas ficciones. Cuántas alucinaciones. Hoy, a cuatro meses de los famosos discursos que crearon tantas expectativas, a tan solo un mes de la Asamblea Anual de las Naciones Unidas, marco programado para la apertura de las negociaciones palestino-israelíes, se puede afirmar sin mayores riesgos de equivocación que el estado palestino es un mortinato. Murió sin conocer el mundo. Le dieron tantas cachetadas y lo asfixiaron hasta que lo mataron antes que nazca.

Durante un prolongado periodo los palestinos lograron mantener una llamativa tranquilidad en Cisjordania y de esa manera cumplen con una de las condiciones fundamentales para el inicio de las negociaciones de paz. No se puede decir lo mismo de parte de los israelíes para quienes la descontrolada e indomable ambición de conquista territorial no acepta límites de ningún tipo, tampoco el congelamiento temporal de la construcción en Cisjordania tal como lo demanda el plan de Obama  junto con la gran mayoría de los países del mundo.

La aplanadora política israelí junto con el poder económico de las instituciones judías de Norteamérica trituraron hasta migajas las condiciones de los ambiciosos planes de paz y conciliación de Obama.  La insolencia y arrogancia del gobierno israelí llegó a tal punto que en estos días, a último momento, antes que entren en efecto la paralización de la construcción israelí en Cisjordania, el gobierno de Israel dictó una orden especial para la construcción de varias centenas de viviendas destinadas a judíos. Natanihau y Barak demostraron actuar bajo el típico y previsible comportamiento de un vulgar ratero que aprovecha el barullo y la confusión para meter la mano en el bolsillo territorial de unos pobres e indefensos infelices para usurparles tierras a ser entregadas a sus patrones, los representantes del verdadero poder en Cisjordania: los colonizadores judíos.

Pese a las innumerables bofetadas diplomáticas, la intencionada provocación y humillación israelí junto con el público desdén a la investidura del presidente, Obama recurrió a la típica respuesta americana solo atinando a expresar un endeble desacuerdo o estériles quejas diplomáticas lo que internacionalmente se interpreta como una clara demostración de temor y preocupación por posibles represalias.   

Tanto para Obama, para muchos otros líderes del mundo, para gran parte de la ciudadanía de Israel y del mundo judío, les debe quedar muy claro que la posibilidad de materializar un plan de paz basado en el principio de “dos estados para dos pueblos” debe tomar en cuenta la necesidad de hacer añicos la estructura de poder de los colonizadores judíos en Cisjordania que, en sus programas de expansión territorial bajo amenazas de violencia y masiva deserción en el ejército, tienen completamente subyugados al gobierno y a las fuerzas armadas de Israel.

Por la experiencia que viven en estos tiempos, los judíos de todo el mundo no tienen más que agradecer a Natanihau la ayuda que brindó su accionar en las negociaciones para resolver dos serios interrogantes de gran preocupación por un largo tiempo.

El gran abismo entre las claras exigencias del discurso original de Obama, la prepotencia del accionar israelí y la débil y titubeante réplica americana, no hizo más que demostrar la veracidad de la premisa sostenida por grandes grupos, entre ellos acérrimos antisemitas, que el poder político y militar de Israel junto al poder económico de los judíos americanos, controla y dicta el accionar de la potencia más grande del mundo, y por ende, de todo el mundo occidental.

Desde el momento en que Natanihau planteó como una de las condiciones básicas el reconocimiento de Israel como Estado Judío, queda claro que todo accionar de Israel se debe interpretar a la luz de los valores del judaísmo, y por ende, toda crítica o censura  por este accionar dirigida en contra de Israel, los judíos o el judaísmo, no solo que es lo mismo, sino que es legítimo.

Ojala me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 7/9/09

http://daniel.kupervaser.com/blog/

(1) Mortinato: Feto con perspectivas de vida que muere durante la segunda mitad del embarazo o durante el nacimiento.

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“Un alto oficial de Tzahal mintió. Increíble, pobres los oídos que lo escuchan. ¡Mintió!. ¡En Tzahal! ¡Un oficial! ¡Y encima de alto rango! No al enemigo a quien engañarás en la guerra con artimañas. No a Naciones Unidas, uniformando soldados con ropa de policías. No a los americanos. Por supuesto, todo eso es permisible. Engañar al no judío, mentirle y embaucarlo es un precepto sagrado. Por el camino recto solo camina el rebaño al degüello. El problema se complicó pues el oficial engañó insolentemente a los altos mandos del ejército y de forma burda, tal que finalmente fue descubierto.”  (1)

El agudo comentario del prestigioso analista militar Amir Oren no hace más que poner de relieve la perplejidad y desconcierto que reina en el ejército israelí como consecuencia de la embarazosa situación creada en los últimos meses con motivo de la revelación y difusión de casos en que galardonados generales mintieron a superiores.

Tanto el artículo de Amir Oren como de la mayoría de los analistas militares se concentran en problemas de mando, liderazgo, normas, disciplina y penalización. El debate enfoca primordialmente la disyuntiva entre perdonar a quien los laureles y condecoraciones de un pasado glorioso lo ubican entre los más intrépidos y avispados de los combatientes, o penalizarlo como a un vulgar cadete del curso de oficiales que ante una insignificante falta disciplinaria lo fletan inmediatamente fuera del marco.   

Esta visión restringida de los analistas, lo mismo que del ejército, no llama la atención. En situación de conducir o analizar un conflicto, tantos los unos como los otros dan importancia a los componentes de la estrategia militar: comandos y control, desplazamiento de unidades, municiones, equipamiento, etc. y dejan de lado el importante flanco que hoy en día es la imagen de Israel ante grandes sectores de la opinión pública mundial. A diferencia de los campos de batalla tradicionales, en este frente, para triunfar, los proyectiles no se cargan con pólvora sino con palabras, pruebas, y fundamentalmente, con un alto contenido de veracidad y confianza que se gana con la experiencia y el tiempo.

El comportamiento del vocero de ejército de Israel durante el operativo “Plomo fundido” de principios del corriente año es un fiel ejemplo de ese desdén y falta de consideración. Como se recordará, el masivo ataque israelí produjo una impactante tragedia con cuantiosas victimas humanas, muchas de ellas civiles no vinculados a los combates. Ya de un principio el comando Israelí impuso una cortina de humo informativa impidiendo todo acceso de periodistas, inclusive israelíes, difundiendo testimonios solo por medio de los voceros autorizados del ejército. Los reportes oficiales acentuaron el alto grado de moralidad y preocupación por la vida humana de los palestinos de parte de soldados israelíes y que la verdadera culpa de las víctimas se debe atribuir en Hammas debido a que buscaba protección en concentraciones civiles.

Una vez que finalizan los actos de beligerancia comenzaron a propagarse informes que detallaban horrendas atrocidades atribuidas a fuerzas  israelíes citando como fuente diversos medios, inclusive soldados israelíes que participaron en los combates. Tanto Naciones Unidas como distintos agrupaciones de voluntarios en defensa de los derechos humanos expresaron su intención de constituir comisiones investigadoras a los efectos de obtener una clara imagen de los acontecimientos. La respuesta del comando israelí fue tajante y clara. Desde la prohibición a entrar a Gaza como negando toda cooperación cuando no pudo impedir el ingreso de los investigadores de Naciones Unidas.

Los informes de transgresiones de soldados de Israel continúan hasta el día de hoy y Tzahal persiste que la única verdad son los reportes de sus voceros oficiales, sin agregar, en general, otras pruebas fidedignas.  Esta táctica de información es muy problemática pues al no permitir la transparencia, Israel se arrincona en una esquina en donde el observador externo e independiente solo le queda una de dos posibilidades: creer o no creer al vocero o general israelí.

Está claro que los últimos tropezones de los generales tiran abajo gran parte de los argumentos por los cuales Tzahal demanda que se desacredite prestigiosas organizaciones internacionales que denuncian reiteradamente las transgresiones del ejército de Israel y se adopte únicamente su versión oficial.  Parafraseando a nuestros astutos antepasados no nos podemos olvidar que: en boca de general mentiroso, hasta el ejército más humanista se hace dudoso.  

