Solo pretendo ser una pequeña baliza que titila cuando creo
que erramos el sendero por el cual prometimos caminar

Archive for the “El ejército dominando población civil” Category

La autopista numero 1 de Israel une de oeste a este los dos puntos geográficos más importantes del país: Tel Aviv y Jerusalén. Ya a principios de la década de los 80 del siglo pasado el rápido crecimiento del parque automotor la convirtió en insuficiente para captar el persistente incremento en el transito. La solución fue rápida y sencilla. Construir una nueva autopista, paralela a la primera, aunque sobre un trayecto que atraviesa en parte los territorios de Cisjordania. Sin demora se dio la orden de confiscar las parcelas correspondientes. Palestinos dueños de las tierras confiscadas apelaron ante la Corte Suprema pero su recurso de amparo fue rechazado a raíz de la declaración del comandante militar de la región quien aseguró que la ruta se construía, entre otros motivos, también en beneficio de todos los palestinos pobladores de las aldeas en toda su extensión. Así se construyó la ruta 443 que une Tel Aviv con Jerusalén, en un recorrido que cruza territorio palestino.

A principios de la década del 2000, con el estallido de la Intifida palestina, esta ruta fue sitio donde se cometieron varios atentados con víctimas mortales israelíes. La respuesta de los mandos militares fue drástica y terminante con los palestinos. Se les prohibió el tránsito en dicha vía cerrando físicamente el acceso a un gran número de aldeas a lo largo de su recorrido. La carretera se convirtió en una autopista solo para judíos.

Como ya fue demostrado en varias oportunidades, no es que entre judíos no hay terroristas capaces de cometer crímenes. Tampoco se puso en práctica el compromiso esencial de todo ejército que domina militarmente un territorio bajo conflicto y regido por leyes internacionales (como es el caso de Cisjordania): permitir el normal desenvolvimiento de las actividades de los habitantes de la región, inclusive bajo un régimen de control de seguridad estricto y común hacia todos por igual. Para el ejército israelí, en Cisjordania hay un patrón a quien se asiste en todo lo posible: los colonos judíos, y hay un subordinado quien es el último que se tiene en cuenta: los palestinos.

La Sociedad Israelí de Defensa de los Derechos Humanos, junto con pobladores de seis aldeas árabes palestinas de la región, presentaron una nueva demanda ante la Corte Suprema exigiendo el libre tránsito por la ruta 443. En un histórico y significativo fallo los jueces del alto tribunal israelí determinaron que el ejército transgredió leyes internacionales al implementar medidas tan discriminatorias hacia la población palestina de la región ordenando su apertura a todos en un período de seis meses.

El juez Fogelman dictaminó: “Con estas limitaciones la ruta 443 se convierte, en la práctica, en un camino destinado al uso exclusivo de vehículos israelíes cuyo destino principal es el tramo Tel Aviv – Jerusalén y de regreso, es decir, para satisfacer solamente necesidades internas israelíes”. Posteriormente agregó: “No se trata de un camino destinado a servir la población local sino a beneficiar al Estado que domina. Este tipo de ordenamiento está totalmente por encima de la autoridad del comandante militar de la zona y transgrede normas legales internacionales con referencia al dominio militar de una región en conflicto”.

Las respuestas inmediatas ponen de manifiesto las desviaciones conceptuales de normas básicas de igualdad ante la ley por parte del ejército y los sectores allegados a los colonos judíos de Cisjordania. Sin darse a conocer, sectores allegados al ejército hicieron trascender su total desacuerdo con el fallo que permitirá, según su visión futura, el acercamiento de los terroristas palestinos de manera que podrán penetrar fácilmente a Israel a los efectos de llevar a cabo actos terroristas y escaparse en minutos. Los sectores políticos que circundan a los colonos israelíes ya proyectan leyes que permitan la segregación racial en los caminos de Cisjordania o directamente proponen modificar el número de jueces de la Corte Suprema a los efectos de obtener fallos en su favor.

Lamentablemente no es la primera vez que el ejército o los servicios de seguridad israelíes pisotean normas básicas de igualdad aduciendo su sagrada misión de garantizar seguridad, especialmente en todo lo relacionado con transporte. Aparte de fijar otras rutas solo para transito de judíos, un par de años atrás los servicios de seguridad mostraron la hilacha racista cuando prohibieron el vuelo de árabes ciudadanos de Israel de Kiriat Shmona por un desperfecto temporario del detector de metales del aeropuerto. Por supuesto que los judíos continuaron volando normalmente, a pesar de que las evidencias históricas demuestran que estos últimos acumularon suficientes medallas en la liga del terrorismo.

