Solo pretendo ser una pequeña baliza que titila cuando creo
que erramos el sendero por el cual prometimos caminar

Archive for the “Liderazgo” Category

Toda sociedad es una compleja trama en donde se entrelazan un sinnúmero de componentes que operan al mismo tiempo y de este modo dificultan la comprensión de su funcionamiento. Ocasionalmente se producen situaciones peculiares en donde se concreta una rara coincidencia y el azar nos regala un pantallazo fugaz que nos permite captar esa complicada realidad. Los análisis mas frecuentes de las sociedades se basan en detectar el comportamiento y las relaciones entre sus diferentes clases sociales. Da la impresión que la sociedad  israelí puede ser muy bien comprendida en su comportamiento tan solo prestando atención a un concepto vulgar y cotidiano de los medios de información locales como lo es el de “las familias”. 

 

Algunos acontecimientos que se sucedieron en estas dos últimas semanas nos brindan la posibilidad de ser testigos de una serie de hechos que ponen de manifiesto el carácter especial de la sociedad israelí y “las familias” que lideran los procesos más importantes.

 

En estos días salió a la venta el nuevo libro de Mijal Zamir, “Aparatos y atracciones” Editorial Hargol. Se trata de una novela común que relata la relación amorosa entre Gabi Haik, un agente inmobiliario, y  Hilili Gabrieli, una decoradora de interiores en un lujoso barrio de los suburbios de Tel Aviv. Fuera de sus cualidades literarias, esta novela pasaría prácticamente desapercibida salvo que el barrio en consideración no es otro que el prestigioso Tzahala (el nombre en honor del ejército de Israel, Tzahal) y que Mijal es, nada más y nada menos, la hija de Tzvi Zamir, ex residente de dicho barrio, legendario general retirado de Tzahal, posteriormente jefe del Mosad y también gerente general de la Empresa Nacional de Destilación de Combustibles.

 

Sin entrar en detalles, la novela es un reflejo de la profunda pesadumbre y amargura de Mijal por el proceso de recambio y desaparición de la tradicional capa que lideró el país desde su creación. Se trata de las “familias de generales, almirantes y brigadieres” que el estado le otorgó a principios de los años 50 un predio preferencial para la construcción de sus viviendas. Este barrio, por sus características y su cercanía a Tel Aviv, se convirtió, en la última década, en una mina de oro inmobiliaria y sus tradicionales habitantes no pudieron resistir la tentación seductora del poder del dinero que se derramaba de los bolsillos de las “familias de los nuevos multimillonarios“, producto de la globalización y privatización de los años recientes. El cambio de familias residentes del barrio Tzahala no es más que una imagen del proceso social, que como un espejo, refleja las modificaciones más significativas de los sectores o familias dominantes de la sociedad israelí.

 

Durante las ultimas semanas algunas ciudades de Israel, y Natania en especial, fueron testigos de una serie de operativos de “cierre de cuentas” entre grupos de delincuentes y mafiosos en los cuales se derramó mucha sangre tanto de aquellos pertenecientes a los distintos grupos, como así también, de muchos inocentes que circunstancialmente transitaban el lugar. Estos grupos de delincuentes, comúnmente conocidos en los medios como las “familias del crimen” defienden sus intereses e imponen sus condiciones a la sombra del caño de la pistola, bombas, y otros medios bélicos de cuyo uso se jactan los más modernos ejércitos. En principio sus actividades se reducían solamente al ambiente de los juegos de azar pero con el correr de los años su presencia comienza a ser visible en muchos sectores económicos y últimamente se detectan sus primeros pasos hacia una conquista de bases en el poder central. Dotados de los más sofisticados medios, renombrados abogados y una disciplinada organización, exponen a la policía y a la fiscalía como instituciones obsoletas, ineficaces e incompetentes y convierten a las calles de Israel en zonas más peligrosas que las fronteras conflictivas.

 

El sábado 13 de septiembre un cruel terrorista palestino penetró dentro del asentamiento judío Itzar y cometió un brutal atentado en contra de población civil inocente causando graves daños a una residencia y provocando sanguinarias heridas cortantes a un niño. El atacante consigue huir sin ser detenido. Los habitantes de Itzar, pertenecientes a las “familias de pobladores de asentamientos en Cisjordania”, muy conocidos por su falta de tolerancia y serenidad, consideraron inoportuno molestar a las fuerzas del orden y decidieron hacer justicia por sus propias manos. Varias decenas de ellos, como enjambre enfurecido, atacan sin discreción a palestinos, inocentes pobladores de la vecina aldea Ashira el Kabilia. En una demostración de salvajismo desenfrenado estas huestes enardecidas causaron serios daños materiales, dispararon con pistolas, hirieron a varios habitantes de la aldea y sembraron la barbarie por donde pisaron. Gracias al arma infernal de los palestinos, la filmadora, pudimos ser testigos de lo acontecido.