Si continuamos el mismo camino arrogante, demandando el reconocimiento de la propiedad de la verdad en base a versiones de discutida autenticidad, seguiremos acumulando brillantes victorias en el terreno militar pero estas serán fatalmente derrochadas en humillantes derrotas y fracasos en el marco de la opinión pública mundial trasmitiendo una imagen cada vez una más deteriorada y problemática de Israel.

Ojala me equivoque

Daniel Kupervaser – Herzlya – Israel  16-8-09

http://daniel.kupervaser.com/blog/

(1)  “Es mejor decir la verdad por la patria”, Amir Oren, Diario Haaretz, 14-8-09

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Las estrechas y complejas relaciones entre el gobierno de Estados Unidos y de Israel fueron testigo durante los años de profundos altibajos, amenazas, acuerdos, desacuerdos, alabanzas y duras críticas. Vale la pena mencionar ciertos hitos históricos como la terminante orden de Eisenhower que Israel se repliegue del Sinai en la guerra del año 1956, la masiva e inmediata ayuda militar durante la guerra de Yom Kipur en el año 1973, los acuerdos de cooperación estratégica de los últimos años, la orden de Bush a Shamir de participar en la convención de paz de Madrid de 1992 so pena de cancelar la ayuda económica, etc.

 

Por lo general, todos estos acontecimientos fueron el resultado de prolongadas y fatigosas negociaciones en marcos muy discretos y cubiertas de un grueso manto de secreto. El año 2009 irrumpió con nuevo gobierno americano con Obama como presidente, y a los pocos meses se instituyó el nuevo gobierno israelí bajo la dirección de Bibi Natanihau.

 

En su primer encuentro en Washington ambos mandatarios se informaron de sus antagónicas visiones del proceso de paz en medio oriente, aunque públicamente ocultaron sus entredichos tras amplias sonrisas y diplomáticos desmentidos.

 

Fue Obama quien en su discurso en la Universidad de El Cairo decidió hacer público sus planes concretos de remodelar las relaciones de Estados Unidos con los países árabes y musulmanes y su programa de paz para el conflicto palestino – israelí. Para este último punto explicitó claramente que se imponen dos condiciones: la institución de dos Estados Independientes, Israel y Palestina, y en segundo lugar, el congelamiento inmediato y total de toda construcción en asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Oriental.

 

Ante estas nuevas reglas de juego, Nataniahu se vio en la necesidad de responder también públicamente en un discurso donde aceptó a regañadientes y bajo una larga lista de difíciles limitaciones la existencia de un Estado Palestino Independiente, pero condicionó este consentimiento a continuar construyendo viviendas para satisfacer lo que denomina “el crecimiento natural de la población judía de Cisjordania”.

 

Muy rápidamente, y con ayuda de declaraciones públicas y provocativas del canciller Liberman, la temática del congelamiento total de la construcción en los asentamientos israelíes se constituyó en el centro de una pública y áspera discusión entre los más destacados y prominentes representantes de ambos gobiernos.

 

Se puede decir que apenas se posaron en sus tronos y en la primera mano de esta pulseada diplomática, tanto Natanihau como Obama apostaron públicamente al todo o nada en una presentación de exigencias y condiciones tajantes y terminantes. Obama: congelar inmediata y totalmente toda construcción israelí en Cisjordania. Natanihau: Nuevos asentamientos no, pero se seguirá construyendo en los existentes, inclusive en los ilegales, para dar cobertura al crecimiento natural de estos pobladores.

 

Todo acuerdo posible basado en un compromiso que incluya cierta medida de flexibilidad en la construcción, inclusive mínima, será interpretado como un gran triunfo israelí pues la experiencia demostró en repetidas oportunidades que estas ocasiones son muy bien aprovechadas por los israelíes para una construcción masiva. De ahí la rigidez e intransigencia de la posición americana.  

 

Si Obama cede ante las exigencias de Natanihau, o no adopta sanciones ante la negación de congelar la construcción en Cisjordania, esto le significará un duro revés que se traducirá inmediatamente en una serie de reacciones en cadena que limitara drásticamente sus posibilidades de influencia en otros campos de la política exterior. Sin lugar a dudas la posición de Estados Unidos como potencia reguladora de un equilibrio internacional será claramente puesta en duda.

 

Doblegar a Obama representará un brillante triunfo para Natanihau y Liberman, aunque a largo plazo, seguramente será catalogado como victoria pírrica. Continuar poblando Cisjordania con moradores judíos aniquilará las posibilidades de la solución de dos Estados y esto a la larga puede significar el fin del Estado de Israel. A nivel internacional quedará demostrado a plena luz que la conjunción de intereses de Israel y del poder judío en el mundo domina al gobierno de Estados Unidos. Esto necesariamente acarreara nefastas consecuencias a las colectividades judías de muchos países.

 

Natanihau estará en una seria disyuntiva en caso que Obama no ceda. Si acepta el congelamiento de la construcción se quedará inmediatamente sin gobierno y deberá renunciar. Es de suponer que el apoyo de Kadima de Livni junto con Avoda de Barak e inclusive el partido Meretz de izquierda, no lleguen a mayoría parlamentaria debido al abandono masivo de parlamentarios de su partido Likud.

Alternativamente puede decidir enfrentar las sanciones americanas con su patriótico gobierno, aunque en este caso es probable que grandes masas populares no estén dispuestas a esta nueva situación de aislamiento internacional y demanden elecciones generales inmediatas.

 

El panorama futuro se nos presenta bastante desolador y con serias posibilidades del desarrollo de un descalabro en las relaciones internacionales o internas en Israel.   

 

Ojala me equivoque

 

Israel 25-6-09

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Tras el repentino e inesperado discurso de Obama donde expuso su visión de las relaciones con los países musulmanes y el marco de un acuerdo de paz para medio oriente, Natanihau se vio en la necesidad de responder y expresar públicamente sus posiciones al respecto. Sin lugar a dudas, se trataba de una misión sumamente dificultosa teniendo en cuenta las exigencias de Obama por un lado, y las posiciones claramente intransigentes de los miembros de su coalición gubernamental, por el otro.

 

Haciendo gala de sus reconocidas cualidades retóricas, Natanihau logra sobreponerse exitosamente a esa valla en un discurso que es un ejemplo de oratoria de marcada tendencia patriótica.

 

Fuera de algunos pocos tartamudeos de contados parlamentarios, la gran mayoría de la coalición, incluyendo los ministros del gobierno, declaró públicamente el apoyo al magistral discurso. El partido mayoritario de la oposición, Kadima, también manifestó su apoyo aunque lo condicionó a la calidad de su puesta en práctica. Natanihau puede muy bien dar por cumplido el primer gran objetivo: conservar la coalición que sostiene al gobierno.   

 

Obama se apresuró a felicitar a Natanihau calificando calurosamente el discurso como “un importante paso adelante”. Los europeos fueron más cautelosos definiéndolo como un paso positivo, aunque no suficiente.

 

Para Natanihau, la posición de los países árabes y de los palestinos realmente no es relevante y no interesa, tampoco si el plan se puede concretar o no. Para Natanihau, lo primordial es el logro de un prolongado periodo de tranquilidad política internacional sin cambiar absolutamente en nada el accionar diario de Israel. Hoy, con satisfacción puede decir: misión cumplida.

 

Natanihau fue muy astuto con los americanos y europeos tendiéndoles una trampa lingüística y estos se tragaron el anzuelo con la carnada de la desgastada retórica israelí. Natanihau habló hebreo, pero Obama, los europeos y sus asesores se equivocaron en la interpretación en el momento que usaron un diccionario de traducción literaria y no uno de lunfardo político levantino.

 

Para quienes la prolongada experiencia nos otorgó el titulo de doctos en la jerga política de medio oriente, he aquí la verdadera interpretación de las principales condiciones del discurso de Natanihau.

 

El reconocimiento de Israel por parte de los palestinos como Estado Judío no tiene el inocente objetivo declarativo en comparación con el Estado Palestino. El objetivo primordial es desacreditar los auténticos derechos de los árabes palestinos, legítimos ciudadanos de Israel, 20% del total de población nacional, y de esta manera recibir el consentimiento de los países árabes para marginarlos y discriminarlos. Los últimos proyectos de leyes racistas y discriminatorias son un claro ejemplo.