El fallo pone de manifiesto nuevamente que muy bien actúan todos aquellos que dudan de la veracidad de las declaraciones de los generales y el ministro de defensa cuando insisten en catalogarse como el ejército más moral del mundo. Nadie limita a los responsables de la seguridad en imponer cualquier medida en Cisjordania, siempre y cuando responda a las leyes internacionales y las órdenes sean igualitarias para todos los habitantes. Si un judío de Tel Aviv quiere viajar a Jerusalén por la ruta 443, pues que esté dispuesto a que lo detengan siete veces en los puestos de control militar y le revisen hasta los calzoncillos, como se hace a los palestinos. Y si no le gusta, que viaje por cualquier otra ruta que no pase por Cisjordania.

El ejército se comporta en las rutas de Cisjordania como una atractiva doncella y su corpiño. Le encanta relucir su pecho “con” pero se quiere sentir “sin”. El ejército quiere aparecer muy reluciente y esplendoroso ante la población judía y colonos con un poder sin límites en sus manos, pero no quiere sentir la responsabilidad hacia la población nativa de palestinos. Lamentablemente la realidad nos demuestra día a día algo que los generales de Israel se empecinan en no comprender: no hay conquistas de lujo.

Si bien el fallo del alto tribunal israelí declaró ilegal el orden impuesto por el ejército en la ruta 443 ordenando su cancelación, esto no implica necesariamente su cumplimiento. La experiencia del pasado con decisiones parecidas nos enseña que la combinación de intereses entre el ejército y los colonos judíos puede dar lugar a excusas, postergaciones e invenciones muy originales que en la práctica dejen sin efecto la decisión de los distinguidos jueces.

Ojala me equivoque.

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 5-1-2010

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Repetidamente esta columna insiste en las trágicas consecuencias del nefasto fenómeno de transferencia de poder del gobierno de Israel y su ejército a manos de rabinos fanáticos y líderes de la colonización judía en Cisjudea. Las exteriorizaciones son casi diarias, aunque, corrientemente, pasan desapercibidas tanto por los medios de difusión amplia y masiva como por el público en general.  La cómoda y generalizada credulidad de la población, la confianza ilimitada e inapelable de la versión oficial y la profunda convicción en la existencia de valores humanistas en el Estado Judío trajo aparejado un acentuado convencimiento que Israel es lo más parecido a un paraíso democrático. Cuánta ingenuidad, o mejor dicho cuánta ignorancia. Esta última semana fuimos testigos de dos significativos arquetipos de tan aciaga situación.

El domingo 8 de noviembre 2009 la Comisión Ministerial de Leyes otorgó el pleno apoyo gubernamental al proyecto de ley que otorga indulto a jóvenes judíos que fueron procesados por transgresiones cuando se manifestaron violentamente en contra de la desconexión de Gaza y el Norte de Cisjordania en el año 2005. Para quienes presentaron la iniciativa el año anterior, entre ellos el presente Primer Ministro Benjamin Natanihau, el acto de misericordia del gobierno toma en cuenta que se trata de “una transgresión sobre un hecho histórico transcendental y no se trata de delincuentes en su esencia”.  Si la demanda de indulto proviene de líderes de estos jóvenes procesados, destacados rabinos y personalidades que viven o apoyan la colonización en Cisjudea, no hay procedimiento que el gobierno se pueda oponer.

De nada vale exponer comparaciones que ponen de manifiesto una clara visión discriminatoria y segregacionista cuando la exigencia proviene de quienes tienen el poder en sus manos en Cisjudea.

Todas las semanas se llevan a cabo manifestaciones de palestinos e israelíes (los medios vulgarmente los denominan “anarquistas”) en contra de la valla de separación que dificulta el trabajo de campesinos palestinos. Pese a tratarse de manifestaciones de un nivel de violencia mucho menor, la represión es dura y ya tiene acumulada en su haber muertos y heridos. Toda propuesta de indulto a los procesados por estos disturbios sería considerada un acto de traición.

En el mes de Octubre del año 2000, ciudadanos árabes israelíes llevaron a cabo violentas manifestaciones callejeras en lo que consideraban “el peligro de las mezquitas de Jerusalén” como consecuencia de la provocativa visita de Ariel Sharon a sus explanadas.  La represión fue trágica y sanguinaria. Más de una decena de árabes, ciudadanos de Israel, terminaron asesinados por francotiradores de la policía, decenas de heridos y otros tantos detenidos que fueron procesados por disturbios. Pese a que una comisión a cargo de un juez de la Corte Suprema de Justicia determinó la existencia de claras evidencias de crímenes que deben ser investigados por la fiscalía, sorpresivamente se cerraron todas las causas por imposibilidad de encontrar culpables. El sistema de informaciones israelí que es capaz de encontrar una aguja en un pajar palestino, misteriosamente siente impotencia de identificar una montaña en su patio judío.

Tanto el Ministro de Defensa Barak, como el Comandante en Jefe del Ejercito Teniente General Ashkenazi, no se cansan de repetir que el ejército de Israel, como autoridad máxima de territorio conquistado en guerra, cumple con todas las normas internacionales en lo que respecta al control de Cisjordania. En palabras de Barak, no hay en el mundo un ejército que tiene en cuenta como Tzahal los derechos humanos de los habitantes de la región. El Mayor retirado Adrian Agassi se encargó de demostrar que esas afirmaciones de los dos condecorados generales no son credulidad o ingenuidad sino más bien un intento de camuflar la realidad.