 

Soldados del ejército de Israel, presentes en el lugar, se desentendieron de los hechos y actuaron como espectadores en un combate de lucha libre. Ante los brutales ataques de lo que eran testigos directos, soldados del ejército de Israel prefieren evitar toda complicación futura con colonos judíos de Cisjordania, desprotegen a la población local, y por supuesto, no detienen a ningún atacante. Es trágico y lamentable escuchar las excusas discriminatorias del comando del ejército, máxima autoridad en la zona: “transgresiones a la ley de parte de los pobladores de asentamientos judíos los trata la policía”, lo que implica, necesariamente, que el ejército solo se ocupa de “transgresiones” de los palestinos.

 

El miércoles 17 de septiembre se llevaron a cabo las elecciones internas dentro del partido Kadima. Estas elecciones son el resultado de la renuncia del actual primer ministro Ehud Olmert, representante del partido mayoritario Kadima, como consecuencia de una serie de acusaciones penales pendientes. De acuerdo al orden institucional israelí, estas elecciones internas pueden llegar a investir a Tzipi Livni, triunfadora del evento, como próximo primer ministro. Se trata del juego democrático de Israel donde las “familias de los políticos” tratan de lograr mayorías para instituir el poder central a los efectos de liderar los procesos políticos, sociales y económicos más importantes del país.

 

Apenas lograda la independencia, Israel comienza a dar sus primeros pasos institucionales con la formación de un gobierno provisional y posteriormente con su primer gobierno elegido. Se adopta el régimen gubernamental parlamentario según el modelo británico en donde los representantes de “las familias de los políticos” son elegidos al parlamento del cual se forma el gobierno. Las condiciones de precaria seguridad respecto de las amenazas de los países vecinos, las urgentes necesidades de erigir una nueva infraestructura física y económica y la inexistencia de una amplia y enriquecida  burguesía, determinaron la necesidad de una masiva intervención estatal. Bajo estas condiciones se crea una fuerte alianza entre la “familia de los políticos” y “las familias de generales, almirantes y brigadieres“.

 

Las reglas de juego democrático al estilo ingles determinaron que el gobierno se ocupaba de fijar la política y estrategias en tanto que los militares se ocupaban de la defensa y en su baja pasaban a formar parte del staff directivo de las mayores empresas y organismos, en su mayoría estatales o cuasi-estatales. Con el correr de los años puestos directivos de altos organismos ya no satisfacían y se abrieron las puertas al mismísimo gobierno. De esta forma se allanó el camino para que muchos miembros de “las familias de generales, almirantes y brigadieres” pasen de categoría, esta vez para formar parte de “las familias de los políticos”.

 

Debe reconocerse que las reglas de juego que condicionaban el actuar de ambas familias fueron determinadas básicamente por concepciones ideológicas, tanto por parte de los denominados sectores de izquierda como aquellos de derecha, según la época en que lograron instaurarse como gobierno. Todos los sectores asumieron la norma que los intereses generales predominaban sobre los intereses personales y en los contados casos de corrupción que se descubrieron el motivo del delito se basaba en favorecer el partido, o un sector y no el interés del inculpado en forma personal. El interés general se sobrepone al interés personal, inclusive en acciones ilegales o corruptas.

 

Rememorar este período trae añoranzas y es lo que se conoce vulgarmente como la época del Israel lindo. No cabe duda que la imagen positiva, la epopeya de convertir el desierto en un paraíso verde, inclusive bajo condiciones conflictivas, es el resultado de esta alianza que lamentablemente hoy es parte de los libros de historia. Para muchos es un motivo de tristeza y congoja, tal como lo manifiesta Mijal Zamir en su libro.

 

Dos hechos históricos llevan a conmover este modelo de armonía de la alianza entre “las familias de los políticos” y “las familias de los generales, almirantes y brigadieres“. El primero tiene su punto de arranque en junio de 1967 con la guerra de los seis días, aunque se concretiza y fundamentalmente toma volumen a principios de los años 70 con un movimiento creciente de colonización civil de los territorios conquistados en dicha guerra. Al segundo hecho histórico se le puede fijar fecha de inicio en el año 1985, con la aplicación del programa de estabilización económica, concretizándose y tomando vigor durante los años 90 y principios del siglo 21, con la inserción de Israel en el marco globalizado de la economía mundial y las masivas privatizaciones de los focos de poder económico.

 

Pese a tratarse de hechos completamente independientes uno del otro, pese a que se inician en periodos diferentes, pese a que no se modifica absolutamente en nada los poderes del gobierno central, la consecuencias de dichos hechos a largo plazo fue un proceso continuo y persistente de debilitamiento de fuerza por parte del poder central, y por ende, de “las familias de los políticos” y sus aliados, “las familias de generales, almirantes y brigadieres“.

 

Como consecuencia de los brillantes resultados de las batallas de la guerra de los 6 días, “las familias de los políticos” se enceguecieron y embriagaron de las promesas de “las familias de los generales, almirantes y brigadieres” y asimilaron la concepción que Israel es invencible, que el tiempo obra a favor de Israel y que los árabes, con el tiempo, se adaptaran y aceptaran en silencio las imposiciones de Israel.