 

La institución de un Estado Palestino independiente desmilitarizado está condicionada, no solo a la inexistencia de ejército, armas y acuerdos de defensa con otros países, sino también a un estricto y permanente control que solo quedará en manos del ejército de Israel. Natanihau no confía en fuerzas internacionales. El modelo es muy claro. Un cerco perimetral permanente como el aplicado a Gaza, pero también incluyendo las vallas y puestos de control dentro del territorio de Cisjordania. En la práctica: más o menos continuar con la misma situación actual. Con su visión de la seguridad de Israel por sobre todo, en futuras e hipotéticas situaciones conflictivas, Natanihau no puede permitir el riesgo del ingreso indiscriminado, por ejemplo, de zapatos, kiwi, libros y colchones a Cisjordania sin poder impedirlo por la gran amenaza que representa a la seguridad de Israel, tal como lo hace el ejército de Israel hoy en día en Gaza. 

 

Israel demandará fronteras con posibilidades de defensa. La traducción implica apoderarse del mayor territorio palestino posible dejando a los palestinos unos pocos cantones, sin ningún tipo de continuidad territorial, unidos solo por puntos de masiva presencia militar israelí para control.

 

Israel se compromete a no construir nuevos asentamientos en Cisjordania, pero continuará con la construcción y ampliación de los existentes (¿?) para satisfacer las exigencias de lo que denomina: “el crecimiento natural”, ritmo anual que con la ayuda de Dios, las instituciones oficiales israelíes y el ejército es capaz de arribar milagrosamente a números monstruosos. Natanihau no habló pero queda claro que de ninguna manera se compromete a desmantelar los asentamientos oficialmente declarados ilegales establecidos sobre tierras privadas palestinas usurpadas con la ayuda de las mismas instituciones oficiales y el ejército de Israel.

 

Jerusalén continuará unificada, bajo soberanía israelí y siendo únicamente la capital de Israel. Los 300 mil palestinos y sus descendientes que viven en la parte oriental de Jerusalén serán de por vida, como hoy, ciudadanos apátridas, marginados y viviendo sin parte esencial de los derechos civiles mínimos. Ni que hablar que la justicia “judía” seguirá limitando las autorizaciones de construcción para satisfacer al verdadero crecimiento natural  y continuará demoliendo sistemáticamente viviendas construidas sin permisos.

 

Si Obama quisiera saber realmente las perspectivas del discurso de Natanihau, solo tiene que escuchar a los pobladores judíos de Cisjordania. Esa es la gente que tiene en sus manos el verdadero poder y no el gobierno de Israel paralizado por los compromisos políticos, no el Ministro de Defensa que sufre de una extensa y probada impotencia operativa, ni tampoco el ejército que actúa como sirviente de los pobladores de Cisjordania en la usurpación de tierras palestinas.

 

Moria Kaniel, judía residente de Maale Rajavam, uno de esos asentamientos ilegales, dijo cuando finalizó el discurso de Natanihau: “Nada cambió. Seguiremos creciendo”. (1)

 

Obama: Si ellos dicen: “Aquí no pasa nada”. Pues aquí no pasará nada y continuará a pleno vapor la colonización civil judía de Cisjordania. Todo el resto, retórica hueca, como lo fueron todas las promesas falsas de los últimos 42 años.   

 

Ojala me equivoque

 

 

 

(1) Roi Mandel y Nir Cohen, YNET, 15-6-09

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El resultado de las últimas elecciones en Israel y el consiguiente proceso de formación de gobierno fueron acompañados por un coro atemorizado de voces entonando una melodía de amenazas y advertencias de las nefastas consecuencias de un gobierno de extrema derecha en Israel.

 

Los nebulosos planes de “paz económica” ideados por Natanihau, como principal promotor e impulso de un posible avance futuro de acuerdos políticos con los palestinos, quedaron rezagados y fueron cubiertos por un revestimiento de principios intransigentes y de extrema derecha dictados por la mayoría de los partidos participes de la coalición a quienes Nataniahu los considera “socios naturales”.

 

Natanihau, experimentado diplomático con excelentes relaciones en los fueros gubernamentales americanos, comprende perfectamente que su apoyo son condición elemental y minima para garantizar la estabilidad de un gobierno israelí. De ahí que, apenas conocidos los resultados de las elecciones, trató por todos los medios de mejorar la imagen y  dar un color rosa a las apariencias. El prolongado proceso de negociaciones para la formación de la coalición gubernamental le dio la oportunidad de dulcificar sus previas y confusas declaraciones, como así también, dar un paso decisivo en esa dirección anexando al laborismo a su gabinete.

 

Inmediatamente al acto de asunción de mando, el Presidente Obama telefoneó para congratular a Natanihau y reiterarle el compromiso irrefutable de los Estados Unidos por la seguridad y apoyo a Israel. La charla fue corta, en muy buen tono y coincidieron en programar una entrevista personal a muy corto plazo a los efectos de coordinar las políticas.

 

La atmosfera de sonrisas y entendimiento diplomático no perduró mucho tiempo en el ambiente. En cuestión de minutos y en el acto de toma de mando del nuevo Ministro de Relaciones Exteriores, Ivet Liberman afirmó que el nuevo gobierno de Israel no esta comprometido con el proceso de Anápolis, ni con la solución de dos estados para dos pueblos, ni tampoco con la devolución de tierras del Golán a Siria. En la misma oportunidad, el nuevo ministro agregó que todo pueblo que se prepara para la paz necesariamente se debe preparar para la guerra.

 

El mensaje de Liberman no fue una declaración de una nueva política, y ni siquiera recibió un desmentido por parte de la oficina del nuevo primer ministro ni de su vapuleado socio Barak. Tampoco estaba dirigido al público en Israel. El destinatario principal era Barak Obama con copia a los países de la Comunidad Europea. Su contenido es claro. Ustedes pueden seguir hablando cuanto se les ocurra de la solución de dos países para dos pueblos, paz por tierras, etc., pero deben seguir garantizando bajo cualquier condición la seguridad y el apoyo a Israel, quien continuará con su política independiente de acuerdo a sus intereses.

 

No queda mucho tiempo para el juego. Las cartas están dadas. La mano la tiene Obama y tiene que poner inmediatamente las barajas sobre la mesa. O continúa con el apoyo incondicional a Israel sin importar sus actitudes agresivas y la negación de afrontar seriamente todo programa de paz propuesto (Anápolis, propuesta de Arabia Saudita adoptada por la gran mayoría de los países de la Liga Árabe), o decide cambiar drásticamente las reglas de juego imponiendo condiciones tajantes que obliguen a las partes a llegar a un acuerdo. Si Estados Unidos realmente se propone este último objetivo, con los países europeos y con el apoyo de la mayoría de los países árabes, dispondrá de los medios relevantes.

 

El repetido balbuceo de consignas sin contenido que se escucha hasta ahora no presagia nada nuevo y da la impresión que el pavor se apodera del poderoso gobierno americano como ha ocurrido con todos sus presidentes en las últimas décadas.

 

Temo que la influencia de los poderosos sectores que apoyan a Israel en América junto con la intención de humillación y vilipendio del mensaje de Liberman, lleven a confundir a Obama, hasta el grado de empecinarse en afirmar que se trata de lluvia cuando en realidad están intentando de escupirle en la cara.

 

Ojala me equivoque.

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En el operativo “Plomo fundido” Israel salió al ataque de Gaza con gran parte de su gigantesco y sofisticado poderío militar. En batallas totalmente desproporcionadas, enfrentando unos miles de combatientes mínimamente equipados, tras 23 días de escaramuzas el ejército de Israel dio por terminada la lección a Hammas para que aprenda a no bravuconear con la población del sur. La satisfacción de misión cumplida se reflejaba claramente en los rostros de todos los mandos, desde el Primer Ministro Olmert, Ministro de Seguridad Barak, hasta el último de los oficiales. Con gran regocijo declararon que se establecieron las condiciones para dar tranquilidad a la población de Sderot y alrededores, con la ayuda de muchos países prometieron evitar el re-equipamiento de Hammas y aseguraron crear un ambiente apropiado y más cómodo para llegar a un acuerdo que permita la liberación del soldado israelí Guilad Shalit, prisionero de Hammas.