Durante los últimos 15 años y en su cargo militar, el Mayor Agassi fue cabecera de la máxima  instancia judicial de apelaciones de los palestinos en Cisjordania en todos los conflictos de tierras. El nombramiento fue un trámite en el marco militar, pero su función fue la de representar los intereses de quienes lo enviaron – los rabinos y lideres cuyo único propósito es la conquista territorial de Cisjudea y el desalojo de la mayor cantidad posible de palestinos de la región.

En una reciente entrevista el Mayor Agassi confiesa claramente su accionar en una versión totalmente contradictoria con las de Barak y Ashkenazi. (1) “Hay tres elementos imposibles de separar: el pueblo de Israel, la tierra de Israel y la Tora de Israel. Cuando están unidos, tenemos la promesa de Dios que nos cuidará. Nosotros somos un pueblo que vivirá solo y no tendremos en cuenta los no judíos” Ante la pregunta si es posible que los palestinos continúen sin derechos políticos responde: “Sí, no veo ninguna solución política. Es un proceso anti natural”.

Según sus afirmaciones, su principal cometido en su trono de juez imparcial fue la de convertir unas 100 mil hectáreas de Cisjordania (casi un 20% de todo el territorio) en tierras públicas. El proceso incluyó su confiscación de palestinos, los propietarios originales, para poder ser transferidas a colonizadores judíos. Para sus oscuros propósitos de conquista territorial, Agassi, adicto creyente judío residente de una de esas colonizaciones judías en Cisjudea, no tuvo ningún prejuicio en tirar por la borda los humanistas valores de la religión y el Estado judío para basarse en una ley que los turcos impusieron en la región en el año 1858. Según dicha norma, dueño de tierra que no la trabaja pierde el derecho de propiedad hacia aquel que la trabajó durante cierto tiempo. A Agassi mucho no le importó que los palestinos estuvieran imposibilitados de trabajar sus tierras por limitaciones de los colonizadores judíos o el mismo ejercito israelí (2)

Los condecorados generales, tanto Barak como Ministro de Defensa, y Ashkenazi como Comandante en Jefe del Ejercito, saben muy bien que en sus altos cargos están subordinados y operan solo como engranajes de una gran maquinaria de conquista territorial encabezada por rabinos fanáticos y líderes de la colonización judía de Cisjudea quienes se preocupan para que asignen a sus agentes en los puntos neurálgicos de las decisiones. Barak y Ashkenazi tienen la plena libertad de hacer declaraciones. Los hechos los fijan oficiales tales como Agassi u otros como él.

Ojala me equivoque

(1) “Una charla con un juez en la monarquía de la conquista”, Miron Rapoport,  Haoketz 29-10-2009

(2) “Oficializando la usurpación de tierras” Asociación de defensa de los derechos humanos de Israel 1-12-08     

 

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel 9-11-09

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La ruta número 3265 es una importante vía de comunicación terrestre de Cisjordania que une la ciudad de Hebrón con las aldeas localizadas en el límite occidental. A lo largo de su recorrido se han desarrollado algunas aldeas palestinas con unas decenas de miles de habitantes para quienes dicha ruta es la única arteria que le permite desarrollar sus actividades normales vinculadas al centro regional que es la gran ciudad de Hebrón.

En una de las márgenes de la carretera se estableció los últimos años la colonización judía denominada Neguot compuesta por no más de 200 habitantes. Estos colonizadores judíos ven en Hebrón uno de los centros espirituales mas importantes de la colonización judía y de aquí que la ruta mencionada les representa también a ellos el recorrido más significativo y apropiado.  

Los sucesivos enfrentamientos y atentados en la región demandaron del ejército de Israel, única autoridad en la zona, el establecimiento de un orden que pueda garantizar la seguridad y al mismo tiempo permitir en la mayor medida posible el normal desarrollo de las actividades de todos los habitantes. Esta norma internacional (Cisjordania es reconocido por las leyes internacionales como territorio conquistado en guerra y todavía en disputa) recibe una interpretación muy tergiversada y discriminatoria por parte del ejército de Israel.

A sugerencia del ejército, el Ministro de Seguridad ordenó que la ruta 3265 podrá ser transitada únicamente por los contados vehículos judíos mientras que las decenas de miles de palestinos de la región deberán arreglárselas lo mejor que puedan por los sinuosos y angostos senderos de montaña y los peligrosos pasos de hondonadas. Nada de investigar sospechosos, nada de mostrar pruebas de culpabilidad. La decisión es clara: todas las decenas de miles de palestinos son potencialmente culpables y deben pagar el precio. Fiel a sus funciones de serviles de la colonización judía de Cisjordania, sin siquiera tener en cuenta que se trata de una colonización ilegal usurpada por un grupo de judíos infractores de la ley según un informe oficial de la Fiscalía de Estado, el ejército de Israel no duda un instante en imponer un orden de Apartheid étnico bajo el inaceptable argumento de la seguridad.  