 

Las primeras objeciones surgen del momento en que se comienzan a constituir los grupos de pioneros que graban en su conciencia el objetivo de repoblar con judíos los territorios conquistados en la guerra de los 6 días. La falta de apoyo oficial en un principio llevó a estos grupos a actuar en forma independiente, e inclusive, provocativamente en contra de decisiones explicitas del poder central. La indecisión y la falta de una política clara respecto del destino de los territorios conquistados conllevan a los gobiernos a aceptar imposiciones de estos pobladores, inclusive cuando se trata de transgresiones de leyes internacionales como es el caso de fomentar el asentamiento de población civil en Cisjordania.  La toma del poder por parte del Likud en el año 1977, con el nombramiento de Ariel Sharon como Ministro de Agricultura y encargado de los asentamientos en los territorios ocupados, inicia la etapa de la población masiva y la constitución de las nuevas “familias de pobladores de asentamientos en los territorios ocupados“.

 

Los acuerdos con Egipto en el año 1982 y el plan de desconexión de la franja de Gaza del año 2005 fueron hitos históricos que enseñaron a esta nueva familia que por las vías pacificas no pueden imponer sus pretensiones. El poder central, pese a una oposición callejera y masiva de las “familias de pobladores de asentamientos en los territorios ocupados” logra imponer su autoridad desalojando a los pobladores y retirándose de esos territorios.

 

De aquí surge un cambio del nombre de las familias, pero principalmente, un cambio radical de la táctica operativa. Ahora solo quedan “las familias de pobladores de Cisjordania” pero bajo una clara concepción que quien se interponga en sus planes de ampliar la colonización en Cisjordania o pretenda desalojar parte de ella, se encontrara con una resistencia masiva y violenta.

 

Ante tales objetivos no existe ninguna ley, no existe ninguna autoridad, inclusive del ejército, no se reconoce ninguna autoridad que no concuerde con sus planes. Y he aquí que ante una actitud violenta, tanto el ejército como el gobierno muestran su clara debilidad. El ejército se siente día a día avasallado y hasta da la impresión que se rinde de rodillas ante las actitudes violentas de estos pobladores. Desde el momento en que la realidad trasmite una imagen que el director de un consejo regional en Cisjordania es mas importante que el general del cuerpo regional del ejercito, miembro del comando en jefe del ejercito, nadie se debe sorprender que el prestigio de “las familias de generales, almirantes y brigadieres” sufrió un serio deterioro en la escala social y que su lugar hoy lo ocupan, en parte, “las familias de los pobladores de Cisjordania“.

 

El proceso de retroceso en la condición de grupo líder de las coyunturas sociales y económicas por parte de “las familias de generales, almirantes y brigadieres” es también el resultado de sus propias fantasías e idealizaciones. Ya antes del inicio de las batallas en junio de 1967 prometieron que los pobladores palestinos se “esfumarían” y en forma similar a lo ocurrido en 1948 se podría dominar el territorio que quedaría casi limpio de población nativa. Durante los 40 años posteriores a la guerra los distintos generales, almirantes y brigadieres prometieron que con el equipamiento militar mas sofisticado impondrían condiciones tales que los políticos podrían concretar sus planes con  comodidad. La realidad fue muy cruel con ellos. De nada valió el uso de la fuerza cuando la población nativa, a diferencia del 48, permaneció en el lugar y da apoyo permanente a las fuerzas de resistencia, organizada en bandas de guerrilleros. Los operativos fracasados y los fiscos se fueron sumando y de esta manera se agrego un elemento más de desgaste de la posición de “las familias de generales, almirantes y brigadieres“.  El último golpe en el mismo sentido los sintieron estas familias desde el momento que la aplicación de los planes económicos de privatización e inserción en la economía global impusieron la primacía de los intereses personales a los intereses generales. Este cambio de valores es crítico y muy perjudicial en las posibilidades de operar de un ejército que se basa exclusivamente en la movilización obligatoria.    

 

“Las familias de los políticos” tampoco pudieron liberarse de este proceso donde “las familias de pobladores de Cisjordania” carcomen permanentemente sobre todos los símbolos de autoridad y poder de quienes gobiernan el país. Gran parte de los partidos políticos que representan una clara mayoría de la población tienen señalado muy claramente la necesidad de llegar a un acuerdo de paz con todos los países en litigio. Los líderes de estos partidos tienen muy bien claro que la única posibilidad de arribar a un acuerdo con posibilidades de concretarse y ser aceptado por ambas partes implica, entre otras cláusulas, una retirada de Israel a los límites del año 1967. Estos principios son parte de sus declaraciones y plataformas preelectorales, inclusive, llegan a ser parte de acuerdos de coaliciones gubernamentales y declaraciones previas a encuentros de negociaciones de paz. El problema se suscita en el momento en que se requiere llegar a compromisos que claramente implican una retirada territorial. “Las familias de los políticos” son muy consecuentes con la primacía del interés de perdurar en el gobierno y ante el temor de una confrontación tremendamente extenuante y tal vez trágica con “las familias de los pobladores de Cisjordania” y sus amenazas, prefieren interponer condiciones que son inaceptables para la otra parte (por ejemplo quedarse con parte del territorio, no permitir soberanía palestina en Jerusalén oriental, etc.) y de esta manera posponer permanentemente toda posibilidad de llegar a un acuerdo de paz. Los pretextos son un repertorio muy viejo y conocido. No hay con quien hablar, primero tienen que llegar a la democracia, etc., etc.