 

Tan solo trascurrieron unas pocas semanas hasta que la realidad les dio una formidable cachetada a todos aquellos que festejaron prematuramente el triunfo. Pese a la tremenda paliza que recibió, y en contraste con el optimismo creado en Israel, Hammas persiste en sus duras posiciones originales. El canje del soldado Shalit solo será factible si Israel libera a la conocida lista de prisioneros. Dado que Israel condiciona la apertura de los pasos de abastecimiento a Gaza hasta la devolución de Shalit, Hammas responde insolentemente con renovadas andanadas de raquetas Kasam sobre el sur de Israel. Ante tamaña desfachatez el gobierno y ejército de Israel solo atinan a responder con un típico tartamudeo e indecisión, símbolo de la fastidiosa sensación de frustración y desengaño frente a un inesperado fiasco.

 

Los analistas y corresponsales de los medios que tan anuentemente  acompañaron los operativos oficiales no son justamente aquellos dotados de la integridad profesional dispuestos a reconocer el fracaso militar. ¿Quien es capaz de salvarnos de esa mediocridad de visualización?: El eximio caricaturista del diario Haaretz, Amos Biderman.     

 Las desventajas de usar la fuerza

 

 

 

Cinco palabras, gestos de desazón y angustia dibujados en los semblantes de quienes ordenaron y dirigieron el operativo, que, junto a unos garabatos más, son suficientes para poner de manifiesto cuán inútil e ineficaz para la seguridad de los ciudadanos de Israel resultó el uso desproporcionado de la fuerza en Gaza, sin considerar el colosal desgaste de la imagen de Israel en el mundo.

 

No en vano los mapas operacionales de “Plomo fundido” en honor de la fiesta de Hanukah de Diciembre ya son parte del muro de la historia, y en su lugar, nuestros dirigentes están volcados sobre los mapas de la próxima y seguramente mas cruenta lección a Hammas, esta vez bajo el nombre de “Juegos de Purim”, fiesta que se celebra los próximos días de Marzo.

 

El inesperado y sorprendente comportamiento de Hammas pone a Israel y a su establishment de seguridad ante un aprieto y una trampa sin salida. O se continúa con las grandilocuentes, infructuosas y reiterativas amenazas que ya no atemorizan a nadie, o se persiste con esporádicos e ineficaces ataques puntualizados o se moviliza esa enorme y sofisticada fuerza del ejército para causar una devastadora destrucción y una cruenta tragedia humana, que, como la experiencia ya lo demostró, no garantizan la restauración de la tranquilidad.

 

Ante los incesantes ataques de Hammas, ciudadanos de Israel observan absortos a sus mandos militares titubeando entre abstenerse de replica, responder solo para mostrar que se hacen algo, o salir nuevamente a un feroz operativo, todas opciones estériles en términos de seguridad.  

 

La visión de imponer una solución en el conflicto con Hammas solo por medio de la disuasión del uso de la fuerza ya toca fondo y claramente se convirtió en un serio error estratégico. El gobierno y el comando superior del ejército de Israel están demostrando a vista de todo el mayúsculo fracaso en su función más importante: brindar seguridad a sus habitantes. La realidad pega fuerte y muestra que glorificar la fuerza como poder de destrucción al enemigo puede llegar a convertirse justamente en una desventaja.

 

El Auditor Nacional, el Juez Lindenshtraus, informó estos días que el proceso de desarrollo y equipamiento de armamento de defensa contra raquetas tipo Kasam, tras 9 años de inversiones millonarias, no tiene visos de un final exitoso, por lo menos a mediano plazo. Esta situación pone de manifiesto claramente la negligencia e indolencia del ejército y muy bien se puede interpretar como menosprecio e indiferencia de la defensa como medio de brindar seguridad a la población civil.

 

La presión de la opinión pública finalmente penetrará en la mente de la dirección política y militar del país influenciada por la exaltación de la fuerza y, probablemente, se haga realidad el pronóstico de Biderman con el operativo “Juegos de Purim”.

 

Ojala me equivoque.

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En un magistral operativo aéreo basado en una maniobra táctica sin precedentes,  logramos sorprender a las fuerzas de Hammas, carentes de todo armamento antiaéreo, de radares y sin un misero avión, y en término de tres minutos impactamos sobre un centenar de objetivos destrozando y devastando sedes ministeriales, instituciones civiles y militares, campamentos de instrucción militar, deposito de municiones, cárceles, inclusive una formación de un centenar de policías civiles. ¿Y?

 

Continuamos los días siguientes con ataques desde el aire destruyendo toda la infraestructura, bombardeando la boca de túneles de abastecimiento en el límite con Egipto, liquidando todo grupo de guerrilleros que lanzaba raquetas y misiles sobre las ciudades de Israel, y todo edificio de donde se detectaban disparos. ¿Y?

 

Matamos desde el aire a Nizar Rayyan, prominente ideólogo y uno de los destacados líderes  del movimiento Hammas, en una brillante ejecución puntualizada desde el aire bombardeando su casa. ¿Y?

 

Lanzamos una masiva ofensiva terrestre con infantería blindada, tanques, artillería e ingeniería, todos equipados con el armamento mas sofisticado del mundo y con el apoyo de la marina y la mejor aviación del mundo. ¿Y?

 

Matamos a Saiyd Syam, ministro del interior del gobierno de Hammas, otro de los prominentes lideres del grupo terrorista que controla Gaza. ¿Y?

 

Nos deleitamos escuchando los sabios consejos de los prominentes asesores militares de la televisión, todos generales, brigadieres y almirantes en retiro que competían entre ellos quien propone la maniobra más brillante o carga con mas pólvora o municiones. ¿Y?

 

Observamos los corresponsales militares de las cadenas televisivas locales, todos uniformados en el vestido con las mismas camperas de cuero marrón de la aviación americana, y también uniformados con la misma palabra que no era más que recitar los informes de la cúpula militar israelí desprendiéndose de principios profesionales de la democrática misión de un periodismo crítico. ¿Y?

 

Sentimos el inédito y monolítico apoyo al operativo por parte de todos los sectores judíos: desde Meretz, famosos escritores como A.B. Yoshua y el denominado Nuevo Movimiento de Izquierda (¿izquierda dije?) hasta los prominentes representantes de la acérrima extrema derecha. El silencio de la oposición fue llamativo y por supuesto que los contados opositores que elevaron su voz rápidamente fueron acallados tras las “patrióticas” muchedumbres vociferando “traidores”. ¿Y?

 

Fuimos testigos cómo distinguidos y honorables rabinos que en su pasado fueron acusados por las autoridades competentes de “instigación al racismo”  (un judío, ¿racismo?) fueron invitados por el ejército para armarse de municiones morales de la conocida  tradición judía ofreciendo una arenga a soldados antes de entrar en batalla con expresiones como: “En esta guerra no hay inocentes y por lo tanto, se puede disparar sobre civiles” ¿Y? (1)

 

Vimos como se puede mantener los operativos del ejército de Israel en un territorio densamente poblado de civiles tras una cortina de humo informativa por medio de una democrática prohibición de la entrada de todo medio de comunicación a la zona de Gaza, salvo aquellos “corresponsales objetivos”, todos vestidos con las mismas camperas americanas y que cuando se los lleva a lugares determinados saben poner los ojos donde al ejército le agrada. ¿Y?

 

Alentamos a la población y a nuestros soldados cantando junto con la famosa Zehava Ben su nueva  y pegadiza canción “Flores color oliva” que en una copla  proclama modesta y patrióticamente: “No importa, en la cantina o en batalla, ellos ofrecen todo y pasan el tiempo, Israel se honra por tener, el mejor ejército del mundo”. ¿Y?

 

Observamos aquellos atrevidos traidores que tuvieron la osadía de protestar en forma pasiva pero en público en contra de la guerra, gesto que para la policía es un serio delito, casi una subversión, que requiere exigir de los jueces la cárcel pues esos actos “desmoralizan a la población”. ¿Y?