Gracias a la tenacidad sin límites de los pocos voluntarios de la Sociedad de Defensa de los Derechos Humanos de Israel, en el año 2006 se presentó una demanda en el Superior Tribunal de Justicia de Israel. Felizmente hoy, el alto tribunal dio a conocer su dictamen fijando que la orden de los mandos militares es excesivamente discriminatoria, ilegal e inapropiada. Este fallo es de suma importancia pues esa política segregacionista del ejército es aplicada en muchas otras carreteras de Cisjordania.

La decisión del Supremo Tribunal de Justicia de Israel no debe ser motivo suficiente de satisfacción alguna. Es muy probable que tanto el ejército como el Ministerio de Seguridad les den a entender a su señoría los jueces, que al fallo se lo pueden meter en el medio ….. de los archivos, pues ellos no lo piensan cumplir. Este comportamiento de abstenerse de la ejecución de decisiones judiciales anteriores respecto de la valla de separación en Cisjordania, usurpación de tierras palestinas y otras más, son un claro ejemplo de incumplimiento de sentencias del alto tribunal en contra del ejército y el Ministerio de Defensa sin que se tome ninguna medida ni se encuentre ningún responsable o culpable.

Tan importante decisión y su terrible significado para la población judía de todo el mundo que pretende que Israel sea reconocida como Estado Judío, probablemente pasen totalmente desapercibidos y muy pocos le presten atención. El mayoritario silencio no es más que una clara manifestación de apoyo a la política segregacionista y de Apartheid que el ejército impone en Cisjordania en detrimento de la población palestina y que no tiene nada que ver ni aporta una migaja a la seguridad de Israel.

Pese a declarar sus mejores intenciones, no podemos seguir tapándonos los oídos y cerrando los ojos para no ver ni sentir la triste realidad que establece el ejército de Israel  cuando en la práctica somos testigos de un orden discriminatorio de Apartheid, solo para defender un grupo de fanáticos y fundamentalistas que solo quieren conquistar territorios.

Lamentablemente, el ejército se despreocupa de los reales problemas de defensa y persistencia del Estado de Israel en el futuro, y sin darse cuenta, nos está arrastrando a un callejón sin salida.  

Ojala me equivoque

Daniel Kupervaser

Herzlya – Israel  22-10-09

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En un encuentro que se llevó a cabo hace unos días entre el primer ministro de Israel y  comandantes de las brigadas de Tzáhal que operan en Cisjordania, Ehud Olmert expuso su visión política del destino de esos territorios y solicitó una mayor comprensión hacia los palestinos que sufren de barreras y controles y que soldados bajo sus mandos traten de ser más flexibles para no ampliar más las disputas entre los pueblos (1).

 

Su proyección del destino de los territorios la expuso así: “Yo le doy mucha importancia a vuestra misión y los esfuerzos que invierten en la construcción de las fuerzas de defensa nacional. Cisjordania tiene una importancia desde el punto de vista estratégico e histórico, aunque en mi visión, al final, tendremos que retirarnos de la mayoría de los territorios”.

Posteriormente Olmert agregó las siguientes explicaciones: “Yo les afirmo esto con una profunda sensación de dolor… Yo soy un judío que toda su vida fue educado que estos territorios son parte de Eretz Israel, y no cambié de opinión. Pero la realidad es dura, y hay que tomar decisiones. En mi opinión, emocionalmente el pueblo ya decidió“.

 

La arenga de cómo se deben comportar con la población civil la expuso con las siguientes palabras: “Hay que entender que aquí (Cisjordania) vive una población muy grande de palestinos y se debe encontrar el mecanismo más inteligente y firme de manera que hasta que nos retiremos del territorio obtengamos la máxima seguridad sin crear disputas con los palestinos que puedan afectar nuestra vida en el futuro”.

 

Posteriormente agregó: “Tomen como ejemplo un habitante de la zona de 50 años. Esta persona pasó la mayor parte de su vida -40 años desde que era un niño de 10- bajo el patronato del soldado israelí. Ese mismo soldado que tiene en sus manos un fusil, con todas las razones mas justificadas del mundo. Pero esa es la narrativa de esa persona. Piensen en aquellos que fueron desnudados en las barreras y controles solo por el hecho que tal vez hay terroristas en sus contornos. Piensen en aquellos que están parados horas en las vallas y controles por el temor que pase por ese control un coche bomba. Esto puede ser una olla hirviendo que burbujea y puede reventar produciendo terribles quemaduras. Pero esto también puede ser algo distinto, que depende sola y exclusivamente de vuestra comprensión y predisposición a actuar firme e inteligentemente”.

 

Para cualquier observador externo, da la impresión que el informe de la reciente Comisión Winograd que analizó la conducción de la segunda guerra del Líbano, tanto por parte de los niveles políticos como los militares, no fue lo suficientemente comprendido y sobre todo puesto en practica.