 

Las situación esta definida muy claramente. Toda posibilidad de formalizar y sobre todo de concretizar un acuerdo de paz tiene una condición previa que no se puede pasar por alto. Dicha condición es que “las familias de los políticos” tienen necesariamente que doblegar a “las familias de los pobladores de Cisjordania”  e impedir por todo medio legal posible que lleguen a actuar violentamente e intimidar a quienes se proponen llegar a un acuerdo de paz. Posiciones de benevolencia, tolerancia y comprensión como las que caracterizaron las declaraciones de la mayoría de los lideres hasta el momento ya no son suficiente.  Si se quiere llegar a acuerdos de paz, se necesita actuar y con determinación y firmeza.

 

Da la impresión que nuestros lideres prefieren continuar el camino de quedar bien con Dios y con el diablo, evitar todo enfrentamiento que les exija fijar posiciones claras, postergar toda decisión y de esa manera favorecer claramente y confirmar que el poder en Israel esta en mano de  ”las familias de los pobladores de Cisjordania

 

Ojala me equivoque.         

 

 

 

 

 

 

 

 

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En los últimos días fuimos nuevamente testigos de una de las periódicas y “heroicas” hazañas de Hassan Nasrallah, líder del movimiento guerrillero Hesbollah en el Líbano. En un típico discurso de incitación a la violencia y sin ninguna consideración humana, casi como en un intercambio comercial, fijó precio a ciertos restos de cuerpos de soldados israelíes que quedaron en territorio libanés como consecuencia de la guerra del verano de 2006.

Son necesarios nervios de acero para poder escuchar declaraciones tan grotescas y horrorosas sobre lo más preciado de nuestros seres queridos que no dudaron en brindar su vida para defendernos. Una vez más, Nasrallah nos mostró a que grado de perversidad e infamia es capaz de llegar en sus esfuerzos por dañar a Israel.

Las declaraciones no fueron casuales. Ellas obedecen a una estrategia a largo plazo de deteriorar la base de confianza en la unidad de los israelíes alrededor de su dirigencia política y Tzáhal. Nasrallah, como buen estratega, sabe muy bien que una guerra de nervios, a largo plazo, puede tener efectos tan decisivos o más que una guerra convencional con misiles.

Si analizamos los resultados de esta corta batalla, no cabe ninguna duda que Nasrallah se anotó otro gran y claro triunfo. Su imagen a nivel internacional – y principalmente dentro de su pueblo – logró acumular más puntos de seriedad y veracidad. A estos niveles, lamentablemente, el cinismo y la perversidad no juegan un papel demasiado importante.

Los medios oficiales y de comunicación israelíes respondieron en lo que se podría definir como un gran concierto de vacilaciones, cacofonía y tartamudez. En un principio los informes se centraron en atacar el carácter inhumano de Nasrallah y en negar totalmente la veracidad de sus declaraciones. Ciertos periodistas – en lugar de analizar fehacientemente los hechos – trataron desesperadamente de desmentir los acontecimientos, refiriéndose a las normas dentro de las cuales se mueve Tzáhal en esos casos.

Varios ministros del Gobierno se dedicaron a competir en sus discursos quién es más punzante en su referencia a Nasrallah. El repudio los llevó al uso de una terminología realmente violenta. Hubo también quienes exigieron incrementar los esfuerzos para su “asesinato selectivo”, tal como se efectúa con terroristas en Gaza. De nada valieron las explicaciones del ministro de Defensa, Ehud Barak, quien detalló que años atrás, él personalmente tomó parte en la ejecución del predecesor de Nasrallah – el jeque Abbás Musawí -, lo que acarreó su nominación como nuevo líder de Hesbollah y con ella los trágicos atentados en Argentina.

En varias entrevistas, algunos padres de soldados caídos en la última guerra declararon desconocer los hechos y afirmaron estar ante un serio interrogante. No fue necesario más de un día para que el vocero de Tzáhal afirmara que la declaración de Nasrallah es vil y macabra, aunque debió reconocer indirectamente que es probable que los hechos sean verídicos.

¿Dónde fallamos? ¿En qué nos equivocamos para brindale en bandeja a Nasrallah este regalo?

La respuesta hay que buscarla en el temor a decir la verdad en su debido tiempo; en esa concepción tan gastada de que en este conflicto lo más importante es el uso de la fuerza y la intimidación en lugar de usar la cabeza y pensar estratégicamente a largo plazo.