 

Movilizamos las fuerzas militares activas y parte de la reserva de uno de los ejércitos mas fuertes y sofisticados del mundo, y tras más de tres semanas de duros combates contra un enemigo que logra movilizar no más de 15 mil combatientes (perdón, terroristas), equipados solo con armamento obsoleto compuesto por fusiles personales y anticuados proyectiles antitanques, logramos aniquilar unos 600 a 700. ¿Y?

 

Aun antes de finalizar los combates, el Primer Ministro Olmert y el Ministro de Defensa Barak en conferencia de prensa, y tras ellos todos los miembros del gabinete israelí salieron a gritar: Victoria, Victoria, hemos vencido!!!. ¿Y?

 

Y nos preguntamos: ¿qué es lo que realmente logramos?

 

¿Logramos desalojar a Hammas del poder en Gaza? NO. Al contrario, logramos afianzar el reconocimiento internacional de Hammas como autentico representante de los intereses palestinos.

¿Logramos desarmar a Hammas? NO

¿Logramos recuperar al soldado Guilad Shalit? NO

¿Logramos evitar el lanzamiento de misiles sobre población civil en Israel? NO. Al contrario, logramos que Hammas demuestre que es capaz de bombardear hasta el último día de combate a 40 kilómetros, distancia no conocida hasta la operación.

¿Logramos instaurar condiciones de seguridad más cómodas para Israel? NO

¿Logramos recuperar el valor de la disuasión como estrategia central de defensa de Israel? NO. Con un pueblo que vive en la miseria y no tiene mas lo que perder,  la disuasión no tiene sentido. De hecho siguieron luchando hasta el último minuto.

¿Logramos evitar que Hammas se siga equipando con armamento por medio de contrabando? Da la impresión que NO, aunque el único logro es una movilización internacional en gran escala en apoyo de Israel en ese sentido. Sin ninguna duda, cualquier estadista perspicaz hubiese sido capaz de llevarla a la práctica sin necesidad de la sangrienta operación militar.

 

Y de todas maneras el operativo militar más grande en la historia de Gaza: ¿Qué es lo que logró?

 

Logramos inferir al pueblo palestino que vive en Gaza una espantosa y sangrienta tragedia humana y material. Su recuperación será dolorosa y prolongada (fuera de la militar que será inmediata) pero, desde su punto de vista nacional, grabará en su conciencia la heroica epopeya e intrépido sacrificio en su lucha por la liberación nacional como pocos pueblos fueron capaces de enfrentar hasta hoy en día.

 

Al pueblo judío le ocasionamos una tragedia mucho mayor. En un acto de desesperación y guiados por la arrogancia y la soberbia, tiramos por la borda muchos de los valores humanos provocando una sangrienta tragedia humana cuyos efectos lo sufriremos por generaciones.

 

Enfrentamos un pueblo hundido en la pobreza y la desolación, que lucha por su liberación nacional, liderado por un grupo fanático – fundamentalista que declara abiertamente que su objetivo máximo es la destrucción del Estado de Israel, que se esconde detrás de inocentes y que no se pone limites atacando criminalmente población civil en Israel.

 

¿Cómo responde Israel? Guiado por oscuros sentimientos de venganza y revancha, también nosotros aplicamos sin límites toda la fuerza destructiva del poderoso ejército. Los resultados no pueden sorprender a nadie.  

 

Nuestros cerebros recibieron durante las últimas décadas un continuo y profundo lavado de militarismo y unilateralidad que nos confunde y enceguece y nuestras evaluaciones siempre nos guían a imponer la violencia e intimidación como única solución posible.

 

Pareciera que estamos infectados de una rara bacteria que nos hace perder la memoria muy rápidamente. Sesenta años fueron suficientes para dejar en el olvido la epopeya de nuestra liberación nacional del dominio ingles en donde nuestros valientes combatientes también usaron el terror y se escondieron detrás de civiles inocentes. También alcanzamos a olvidar que tan solo hasta algo mas de 30 años atrás todavía se podía escuchar en ese entonces las mismas amenazas de Hammas o mucho peores en boca de Nasser, Saadat o el mismo Rey Hussein de Jordania con quienes en pocos años firmamos acuerdos de paz basados en la devolución hasta el último centímetro de los territorios conquistados en 1967. Será posible que no recordemos los tres No de Jartum (No reconocer a Israel, no negociar con Israel y no hacer la paz con Israel) de la PLO cuando hoy en día soñamos en desalojar a Hammas de Gaza para poder instituir y besuquearnos con Abu Mazen, entonces uno de los lideres de la PLO en Jartum.

 

De seguir imponiendo la unilateralidad y la violencia en vez del dialogo y acuerdos basados en concesiones reciprocas, seguiremos preguntándonos ¿Y?

 

Ojala me equivoque.

 

 

(1) Anshil Peper, Diario Haaretz, 16-1-09

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¿Hasta cuándo este círculo de horror?

Opresor es oprimido

Agresor es agredido

¿Cuándo acabará esta locura?

 

De Java Albershtein, Jag Gadiá

 

El lunes 29 de diciembre de 2008, tal como lo trasmite diariamente a las 22,30, el canal 10 de televisión de Israel salió al aire con su programa “el día que fue” con la conducción del renombrado periodista Gai Zohar. En las ultimas horas del tercer día que el ejército de Israel lleva adelante el operativo “plomo solidificado” en la franja de Gaza, la programación original se basaba en un resumen diario de los acontecimientos tal como el nombre del programa lo insinúa.

 

Chico Menashe, el corresponsal político del canal, informaba directamente de Jerusalén de una reunión que mantenía en esos momentos el alto mando militar con el Gabinete de Seguridad presidido por el Primer Ministro Olmert. Alon Ben David, el veterano corresponsal del canal en temas militares y de seguridad, trasmitía directamente de un barrio de Ashdod, ciudad localizada a más de 30 kilómetros al norte de la franja de Gaza y que hasta ese momento todavía no había probado el miedo de una raqueta de Hammas.

 

Las secuencias de las trasmisiones de ambos periodistas se convirtieron repentinamente en una función de surrealismo absurdo. De Jerusalén se escucha el informe de los certeros impactos del sofisticado armamento jactándose con imágenes grabadas por la cámara localizada en el ojo de los misiles lanzados por los modernos aviones con una detallada descripción de la trayectoria aérea hasta que penetra en la pequeña ventana del edificio que se fijó como objetivo terminando con la pantalla negra en señal de la temible explosión que lo destruye y demuele hasta los cimientos. Súbitamente Alon Ben David interrumpe la trasmisión e informa del criminal impacto en Ashdod de un proyectil de Hammas con el horrendo resultado de la muerte de Irit Shitrit de 39 años que regresaba de su tranquila sesión en el gimnasio.

 

La trasmisión regresa a Chico Menashe en Jerusalén con el detalle de los informes del comando del ejército que incluyen una evaluación de los resultados de los ataques de la fuerza aérea israelí. El periodista informa que según los altos oficiales del ejército, se logró destruir gran parte de la capacidad operativa de Hammas, se destruyeron varios arsenales de armamentos y los cabecillas están escondidos y pierden el control de la situación.

 

El corresponsal de la ciudad capital no pudo finalizar su informe pues nuevamente la urgencia lleva la señal a Alon Ben David quien informa de una salva de disparos de proyectiles de Hammas que cubre muchas ciudades y aldeas al mismo tiempo. La lluvia de impactos demuestra que la capacidad de disparo de Hammas no solo no se vio afectada, sino que cada día se incrementa y ese día ya llega a un record de más de 80 proyectiles. Pasan tan solo unos pocos minutos y lamentablemente se informa que los infames impactos causaron el fallecimiento del sargento mayor Naser Alhadin, de 38 años con residencia en la ciudad drusa de Daliat el Karmel y varios heridos en otros objetivos impactados.

 

El imprevisto accionar de Hammas, con una repentina andanada de raquetas cubriendo múltiples y distanciados blancos al mismo tiempo puso de manifiesto públicamente el desconcierto y la confusión de la estrategia israelí en el lanzamiento sorpresivo de los ataques. El semblante de Gai Zohar lo expresaba todo.