 

Las instrucciones de Olmert ante los coroneles, comandantes de las brigadas en Cisjordania, es una demostración más que Tzáhal está ante una misión imposible de llevarla a cabo. No existen conquistas de lujo. No existe el conquistador liberal y humano. Toda conquista de territorio poblado con población civil llevará necesariamente, tarde o temprano, a que esta población se revele en contra de las fuerzas dominantes.

 

Tzáhal, en tanto y en cuanto tenga la orden de controlar el territorio de Cisjordania y evitar en lo posible todo tipo de actividad terrorista, no tiene otra alternativa y no puede ser compresivo ni flexible, ni mucho menos humanitario y liberal. Más aun, se ve en la obligación de ser claramente discriminatorio, hasta un límite que se acerca al racismo, al diferenciar claramente en su trato a población palestina de población judía que habitan el mismo territorio.

 

Si queremos verificar esta situación no tenemos que ir muy lejos. ¿Qué hicimos nosotros en contra de los ingleses en los años 40 del siglo pasado? ¿O acaso el mismo Itzjak Shamir no reconoció que el terrorismo es el arma de los pobres que luchan por liberar su territorio dominado por invasores extranjeros? ¿En los años 40 del siglo pasado los ingleses en Israel dejaron de ser gentlemen y se comportaron inhumanamente con la población judía? No. Los ingleses siguieron siendo tan gentlemen como siempre. El ejército inglés en Israel se comportó como ejército conquistador y dominante.

 

La arenga de Olmert tiene otro aspecto negativo muy predominante. En la práctica significa deslindar responsabilidad de los niveles políticos de lo que ocurre en el territorio de Cisjordania y volcar toda la responsabilidad de la situación y de la falta de soluciones a los niveles militares. Esta posición y falta de toma de responsabilidad es un grave error y necesariamente conlleva a incrementar la ya reinante sensación general de desprestigio de Tzáhal.

 

Ante procesos tan claros y que se suceden a lo largo de varios años, llama la atención el prolongado y profundo silencio de los altos mandos de Tzáhal. ¿Será posible que ningún general del alto comando de Tzáhal tenga clara esta situación y salga a defender a Tzáhal públicamente? O será que nuestro alto mando tiene “generales con visión conformista y faltos de independencia de pensamiento” (2)

 

Olmert está convencido que el pueblo de Israel emocionalmente ya decidió que se debe retirar, por lo menos, de la mayor parte de los territorios de Cisjordania. No sé sobre qué fuentes se basa y debo reconocer que hay sondeos que indican tanto esta posición como los hay que demuestran lo contrario. Creo que mucho más importante es considerar el hecho de la existencia de una oposición minoritaria y dispuesta al uso de cualquier medio, tanto legal como ilegal, e inclusive la fuerza, para impedir la aplicación de decisiones democráticas.

 

En tanto y en cuanto no tomen en cuenta la peligrosidad de este fenómeno y opten por tácticas de compromiso con esos mismos sectores, como lo hace el ministro de Defensa Ehud Barak para el caso de los asentamientos ilegales, no será posible tomar ninguna decisión democrática que permita cierto acuerdo con los palestinos respecto de Cisjordania.

 

Si el poder político continúa protegiendo esos sectores minoritarios e interesados en continuar el dominio en Cisjordania y vuelca toda la responsabilidad en Tzáhal, es probable que en un futuro no lejano nos enfrentemos con una rebelión popular masiva de los palestinos y un Tzáhal totalmente desgastado.

 

Ojalá me equivoque.

 

Yosi Verter – “Llamados de la conciencia”, diario Haaretz 11-4-08

Zeev Shternhal  - “Tenemos mucho lo que extrañar”, diario Haaretz 4-4-08

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Días atrás, el columnista Israel Harel (1) publicó un artículo en el diario Haaretz títulado: “La víctima de la táctica del vecino”. Esa nota es una etapa más en las profundas polémicas que surgen y dividen a la sociedad israelí como consecuencia de la retensión por la fuerza y asentamiento de población civil en los territorios de Cisjordania.

¿Qué es la famosa “táctica del vecino”? La confrontación entre las fuerzas de seguridad de Israel y los distintos grupos armados palestinos se desarrolla generalmente en zonas densamente pobladas por población civil palestina. Cuando un prófugo buscado por Tzáhal es localizado en una casa en la cual permanece atrincherado, resulta muy peligroso para los soldados acercarse a dicha vivienda. En tal caso, y por orden del Ejército, los soldados eligen a un familiar del prófugo o a algún vecino casual para que golpee la puerta y exija que el reo se rinda.

Dicha norma comenzó a aplicarse en forma masiva a partir de 2002 con el recrudecimiento de la segunda Intifada. El incremento de las denuncias llevó a organismos de defensa de derechos humanos a plantear una demanda ante la Corte Suprema de Justicia para que anule tal procedimiento.