Los hechos estaban claros y eran de total conocimiento de Tzáhal; hasta el más mínimo detalle. Si Nasrallah mintió, se reacciona de inmediato, se presentan pruebas y se demuestra a todo el mundo que Nasrallah es un embustero. Si ya se sabía – desde que finalizó la guerra – que en Líbano quedaron restos de nuestros soldados caídos, no hay mejor camino que reconocer el hecho públicamente. Este simple acto de veracidad – tal vez no muy agradable desde el punto de vista político interno – hubiese desinflado totalmente el globo declarativo de Nasrallah y no le otorgaría ningún motivo para burlarse del tema, fuera de demandar recompensas como tan vilmente lo hace.

En los últimos años nuestros organismos de seguridad fueron descubiertos más de una vez mintiendo, o por lo menos, no diciendo toda la verdad. La experiencia demuestra que éste es un camino que a corto plazo puede ofrecer ciertos beneficios de cobertura, pero a la larga, la verdad sale a flote y los mentirosos deben reconocer su vergüenza.

Si le huimos a la verdad, la desconfianza será cada vez más destructiva, mucho más aún que los misiles y los morteros.

Ojalá me equivoque…

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“Si lo queréis, no será una leyenda”, dijo Theodor Herzl, fundador del movimiento sionista moderno. Con esta expresión dio impulso a los grupos judíos de vanguardia al comienzo de la colonización, surgimiento, y desarrollo del Estado de Israel. Fuera de los religiosos ortodoxos, todos se embarcaron en esa heroica e histórica epopeya del pueblo judío. Las agrupaciones políticas e ideológicas fueron variadas; de ahí el origen de profundas disidencias y discusiones en los diferentes congresos sionistas. Pero, por sobre todo, reinaba el objetivo común: crear un Estado de Israel independiente.

En este hito histórico sobresalió un movimiento que fue líder y vanguardia. Se trata de Tnuat Avodá (el movimiento laborista) en sus diversas versiones a través de los años. Varias organizaciones participaron del esfuerzo, pero nunca tuvieron una magnitud y relevancia a nivel nacional comparable con los proyectos de Tnuat Avodá.

La historia reconoce y no olvida que Tnuat Avodá tomó la iniciativa en los procesos claves para sentar las bases de lo que finalmente se cristalizó como el Estado de Israel.

En principio, creó los marcos económicos, sociales y de seguridad que permitieron asentar a nuevos inmigrantes, poblando lenta pero persistentemente el territorio israelí de kibutzim, moshavim y ciudades en desarrollo. Posteriormente fué creando las instituciones básicas de la economía israelí por medio de empresas como Solel Boné, Tnuva, Hamashbir Hamerkazí y Bank Hapoalim, organizaciones de carácter social como la Histadrut, Kupat Jolim o el diario Davar y en materia de defensa la Haganá y el Palmaj.

Su indiscutible líder, David Ben Gurión, con sus afinados y pragmáticos sentidos políticos, entendió que la única solución posible del conflicto con los palestinos era la partición del territorio. Tras un intenso trabajo de convencimiento, logró obtener el apoyo de la mayoría de los sectores políticos y declaró la Independencia en 1948. Una vez superada la sangrienta Guerra de Liberación, Tnuat Avodá lideró los gobiernos que continuaron con la gran obra de absorción de enormes masas de nuevos inmigrantes, la construcción de viviendas, la creación de empleos, el mantenimiento de la seguridad en las fronteras y, por sobre todo, el establecimiento de una sociedad democrática basada en la solidaridad y en la máxima equidad posible.

Pese a todas las condiciones adversas, hacia fines de la década del ‘60, Israel, bajo el liderazgo permanente del movimiento laborista, se convirtió en una sociedad democrática, moderna y justa, que representó un modelo digno de admiración e imitación en todo el mundo.

Gran parte de las expresiones de apoyo y admiración por Israel que se propagan en el mundo hasta hoy, están basadas en esa imagen que se difundió hasta fines de los ‘70. Hoy, lamentablemente, gran parte de ella es más bien un componente de la nostalgia que de la realidad.

No cabe duda que la muerte de Levy Eshkol (1969) y su reemplazo por Golda Meir representa el ápice y el comienzo del desmoronamiento de Tnuat Avodá como factor dominante en la política israelí.

El movimiento perdió su marco ideológico básico basado en un compromiso con los palestinos y se embarcó en conquistas territoriales de la mano de varios de sus líderes (Golda Meir, Israel Galili, Igal Alón y nuestro actual presidente, Shimón Peres). Además, fue arrastrado por movimientos religiosos mesiánicos de colonización de clara tendencia política adversa como Gush Emunim.

La soberbia y embriaguez del poder de la fuerza, nacidos en la Guerra de los Seis Días, lo llevó a la catástrofe nacional de la Guerra de Yom Kipur en 1973, la cual, junto con varios escándalos de corrupción pública, terminó apartándolo del poder por muchos años, al perder las elecciones en 1977.