 

La sensación que estamos frente a una nueva versión de la fracasada segunda guerra del Líbano, pese al cambio de comandante en jefe del ejército y del ministro de seguridad, surge claramente de una entrevista que el mismo día ofreció el general de división  Eyal Ben Rubén quien fuera comandante del frente norte durante la segunda guerra del Líbano dos años atrás.  Dice el general Ben Rubén: “Todo operativo exitoso tiene muy poco tiempo para festejos”. “Hoy nos encontramos en el mismo dilema que estábamos también en la guerra del Líbano. Luego de un exitoso operativo aéreo (de demolición DK), el interrogante era ¿Qué se hacía a continuación? Yo pienso que hoy los comandos están ante un dilema parecido”(1)

 

Este simplificado ejemplo, de otros tantos que surgieron durante los últimos tres días, no son mas que una clara demostración que Israel ante la necesidad de enfrentar sangrientas y vandálicas agresiones originadas en Gaza es nuevamente arrastrada en la búsqueda de soluciones rápidas por el medio del uso de la fuerza basada en ataques y destrucción de un ejercito moderno y sofisticado.

 

Esta vez se sale a “darle una lección a Hammas”, se le debe “hacer pagar un elevado precio por cada acto de rebelión”, se le debe “destruir toda la infraestructura”, se le debe “controlar el ingreso de abastecimiento” para que el sufrimiento los lleve a rendirse, hay que “grabarles en su conciencia que es riesgoso amenazar y provocar a Israel”, se debe reconquistar Gaza para “controlar el terreno” y así evitar todo lanzamiento de proyectiles,  y si es posible, tal como lo desea Tzipi Livni, “alejar a Hammas del poder” y restituir a El Fatah de Abu Mazen. Y pensar que su compañero de formula, Shaul Mofaz, ex comandante en jefe del ejercito, tan solo 4 años atrás fue grabado cuando exigía a Sharon, entonces primer ministro, echar a Arafat y destruir todo la infraestructura de la Autoridad Palestina dominada, en ese momento, por las mismas fuerzas de El Fatah.  

 

Tal vez la expresión mas acertada pertenezca a Benny Beigin, candidato a miembro del parlamento por el partido Likud (liderado por Natanihau) en su aparición en una entrevista televisiva en el programa London y Kirshenbaum de unos días atrás. Ante la persistencia de los periodistas respecto del programa de su partido con referencia al problema de Hammas en Gaza, respondió que el sabía de la existencia de varios planes de ejército para soluciones adecuadas y al final se vio obligado a coincidir con sus interlocutores que sus programas se basan en el lema “dejen triunfar a Tzahal” (el ejercito de Israel).

 

El ejército con sus altos funcionarios, aquellos activos y los retirados pero de gran influencia, el denominado establishment de seguridad que incluye una larga fila de experimentados analistas, inculcaron y enraizaron la concepción que la fuerza, la conquista territorial, la destrucción y la imposición son las únicas garantías de solucionar los conflictos en nuestro beneficio. Por momentos da la impresión que se vive nuevamente los bíblicos tiempos de los consejos de Ahitofel.

Ante las criminales y vandálicas agresiones de Hammas “se debe responder apropiadamente”, la venganza es el elemento primordial de la acción de las fuerzas de seguridad en vez de invertir en un sistema protector efectivo y con menores efectos destructivos. (2)

 

El general de división Aizenkot, comandante de la sección norte del ejército, fue muy preciso en esa concepción estratégica de Tzahal cuando se refiere al frente norte” Yo denomino a esto doctrina Dájia. Lo que ocurrió en 2006 en Dájia, barrio de Beirut (Israel prácticamente lo demolió con bombardeos aéreos durante la segunda guerra del Líbano. DK), ocurrirá en toda aldea desde la cual disparen sobre Israel. Volcaremos sobre esa aldea una fuerza desproporcionada produciendo enormes daños y destrucción. De nuestro punto de vista no se trata de aldeas civiles sino de bases militares. Esto no es una sugerencia. Es un plan aprobado“. (3)

 

Da la impresión que todos los estudios de alta estrategia en el estado mayor del ejército de Israel solo se ocupan de destrucción, amenazas y el uso masivo de la fuerza. Los operativos sofisticados con mucha astucia y originalidad pasaron a ser parte del folklore, historia y legado de todos aquellos héroes del pasado. Los generales y los conocidos analistas de seguridad de hoy trasmiten una imagen que más se parece al gerente general de una empresa de demoliciones que evalúa la cantidad de pólvora necesaria para hacer volar un determinado número de casas que a uno de los jerarcas militares más altos del tan afamado ejército de  Israel.

 

Solo destruir y atacar. Pareciera que no se conoce aquel dicho que dice “las ideas no se matan” o nadie se convenció que no hay ejército que por mas que golpee, no puede doblegar un pueblo conciente de la necesidad de no seguir viviendo subyugado y dominado y demanda liberarse y autodefinirse, inclusive si esta liderado por una “pandilla de bellacos” según Amos Oz. Será que quedó olvidado en la historia y no se estudia la época previa a la creación del Estado de Israel entre los años 1945 a 1948 en la lucha contra los ingleses, inclusive por medio del terrorismo.

 

Nada de pensar en proteger a la población o estrategias de defensa. ¿Acuerdos políticos? Solo si aceptan de antemano todas las exigencias, principalmente las territoriales.

 

Se esta viviendo una experiencia que se parece a los hechiceros de la tribu que hacen sonar el tam-tam del tambor para enardecer a la población e incitar a la guerra cuyo final será, seguramente, arribar exactamente a la misma situación previa al estallido de las batallas, eso si, con una nueva y larga lista de victimas.

 

Ojala me equivoque. 

 

 

 

 

(1) Ynet. 30-12-08 Entrevistó Yael Levy

(2) “El Kasam y la insensatez”, Rubén Pedhetzur. Diario Haaretz, 10-12-08. Este experimentado comentarista militar detalla cómo el ejército sigue desarrollando (por varios años y todavía se desconoce la fecha definitiva que podrá ser operable) un sistema local para eliminar o reducir los impactos de las raquetas de corto alcance pese a que la efectividad de este sistema esta en serias dudas (aparte de ser extremadamente costoso), en tanto que se niega a introducir sistemas importados cuya efectividad e ínfimos costos ya se conoce.  

(3) Diario Yediot Aharonot, 3-10-08

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Durante los últimos años en Israel se desarrolló y profundizó la tradición de altos funcionarios gubernamental y militares de ofrecer extensas entrevistas a los medios de difusión, preferentemente escritos, en las proximidades de fechas festivas. Pesaj, el día de la independencia, los festejos del año nuevo y día del perdón son las ocasiones mas preferidas. La razón parecería ser el extenso tiempo libre que disponen los ciudadanos y de ahí la predisposición a la lectura de los suplementos festivos.

                                                                       

El diario Yediot Aharonot publicó el viernes 3 de octubre una larga entrevista con el General Gadi Aizenkot, jefe del comando norte y miembro del comando en jefe del ejército de Israel. Coincidentemente, en la misma fecha se publicó una entrevista que el diario Haaretz llevo a cabo con el general Gadi Shamni, jefe del comando centro y también miembro del comando en jefe del ejercito de Israel.

 

En tanto que el general Shamni fue muy reservado y cauteloso en sus apreciaciones y análisis de la situación en su ámbito, de por si muy conflictiva, el general Aizenkot hizo gala de lo que podría considerarse soberbia y desentendimiento por todas las severas criticas que cayeron sobre el ejército de Israel por su modo de actuar en ultima guerra del Líbano siendo el general Aizenkot parte de su comando en jefe. 

 

Ante la pregunta de los interlocutores respecto de cual sería la respuesta del ejército en caso que se renueve el conflicto con Hesbollah en el norte el general Aizenkot respondió: “Yo denomino a esto doctrina Dájia. Lo que ocurrió en 2006 en Dájia, barrio de Beirut (Israel prácticamente lo demolió con bombardeos aéreos durante la segunda guerra del Líbano. DK), ocurrirá en toda aldea desde la cual disparen sobre Israel. Volcaremos sobre esa aldea una fuerza desproporcionada produciendo enormes daños y destrucción. De nuestro punto de vista no se trata de aldeas civiles sino de bases militares. Esto no es una sugerencia. Es un plan aprobado“.