La decisión del Tribunal fue clara y precisa: En Octubre de 2005 prohibió el uso de dicho método por contradecir totalmente las leyes internacionales. El Estado Mayor del Ejército declaró que respetaría la decisión judicial, no sin antes demostrar su clara disconformidad con la misma.

Pese a dicha aceptación de los altos mandos militares, muchos informes reclutados por diversas organizaciones alertaban que en varias oportunidades se continuaba aplicando tal procedimiento. Cualquier intento de recibir explicaciones por parte de los voceros de Tzáhal recibían la típica respuesta: “El Ejército actúa de acuerdo a las normas establecidas”.

Todo transcurrió en ese mismo orden hasta que un testigo logró fotografiar una clara situación en que se aplicaba la “táctica del vecino”. Eso ocurrió apenas unas semanas atrás y la reacción del vocero del Ejército fue que se estaba investigando el caso. Ante tan claras evidencias, Tzáhal se vio en la necesidad de reconocer la falta y penalizó al General Yair Golán, comandante de la unidad que operaba en la región, retrasando su ascenso previsto para un futuro próximo.

El columnista Israel Harel intentó demostrar que la verdadera víctima de este procedimiento es el mismísimo General Yair Golán y no los palestinos. Harel no es el único que critica la decisión de la Corte Suprema. Esta posición es aceptada en todos los grupos políticos identificados con la derecha israelí: Likud, Israel Beiteinu, los partidos religiosos, etc. Quien más se destacó fue el diputado del partido religioso nacional Mafda, Efi Eitan. El parlamentario presentó un proyecto de ley para permitir aplicar dicho método en Cisjordania. Lo absurdo es que su propuesta está basada en artimañas pseudo legales para tratar de esquivar la futura intervención del Tribunal Supremo.

No cabe duda que la “táctica del vecino” conlleva necesariamente a grandes y serias polémicas, no solamente desde el punto de vista legal – ya sea aquí en Israel o en el marco de la comunidad internacional -, sino también desde el punto de vista ético.

Defender de la mejor manera posible la integridad física de los soldados de Tzáhal es una de nuestras mayores preocupaciones, pero no se puede confundir ese objetivo con el uso indiscriminado de civiles inocentes como escudos humanos.

¿Con qué derecho podemos criticar duramente a los palestinos y a Hesbollah que acostumbran a mimetizarse dentro de población civil para defenderse, cuando en la práctica estamos usando métodos similares? ¿Acaso nos olvidamos que fuera de la “táctica del vecino” también operan comandos israelíes disfrazados de árabes; otro método de usar población civil para esconderse?

Imagínense si en una de las frecuentes confrontaciones con bandas mafiosas israelíes, la policía se viera en la necesidad de detener a un prófugo que se atrincheró armado en una casa de cualquier barrio de Tel Aviv, y ordenara – a caño de pistola – a un familiar de alguno de los inventores de esta “táctica del vecino”, que por el solo hecho de vivir en la casa de al lado, vaya a convencer al reo para que se entregue. Es de suponer que en ese caso las protestas llegarían al cielo y el ministro de Seguridad Interna debería renunciar inmediatamente.

No me sorprendería si en algún momento circunstancial, el Parlamento apruebe la ley que autorice el uso de la “táctica del vecino”. A partir de entonces tendremos los vecinos de aquí y los vecinos de allá.

Ojalá me equivoque…

(1) Israel Harel es columnista del diario Haaretz. Fue Secretario General del Consejo de Municipalidades Judías de Judea, Samaria y Gaza. Reside en Ofrá, uno de los asentamientos judíos en Cisjordania.

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Quienes vivimos la realidad israelí de los últimos 30 años seguimos disfrutando con gran entusiasmo cada vez que escuchamos al trío satírico Hagashash Hajiver (El rastreador pálido). Sus excelentes libretistas, junto a Gabri, Poli – quien recientemente falleció – y Shaike como intérpretes, nos pusieron en pantalla la realidad israelí a través de un humor tan sano como perspicaz. Uno de sus mejores exponentes, sin duda, es el sketch denominado “Isra-bluf” (el engaño israelí) en donde un empleado del estrato más bajo logra que los directivos de un banco saquen a la luz todas las artimañas y trucos del sistema salarial a los efectos de evitar el pago de impuestos. Todo el sistema funciona cuidando las apariencias, “como si fuese….” (”Kehilu” en hebreo).

 

En muchos aspectos, la forma en que operan el Gobierno de Israel y Tzáhal en Cisjordania es un verdadero Isra–bluf y recuerdan mucho al famoso trío. Pero no se confundan, en este caso se trata de algo que se parece más a una tragedia que a una sátira.

 

Desde la Guerra de los Seis Días, Israel mantiene el control de Cisjordania y evitó declarar públicamente su intención de anexar esos territorios debido a que tal decisión obligaría necesariamente a otorgar ciudadanía israelí a los habitantes palestinos. Ante tal situación, según las leyes internacionales, la autoridad soberana en la región es el comandante militar. La función básica de éste es brindar seguridad a la población del lugar, permitir las actividades normales y evitar todo cambio drástico en la composición de la población. Le esta prohibido deportar o introducir población ajena.