De los treinta años que transcurrieron hasta la fecha, sólo se puede decir que el corto período del segundo gobierno de Itzjak Rabín (1992-95) representó un serio intento de regreso a las raíces del movimiento laborista históricó. Fuera de esa excepción, Tnuat Avodá gobernó dos años con Barak como primer ministro sin mayores logros significativos, permaneció diez años en la oposición, y la mayoría del tiempo, catorce años, fue arrastrada como “socio” en gobiernos de coalición nacional o gobiernos liderados por partidos adversarios.

La táctica política del liderazgo del laborismo israelí resolvió las disyuntivas con una clara preferencia por la calidez y confortabilidad de los sillones gubernamentales y los automóviles ministeriales en lugar de la dureza y los desafíos de la lucha por principios o plataformas programáticas de cambio desde la oposición.

Con mucha firmeza de palabra nos convencieron una y otra vez que de nada vale luchar por presentar permanentemente alternativas de poder, incluso tras una ardua lucha desde la oposición, cuando a través de un prometedor acuerdo de coalición, nos aseguraban que era mucho más efectivo “influenciar de adentro”.

La realidad fue muy cruel y frustrante. La sociedad israelí fue conducida por el camino del capitalismo más salvaje, el cual consiguió desarmar, uno tras otro, todos los pilares de seguridad social y responsabilidad por el prójimo que tanto tiempo costó erigir y mantener. Los frágiles tartamudeos en materia de defensa y seguridad del laborismo israelí no lograron frenar la enorme ola de conquista territorial en Cisjordania y Gaza, ocupadas en la guerra de 1967.

Retrospectivamente, Tnuat Avodá es igualmente responsable de la constitución de una peligrosa y amenazante realidad que nadie tiene claro cómo, cuándo y a qué precio nos podremos liberar de ella. Su liderazgo fue considerado durante años como una máscara por parte de otros partidos y su influencia quedó marginada hasta que prácticamente hoy no se les tiene en cuenta. En la imagen de grandes grupos sociales, el Partido Avodá se parece más a un “esqueleto político” que a un movimiento que pretende presentar una alternativa de poder.

Cuanta tristeza causa ver como el movimiento que lideró una epopeya tan gloriosa agoniza día a día. Es lamentable observar como un renombrado líder como Ehud Barak tiene la necesidad de pedir limosna política a partidos como Meretz o a los Jubilados para intentar sobrevivir políticamente.

Así como la persistencia de fuertes agrupaciones políticas que representan las alternativas conservadoras y liberales son necesarias en el manejo del país, de la misma manera, la salud política de la democracia israelí requiere imperiosamente de la existencia de un laborismo fuerte y activo que represente permanentemente una alternativa de poder.

No sería extraño suponer que Tnuat Avodá persista en la permanencia de continuar pegada a los sillones gubernamentales a cualquier precio. De esa manera, seguramente, seremos testigos, no sólo de su agonía, sino también de su sepelio político.

Ojalá me equivoque…

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En todos los cursos de Educación Democrática nos enseñaron las reglas básicas que rigen el comportamiento del juego político en una democracia. Durante las campañas proselitistas, previas a las elecciones, los diferentes partidos exponen sus plataformas políticas, donde detallan sus respectivos programas de gobierno en las diferentes áreas.

Si tal o cual partido gana las elecciones y forma el Ejecutivo, su dirigencia debería, supuestamente, tomar decisiones basadas en la plataforma que lo llevó al poder. Asímismo, cabe esperar que los gobernantes asuman la responsabilidad directa sobre sus decisiones y se enfrenten al veredicto de la opinión pública y del electorado en los próximos comicios.

En teoría no hay motivos por los cuales el sistema no pueda funcionar de acuerdo a estas reglas. Pero en Israel, en la práctica, los procesos son un poco más complicados y confusos y, consecuentemente, los resultados suelen ser totalmente imposibles de predecir.

La política de aranceles universitarios, en la última década, es un buen ejemplo de ello.

En 1998, con Bibi Netanyahu como Primer Ministro e Itzjak Levy, del Partido Religioso Nacional, como ministro de Educación, las distintas agrupaciones estudiantiles pusieron en práctica un amplio plan de protestas, incluyendo violentas manifestaciones y una huelga de hambre, con el objetivo de reducir drásticamente los aranceles. Esa contienda culminó con una confusa promesa de Netanyahu de constituir una comisión que investigue y aporte soluciones al problema. Muchos todavía recuerdan la grotesca fotografía del fin de ese enfrentamiento cuando los jóvenes huelguistas hambrientos capitularon ante una suculenta pizza que les ofreció gentilmente la esposa de Bibi, Sara Netanyahu.

Sin que se haya formado ninguna comisión, Netanyahu perdió las elecciones ante Ehud Barak, quien prometió en su campaña electoral una reducción drástica de los aranceles.

El nuevo Gobierno, con Yossi Sarid del partido Meretz como ministro de Educación, nombró en mayo del 2000 una comisión presidida por el juez Elihau Winograd – el mismo que preside actualmente la comisión que investiga la Segunda Guerra del Líbano – con el objetivo de analizar básicamente el problema y fijar una disminución en los costos de estudios académicos.