 

Los periodistas, al parecer sorprendidos por esas expresiones, atinan a observarle moderadamente que ya en operativos militares anteriores, y en cierta medida en la última guerra del Líbano, se aplicó este tipo de táctica sin mayores resultados. Gadi Aizenkot responde: “La táctica en esos operativos fue totalmente distinta. No se bombardeaba masivamente dentro de la aldea sino en sus alrededores para ahuyentar a la población. Durante la segunda guerra del Líbano bombardeamos masivamente. ¿Por qué motivo se destruyeron 120,000 casas?

 

A esta respuesta los periodistas le replican: pero la experiencia demostró que pese a todos esos masivos bombardeos y práctica demolición del barrio Dájia, Hesbollah siguió tirando misiles sobre Israel con la misma o mayor intensidad que desde el principio. A esto Aizenkot dio una respuesta evasiva diciendo: “la posibilidad de victimas civiles es el principal freno sobre Nasralla y el motivo del silencio de los dos últimos años“.

 

Ante la pregunta ¿Cuáles fueron los errores de la segunda guerra del Líbano? El general Aizenkot, entonces jefe del área planificación del comando en jefe del ejército, responde: “Desde nuestro punto de vista hubo dos errores centrales: el primero, no logramos acortar el periodo de combates, el segundo, permitimos durante 33 días un permanente ataque de misiles a Israel en magnitud desconocida desde la guerra de la independencia”.

 

Pareciera que para el general Aizenkot durante la segunda guerra del Líbano un oficial israelí, en algún puesto de mando, se olvidó de apretar a tiempo algún botón o que en el comando en jefe del ejército no había almanaque. Ni siquiera pensar que combatían contra un enemigo compuesto por unos pocos miles de guerrilleros que no pudieron doblegarlo durante 33 días y se vieron en la obligación de aceptar un discutido cese de fuego.

 

Yo me refriego los ojos y no puedo creer lo que leo. Es difícil entender tanto desden departe del general Aizenkot cuando todavía no se pudo secar la tinta con la cual el juez Vinograd escribió el famoso informe sobre la segunda guerra del Líbano en donde la palabra fracaso fue escrita decenas de veces.

 

Da la impresión que todos los estudios de alta estrategia en el estado mayor del ejército de Israel solo se ocupan de destrucción, amenazas y el uso masivo de la fuerza. Los operativos sofisticados con mucha astucia y originalidad pasaron a ser parte del folklore, historia y legado de todos aquellos héroes del pasado. El general Aizenkot trasmite una imagen que más se parece al gerente general de una empresa de demoliciones que evalúa la cantidad de pólvora necesaria para hacer volar un determinado número de casas que a uno de los jerarcas militares más altos del tan afamado ejército de  Israel.

 

De acuerdo a la experiencia acumulada durante la última guerra y en los enfrentamientos con los palestinos, da la impresión que las amenazas del general Aizenkot atemorizan a ciudadanos de Israel más que a cualquier ciudadano libanés y en absoluto a los líderes de Hesbollah.  De todas maneras, su apreciación que toda aldea del sur del Líbano es considerada una base militar, y por lo tanto será arrasada por bombardeos, no es mas que una autorización a Hesbollah a bombardear sin limitación ciudades como Haifa o Tel Aviv, si solo pudiese, por el simple hecho que en sus jurisdicciones hay bases militares.

 

Es muy preocupante ser testigo de una clara demostración de arrogancia y petulancia por parte de un alto oficial en quien toda la ciudadanía de Israel tiene la esperanza que le brinde la máxima protección y seguridad. Los ciudadanos de Israel pretenden oficiales un poco más humildes y reservados y no quieren escuchar amenazas al pueblo libanés. Ellos quieren saber que su ejército hace todos los esfuerzos posibles para otorgar la sensación de confianza y protección y que a sus hijos, los soldados de ese ejército, se los cubre con el máximo resguardo posible. El pueblo pretende que su ejército tenga la originalidad de pensamiento, sagacidad y artimaña para evitar confrontaciones y no para incitarlas.

 

El prestigioso escritor judío argentino Dr. Marcos Aguinis disertó en la Universidad de Tel Aviv como parte de la conmemoración del 60 aniversario de la independencia del Estado de Israel. En el marco de la conferencia muy aplaudida por el público y titulada “El orgullo de ser judío” enumeró los valores que enorgullecen al pueblo judío y entre ellos mencionó:

 

El antisemitismo es la expresión de odio más tenaz, antigua y firmemente arraigada en el mundo. Sin embargo, ese sufrimiento no nos ha transformado en una cultura que ame la venganza. Es frecuente reclamar justicia, pero nunca venganza. El honor no pasa por el daño al otro, sino en la superación de la ofensa. Los judíos estamos acostumbrados a sacrificarnos para construir. Es una conducta opuesta a otras culturas, donde la gente también se sacrifica, y mucho, pero para destruir. Basta con echar una ojeada a lo que sucede en esta región. Mientras los israelíes vienen construyendo desde muchas décadas antes de la independencia nacional, los palestinos vienen destruyendo hasta lo que podría ser tomado como botín de Guerra“.

 

Realmente se está ante una seria disyuntiva. Será que el general Aizenkot no conoce los valores históricos del pueblo judío, que esos valores no se inculcan en el marco del ejército de Israel, o será que el Dr. Marcos Aguines desconoce que en Israel su población se educa y actúa en forma totalmente desconectada de valores básicos que enorgullecen a todo judío.

 

Me temo que seguiremos contando el cuento de Aguinis en tanto que aplicaremos la doctrina del general Aizenkot.

 

Ojala me equivoque.

        

 

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“Yo no sé muchas cosas es verdad.

Pero me han dormido con todos los cuentos…

Y sé todos los cuentos”

 

León Felipe (1884 – 1968)

 

 

Noticia de último momento. Acontecimientos dramáticos en el medio oriente. Los medios impresos publican ediciones extras mientras que los canales de televisión y emisoras de radio cortan sus trasmisiones corrientes e irrumpen con programas especiales. Hay movilización general de todos los periodistas, expertos y analistas tratando de comprender y dar explicaciones de este insospechado rumbo que toma la resbaladiza actualidad conflictiva del medio oriente.

 

¿Qué ocurrió? ¿A qué se debe tanto tumulto informativo?

 

Ocurrió lo inesperado e imprevisto. Los palestinos anunciaron que se rinden incondicionalmente ante Israel.

En un súbito e imprevisible concilio secreto se reunieron la Autoridad Palestina que controla Cisjordania con el apoyo del ejército de Israel, representada por Mahamud Abbas (Abu Mazen), y el movimiento Hammas que controla la Franja de Gaza, representado por Ismail Haniye. Ambos representantes acordaron dar un brusco cambio en la trayectoria histórica del pueblo palestino.  En un memorable comunicado manifestaron públicamente que la preocupación por el destino y bienestar del pueblo palestino los llevó a revisar y replantear las políticas y estrategias aplicadas hasta el momento arribando a la conclusión que graves errores cometieron en el pasado.

Tanto Abu Mazen como Haniye coincidieron que la formulación de las nuevas posiciones de los delegados del pueblo palestino se basa en una recapacitación respecto del desarrollo futuro de la región. En ese sentido acentuaron la gran influencia de las recomendaciones de las autoridades israelíes que tanto se preocupan por el destino de los palestinos. Estas fueron, tal vez, el motivo central que los convenció de la necesidad de esa nueva estrategia.  Enarbolar la violencia como la táctica central de la oposición a la conquista de las tierras palestinas fue un trágico error que lo único que logró fue el empobrecimiento y el sufrimiento general de la población palestina.

“No más violencia”, “Queremos paz” “Queremos bienestar”, declararon y seguidamente agregaron: “La oposición armada finalizó y el pueblo palestino se rinde incondicionalmente ante Israel”. “Todas las tierras de la histórica Palestina del Mediterráneo al río Jordan son de soberanía pura y exclusiva de Israel y su gobierno”   

Como expresión de buena voluntad y compromiso con la decisión adoptada, la declaración va acompañada de una serie de medidas y proposiciones a Israel.