 

Con el uso de artimañas legales dudosas, un escondido guiño de aprobación por parte de los americanos y una oposición débil por parte de otras naciones, Israel promovió el asentamiento de población israelí en Cisjordania hasta llegar a un total de más 250.000 habitantes.

 

La presencia masiva de población judía, que demanda vivir bajo la ley israelí en un territorio donde dicha ley no puede ni debe regir, fue la base de un sin fin de conflictos legales cuya definición no consigue ser aclarada hasta el día de hoy. La solución comúnmente adoptada por los diferentes gobiernos de turno – a lo largo de los últimos 40 años de dominio en Cisjordania – se basó básicamente en el uso masivo de argumentos de seguridad como elementos que justifican la presencia y desarrollo de la población civil judía en dicho lugar.   

 

Sin entrar en detalles de todas las actividades de Tzáhal con el objetivo de promover el incremento y bienestar de la población judía en los territorios, me concentraré tan solo en dos ejemplos que reflejan lo trágico de tales artimañas legales en uso.

 

El ministerio de Comunicaciones y la Segunda Red Nacional de Radiodifusión decidieron llamar a concurso para instalar una radio regional judía en Cisjordania, de la misma manera como se instaló e instala en otras regiones de Israel.

¿Qué podrían hacer si la ley no les permite llevar adelantes sus planes? ¿Qué se podría hacer para que una radio regional judía funcione en Cisjordania y difunda sus mensajes sin transgredir las leyes internacionales?

 

Muy sencillo. El sistema Isra–bluf soluciona el problema movilizando al Ejército de Israel.

 

El General de División, Gadi Shamni, comandante de la región centro de Tzáhal, reunió a su plana mayor y tras un debate de alto grado estratégico y por razones de seguridad, dio la orden al ministro de Comunicaciones para que de ahora en adelante la ley de la Segunda Red Nacional de Radiodifusión se aplique también en Cisjordania. Claro, sólo para judíos. 

 

El segundo ejemplo se refiere a los prolongados esfuerzos del Centro de Altos Estudios de la ciudad de Ariel – ciudad de israelíes localizada en el centro de Cisjordania – de ser reconocida como universidad. Este proceso se prolonga ya varios años y en forma persistente el Consejo Nacional de Universidades de Israel, la organización responsable de definir universidades como tales y controlar los niveles académicos de las diversas instituciones, se negó en todas las ocasiones a otorgar tal autorización.

 

¿Qué se hace en ese caso? Si los habitantes judíos de Cisjordania quieren una institución académica con grado de universidad, es necesario encontrarle la vuelta; no importa el camino. ¿Cómo? Muy sencillo. Otra vez se recurre al Isra–bluf y se moviliza al ejército.

 

El comandante de la región centro de Tzáhal reunió nuevamente a sus oficiales inmediatos y luego de otro debate estratégico y por razones de seguridad, dio la orden de crear un Consejo de Universidades de Cisjordania, totalmente independiente de su paralelo en Israel, pero con la autoridad de dar grado de universidad. Claro, sólo a instituciones académicas judías.

 

Teniendo en cuenta que la situación legal de tales procesos no es del todo clara y que ya se interpusieron demandas ante la Corte Suprema de Justicia, es de suponer que estas dos decisiones demanden mucho tiempo, dedicación y grandes esfuerzos por parte de las autoridades militares correspondientes.    

 

Para quienes no captaron las verdaderas implicancias de estas decisiones, vale la pena detallarlas en forma clara.

 

  1. Tzáhal, el Ejército de Defensa de Israel, se ve en la necesidad de tomar parte en confrontaciones de tipo ideológico–político, proceso que de por sí es muy nocivo y perjudicial para cualquier ejército.
  2. Se produce una clara alteración del orden institucional, donde los marcos militares dan órdenes a los marcos políticos.
  3. Nos seguimos mintiendo a nosotros mismos y creemos que el mundo se cree esas mentiras. Tarde o temprano tendremos que rendir cuentas de la trasgresión permanente de leyes internacionales, y de seguir así, el costo podría llegar a ser muy alto.
  4. Pese a que los voceros de Tzáhal intentan permanentemente desmentirlo, muchas de estas acciones tienen un fuerte viso y propagan un desagradabe olor a apartheid.
  5. Si los problemas de seguridad y peligro existencial atañen en la misma medida a los habitantes judíos de Cisjordania como a los de todo Israel, no se entiende el motivo por el cual el ejército decidió intervenir en materia de radiodifusión y universidades tan solo en Cisjordania y no en todo el Estado. 
  6. Cabería suponer que el Ejército de Israel se está ocupando de varios casos similares a los anteriormente detallados, y su cúpula, envuelta hasta la coronilla con problemas de administración civil, se despreocupa de su función primordial: la defensa del Estado de Israel. 