A los pocos meses, la comisión expidió un informe que recomendaba la reducción de los aranceles en un 50%, gradualmente, durante 5 años.

Es importante recalcar que el Gobierno de Barak puso en práctica rápidamente estas sugerencias. Ya en el presupuesto del 2001 se aplicó una reducción del 14%. En 2002, con Ariel Sharón como Primer Ministro y Limor Livnat, del partido Likud, como ministra de Educación, la segunda Intifada y la recesión económica que trajo aparejada, dificultaron la continuidad en la aplicación de dicho informe. De todas maneras, el Ejecutivo concedió una nueva reducción, pero sólo del 3% en lugar del 7% previsto. Desde 2003 hasta hoy, se canceló definitivamente la aplicación del informe Winograd.

A principios de este año, con Ehud Olmert como Primer Ministro y Yuli Tamir, del partido Avodá, como ministra de Educación, fue nombrada una nueva comisión para investigar el tema, esta vez presidida por el ex ministro de Finanzas, Avraham (Baiga) Shojat, miembro veterano del laborismo.

La Comisión Shojat presentó su informe en julio. Sus conclusiones incluyen una drástica alza del arancel anual – aproximadamente de un 70% – aunque recomendó una ayuda significativa con un amplio sistema de financiación. De acuerdo al plan de pagos propuesto, los estudiantes pagarían un importe menor durante los estudios, pero se comprometerían a abonar la diferencia una vez finalizado los mismos y pasando a formar parte del sistema laboral.

Las agrupaciones estudiantiles expresaron su rotunda oposición a tales sugerencias y prometieron regresar a las contiendas callejeras a fin de impedir ponerlas en práctica.

De acuerdo a los programas originales, el informe de la Comisión Shojat debería ser debatido y aprobado por el Gobierno en las próximas semanas. No sólo la urgencia del desequilibrio financiero que viven las instituciones académicas en Israel así lo demanda, sino también, la cercanía de las discusiones del nuevo presupuesto para el 2008.

Según informaron fuentes cercanas al Gobierno y la oficina del Primer Ministro, tales discusiones fueron pospuestas hasta febrero del año próximo. Esta decisión, unida a una serie de informaciones no oficiales, indican que el destino del informe, aparentemente, no será distinto de los demás, y recibirá una honorable sepultura en un lujoso estante de algún archivo oficial.

Valiéndome del ejemplo de los aranceles universitarios, trataré de recalcar algunos aspectos relacionados a la temática de gobernar, decidir y tomar responsabilidades.

1. La presentación pública de plataformas ideológicas y políticas, y una clara promesa de su aplicación, previas a una elección, se convirtieron en los últimos años en una herramienta peligrosa. Los asesores políticos y de imagen convencieron a los dirigentes que la ambigüedad, la falta de claridad, y, de ser posible, el silencio político, son los elementos más valiosos para que un programa político garantice el éxito en las elecciones. Sharón, en 2001 y 2005, Olmert en 2006 y Barak en las elecciones internas del laborismo hace unos meses, son un claro ejemplo de esa conducta. No creo equivocarme mucho si afirmo que esta “enfermedad democrática” atacó también a ciertos prominentes candidatos en las próximas elecciones presidenciales en Argentina.

2. Una vez que los políticos logran la ansiada cartera ministerial, carecen de fuerza, poder, valentía y coraje para tomar decisiones y poner en práctica una política acorde con sus visiones ideológicas y políticas. El camino más fácil para resolver álgidos problemas es el nombramiento de una “comisión asesora o investigadora”, que en pocos casos aporta un informe, y en la mayoría sólo sirve para posponer el tema indefinidamente.

3. Los informes de las comisiones se convierten en el centro de la programación política, haciendo desaparecer a aquellas que figuran en las plataformas ideológicas de los diferentes partidos. De tal manera, la responsabilidad personal del ministro de turno, desaparece.

4. En la práctica reinan las políticas a corto plazo, basadas en soluciones parciales que reflejan el tire y afloje de las coaliciones gubernamentales sin ningún tipo de programación más visionaria y prolongada. Puedo resumirlo tomando el ejemplo de los aranceles universitarios: durante la década 1998-2007, en la práctica, se aplicó una política declarada y programada sólo en 2001. En los nueve años restantes se optó por la inercia y la alternativa del “parche temporal”.

Si no se logra desarrollar una política coherente y persistente en todo lo referente a los aranceles universitarios y presupuestos de las universidades, en muy corto plazo la ajustada situación financiera de dichas instituciones y la conocida fuga de cerebros científicos se convertirán en una verdadera catástrofe nacional.

Ojalá me equivoque…

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El instinto de sobrevivencia política de nuestros gobernantes, sin duda muy desarrollado, los lleva a tramar creaciones institucionales de mucha originalidad y de poco viso democrático.

Es de conocimiento público que nos encontramos en una etapa institucional en donde la sensación de acefalía gubernamental se ha propagado a partes importantes de la población. Esta sensación tiene sus fuertes razones:

* Se desconoce la existencia de iniciativas serias.