Todo el arsenal de armas, proyectiles raquetas y demás equipos bélicos de los palestinos en estos momentos son puestos a disposición de las autoridades de Israel. Todo palestino acusado por Israel por actividad terrorista será puesto inmediatamente a disposición de las autoridades de Israel para ser juzgado de acuerdo a sus leyes, y en primer lugar el famoso ingeniero Muhamad Deff. Marwuan Bargutti puede quedar de por vida en la cárcel israelí como responsable de un sin número de atentados durante la segunda intifada. Todos los representantes políticos de los palestinos, tanto en Cisjordania como en la franja de Gaza se ponen a disposición de las autoridades de Israel para iniciarles juicios por promover terrorismo. En este momento se están quemando en los centros de todas las ciudades y aldeas todos los libros y publicaciones de contenido antisemita y que promueven el odio y la violencia en contra de Israel y los judíos. El pueblo palestino esta dispuesto a movilizarse en ayuda del pueblo de Israel para reconstruir y promover la vuelta de los pobladores judíos de todas aquellas aldeas que fueron arrasadas en la operación de desconexión de Ariel Sharon. Todos los túneles de contrabando en el límite con Egipto serán cerrados inmediatamente y la policía israelí tomará el total y estricto control de la frontera con el pleno apoyo de la población civil palestina.

La inmediata respuesta de los países árabes no se deja esperar. En una asamblea urgente la liga árabe con representación de todos los países por decisión unánime da por terminado el conflicto y reconoce incondicionalmente la existencia de Israel dentro de los límites aceptados por los palestinos. Las inmobiliarias de Tel Aviv están abarrotadas de solicitudes de edificios para instalar las nuevas embajadas de los numerosos países árabes que se disputan la primicia en establecerse en Tel Aviv.

En esta asamblea el representante de Irán da a conocer una declaración especial y no menos dramática. Teniendo en cuenta el desarrollo de los acontecimientos en la zona, el concilio supremo Irán toma la decisión de dar por finalizado los esfuerzos de desarrollo nuclear y todas las instalaciones serán destruidas inmediatamente hasta las bases.

Israel se viste de fiesta y agasajos que traen a la memoria aquel 15 de mayo de 1948 con la independencia del país. No más victimas, no más movilizaciones de la reserva al ejército, por fin se podrá pasear tranquilamente por todo el territorio  histórico de Israel, el Israel de los profetas del antepasado, del Mediterráneo al Jordán. La valla de separación con los palestinos desaparece, no hay mas controles ni barreras que limitan el libre transito por todo el territorio. Inmediatamente se ponen en práctica programas de colonización de más de medio millón de judíos en Cisjordania y la Franja de Gaza, esta vez con apoyo palestino. La economía florece a pasos agigantados y el bienestar penetra en todos los sectores de la población, judíos y no judíos. Por fin se cristaliza aquella profecía de los antepasados: el paraíso terrenal resurge en el medio de las arenas saturadas de sangre derramada en sangrientas batallas.  

Entre celebraciones, festejos y funciones de gala, Muhamad Ben Yuseff, veterano residente de la ciudad de Jenin, padre de familia y honrado comerciante, comparece ante el Ministerio del Interior de Israel y presenta una solicitud de ciudadanía israelí. En la solicitud detalla los motivos y puntualiza expresamente que se trata del vástago de una vieja familia con cientos de años de residencia en Jenin, y que el manejo de su comercio le exige viajar asiduamente al exterior. Muhamad Ben Yuseff declara, con constancias de los servicios de seguridad israelíes, de ser residente respetuoso y cumplidor al pie de la letra de todas las leyes del territorio bajo soberanía de Israel, y por lo tanto, que más natural que portar pasaporte de ese país y ser uno de sus orgullosos ciudadanos.

El eficiente funcionario del Ministerio del Interior toma a su cargo todos los trámites y en cuestión de horas se presenta ante su señoría, el mismísimo Ministro de Interior, para confirmar el trámite y autorizar al nuevo ciudadano de Israel. Con una amplia sonrisa el Ministro se dispone a estampar su firma cuando inesperadamente uno de sus asesores le toca el hombro y le susurra de atrás: ¿Señor Ministro, usted esta seguro de la medida que esta autorizando? Con firmeza responde el Ministro: Israel es un país democrático y por lo tanto un veterano residente del territorio soberano de Israel que cumple con todas sus leyes tiene el mínimo derecho a la ciudadanía. No puedo pensar que Israel pueda permitir la existencia de personas en su territorio sin derechos civiles mínimos. Esto seria propio de un sistema apartheid, tan ajeno y contradictorio con la tradición judía. ¿Qué imagen vamos a crear en el mundo si negamos a un fiel y veterano residente de nuestras soberanas tierras el mínimo derecho a la ciudadanía?

El empecinado asesor vuelve sobre el Ministro y le insiste: “Muhamad Ben Yuseff es uno de los casi cuatro millones de palestinos residentes de Cisjordania y Gaza. Si usted les otorga ciudadanía al Sr. Ben Yuseff, es de suponer que la realidad le obligará a otorgar el mismo rango a todos”. Sin descanso el asesor continúa: “si a estos cuatro millones de nuevos ciudadanos le agregamos el millón y medio de palestinos ya ciudadanos de Israel concluimos que serán el 50% de la población.  Si a estos datos le agregamos el alto ritmo de  crecimiento demográfico que caracteriza la población palestina, podemos llegar a una rápida conclusión que serán mayoría absoluta en la nueva Israel en término de unos pocos años”.

Asombrado el Ministro responde: “Esto es una realidad imposible. Lo que logramos construir con tantos esfuerzos y sacrificios por el ideal sionista se convertirá del día a la noche en la patria palestina.  Programemos un plan para deportarlos a otros países árabes”. Con cara de desaliento y desesperación el desmoralizado asesor balbucea: “lamento informarle Señor Ministro, este paso esta terminantemente prohibido por las leyes internacionales y la opinión pública internacional no va a permitir llevar a la práctica dicho plan”.

Con un rostro lleno de ira el Ministro levanta la voz y exclama: “para que diablos nos inculcaron durante 40 años que los eternos ideales sionistas exigen la colonización de Cisjordania y Gaza. Con qué motivos invertimos miles de millones de dólares de nuestro limitado presupuesto”. De que nos sirvió culpar a los terroristas palestinos de todos los males del conflicto. Enfurecido se levanta de su sillón y sale de su despacho con un portazo.

Como la mayoría de los ciudadanos de Israel, el estrepitoso estruendo nos despertó de ese dulce sueño del gran Israel que se convirtió en una nefasta pesadilla. Nos adormecieron con cuentos y nos despertamos con una tragedia. Basta ya de cuentos.

No es para equivocarse. No se trata de un juego de simulación o de un simulacro de catástrofe. Es la propia realidad que acontece delante de los ojos de todo israelí. Si se continúa con los programas de colonización de tierras palestinas en Cisjordania el destino de Israel será trágico. O se controlará la situación por la fuerza en un sistema basado en el apartheid con el consecuente aislamiento internacional hasta la caída como fue el caso de Sudáfrica o todo el país será controlado en poco tiempo por una mayoría palestina.

Persistir con los programas de colonización en Cisjordania no tiene ningún vínculo con programas de seguridad,  sino que más bien tienen el objetivo de satisfacer una insaciable glotonería territorial. La lealtad con los históricos ideales del sionismo exige abandonar lo antes posible toda la colonización de Cisjordania y tratar de llegar a un acuerdo con los palestinos basado en la partición de las históricas tierras. Este paso no es una garantía que pueda llevar a resolver todos los problemas de seguridad de Israel, pero si va a crear un ambiente mas propicio. Ante una falta de acuerdo es probable que las necesidades de seguridad de Israel exijan la permanencia temporaria de fuerzas militares israelíes en territorio palestino. Esto no tiene ninguna relación con la colonización por medio de asentamientos civiles de los territorios.

Lamentablemente las mayorías parlamentarias de Israel no son capaces de sobreponerse a las minorías ansiosas de conquistas territoriales en Cisjordania y el proceso de conquista y colonización civil continua  y se profundiza. Quien tiene un oído políticamente afinado puede percibir, ya no tan lejos, aquellos cantares de ciertos coros palestinos que comienzan a tararear la canción de una nación para dos pueblos tirando a la basura la letra de dos naciones para dos  pueblos. 

El dulce sueño ya es una pesadilla

Ojala me equivoque.

 

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