 

Con estas funciones asignadas, nadie se debe sentir sorprendido cuando se escuchan evaluaciones que dicen: “Tzáhal no está preparado”, así como lo vimos y sentimos en la última confrontación en el Líbano.

 

Si las principales funciones de los altos oficiales del ejército en Cisjordania se concentran en encontrar soluciones a las aspiraciones políticas de ciertos sectores de la sociedad israelí, cuyo objetivo es la conquista de territorios en clara contradicción con leyes internacionales, debemos sentirnos muy preocupados.

 

Ojalá me equivoque…

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Aprovechando la conmemoración de los 40 años de la guerra de los 6 días se publicaron muchos artículos analizando tal evento y sus consecuencias en los posteriores 40 años. No cabe duda que este hecho histórico influenció crucialmente en el desarrollo de Israel en sus aspectos políticos, sociales, económicos, de seguridad, etc.

 

A diferencia de la mayoría de estos análisis basados en una descripción histórica, yo prefiero concentrarme en un hecho esporádico que ocurrió, por casualidad, hace  tan solo dos días, pero a mi entender refleja claramente la situación crítica a la que hemos llegado.

 

El martes pasado (5-6-2007), soldados israelíes se allegaron a la casa de Ijie El Yabri, palestino que reside en un barrio de Hebron. El objetivo era detener a su hijo, Salaj El Yabri, buscado por los servicios de seguridad. Los soldados irrumpieron al interior de la casa y se sucedieron hechos en los cuales un soldado o más dispararon con sus armas, y como consecuencia de ello, muere Ijie El Yabri de 70 años, quedando heridos varios miembros de la familia, incluyendo la esposa de Ijie el Yabri de 65 años de edad.

 

Las versiones de los hechos, tales como informa Y-net, son totalmente diferentes según la fuente.

 

Según los palestinos, los soldados cercaron la casa de El Yabri y cuando penetran en su interior abren fuego del cual fue alcanzado el anciano y otros miembros de la familia. Niegan rotundamente que ciudadanos palestinos trataran de robarle el arma a un soldado.

 

Según Tzahal, “los hechos ocurrieron durante un operativo de detención de un palestino buscado. Un oficial junto con algunos soldados entró en la casa. El oficial fue atacado sufriendo una herida muy leve que no requería tratamiento”. “Posteriormente”, según Tzahal, “un soldado fue atacado por 15 palestinos que trataron de robarle el arma al tiempo que le cortaban la correa del arma. El soldado, al sentir que esta por perder su arma, disparó y mató a un palestino e hirió a otros tres”.

 

No es mi intención tratar de analizar la veracidad de una de estas dos versiones. No dispongo de elementos para ello. Sólo desearía mencionar que situaciones con victimas civiles inesperadas como consecuencia de operativos militares israelíes es un fenómeno demasiado frecuente (Hoy, 7-6-07 se publicó la destitución de un oficial que tiró una bomba de gases lacrimógenos dentro de una casa de civiles sin ningún justificativo y hubo que internar a toda la familia).  

 

Supongamos que los palestinos dicen la verdad. Qué triste y frustrante sería saber que nuestro legendario ejército usa la mentira para justificar fracasos operativos. Peor aún. ¿Cómo podemos seguir confiando que Tzahal es nuestro verdadero protector? Y esto no es todo. ¿Cómo podemos ser indiferentes ante un ejército que mata ancianos a mansalva y se protege con mentiras?

Realmente una situación muy desagradable e insoportable.

 

¿Y si Tzahal tiene razón? Bueno, menos mal que no somos asesinos y seguimos bajo nuestro lema diciendo la verdad. No solo eso. Qué habilidad y entrenamiento tienen los soldados que en situación de peligro de vida inminente  (único motivo que justifica abrir fuego para matar) lograron contar 15 y no 13 personas.  Pero pensándolo bien: ¿Qué ejército es éste que en un operativo de detención de sospechosos, programado de antemano, necesita matar a un viejo de 70 años y herir a una vieja de 65 años por estar “atacando” a un soldado con las manos? ¿Eso es todo lo que saben hacer? Tirar, bombardear, hacer sufrir, amenazas, revancha, usar la fuerza. ¿Donde quedó la cabeza? ¿Qué pasó con esa originalidad de pensamiento? ¿Los fracasos de la segunda guerra del Líbano no fueron casuales? ¿No tenemos claro que sufrimos una derrota en el último enfrentamiento con Hammas en la ciudad de Sderot?  Entonces: ¿Qué nos depara el futuro? ¿Cual es la verdadera respuesta ante una posible guerra con Siria en los próximos meses? ¿Será cierto que cuando lluevan los miles de misiles sirios la única esperanza será Gaydemak (1) trayendo barcos en los cuales podremos zarpar a una Europa más segura?

 

Como ven, no se con que versión quedarme, o cual de ellas es la peor.

 

Esta es la realidad a la que arribamos tras 40 años del glorioso triunfo.

 

(1) Personaje catalogado como oligarca ruso que trata de ganar popularidad en Israel por medio de gestos de filantropía.

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