* Al plan de desconexión unilateral del partido gobernante Kadima, que fue el pilar de su programa político, se le puede decir QEPD.

* ¿Se acuerdan de la promesa del partido Avodá de un salario mínimo de mil dólares?

* El gobierno es arrastrado detrás de los sucesos y no a la inversa.

* El Primer Ministro llegó a decir que no tiene agenda política y tiene que manejar el país.

* El gobierno no se responsabiliza permanentemente de áreas importantes de la seguridad social y física de la población.

* La economía florece en forma totalmente independiente de la política o al margen de la política estatal – que los optimistas tengan cuidado de lo contrario que tarde o temprano va a ocurrir.

¿Cuál es la solución? Pregúntenle a la Presidenta de la Knesset y miembro del Partido Kadima, Dalia Ytzik. Ante la difícil situación creada y los desafíos del futuro, lo mejor para ella es crear ahora un gobierno de coalición nacional. ¿Qué significa ello? A la coalición gubernamental actual de 78 miembros del parlamento se le agregarían otros 12 del Likud con Natanyhau otra vez como Ministro de Finanzas, 9 del Mafdal-Ijud Leumí y 6 de Yahadut a Torá. ¡Mazal tov! Ahora tenemos una coalición de 105 diputados, de un total de 120, quedando afuera sólo Meretz y los partidos árabes. Ya me imagino los jocosos comentarios de analistas internacionales comparando nuestra situación con otras mayorías similares de países vecinos de cuyas “democracias” sabemos reir todo el tiempo.

Yo considero que la creación de un gobierno de coalición nacional que agrupa a partidos con programas políticos básicamente opuestos es un hecho, en la práctica, antidemocrático y una traición política a los votantes.

¿Por qué motivos es antidemocrático? Por hacer desaparecer en la práctica el sentido del enfrentamiento básico de la democracia, que es el de la coalición gobernante frente a la oposición. La ausencia de una alternativa clara y precisa de oposición deja a la población confundida, sin posibilidad de diferenciar y elegir. Así surgen las sensaciones de un juego político vendido de antemano, la indiferencia y el alejamiento de la participación masiva en decisiones democráticas.

No se debe confundir gobierno de coalición nacional con la necesaria comunicación permanente entre el jefe de gobierno y el jefe de la oposición a los efectos de actualizarlo. De la misma manera no se debe confundir con la responsabilidad de la oposición de apoyar el gobierno en situaciones críticas de seguridad o desastres nacionales. Esto siempre se puede llevar a cabo sin ser partícipe del gobierno y continuar siendo una alternativa opositora.

Un gobierno de coalición nacional es una rara creación basada en una bigamia política entre el poder central y partidos con programas contradictorios que tratan de disfrutar de los momentos de placer (ministerios, cargos de influencia, etc.) y posponer y esconder sus problemas básicos y sus posiciones políticas drásticamente opuestas.

Yo veo el funcionamiento de un gobierno de coalición nacional como un paralelismo a la acción de un imán: un polo atrae fuertemente el trasero de los miembros del parlamento a los sillones ministeriales; el otro repulsa las ideologías y programas políticos a distancia de años luz.

Nuestros políticos saben por experiencia que éste tipo de gabinetes tiene todas las posibilidades de convertirse no en un gobierno de coalición nacional sino, como se lo denomina irónicamente, en un gobierno de parálisis nacional. En estas formas de gobierno se crean mecanismos estabilizadores que limitan toda posibilidad de toma de decisiones en alguna dirección.

Pese a todo ello, la experiencia de los últimos años nos demuestra que es un marco de acción muy apreciado por nuestros políticos. No me sorprendería que la iniciativa de Dalia Ytzik obtenga una calurosa recepción.

Ojalá me equivoque…

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No descubro nada nuevo si menciono la decepción generalizada de las operaciones militares durante la Segunda Guerra del Líbano el verano pasado. A la misma conclusión se arriba ante la falta de protección de la población bombardeada por raquetas en Shderot.  Paralelamente se escuchan las voces de un coro polifónico de periodistas que insisten permanentemente que este problema central nuestro no es no es casual  y se debe a una acefalía e inoperancia en materia de seguridad nacional.

 

Pero, por suerte, el problema fue resuelto con rapidez. Las elecciones de Presidente del Partido Laborista nos dieron la solución. Ehud Barak será en pocos días el nuevo Ministro de Defensa. El mismo coro de periodistas ya nos esta tranquilizando.

En este mismo sitio (www.argentina.co.il) ya hubo varias menciones al respecto. “Barak como Ministro de Defensa aportaría su larga y exitosa experiencia militar y el respeto y temor que esto infunde alrededor de Israel. Sin ser una vacuna anti-aventurismo militar, podría pensarse que de aquí en adelante el gobierno israelí se sentirá más seguro de si mismo en un área tan vital como lo es la seguridad nacional”(1)  Si hasta nuestros enemigos ya están temblando como puede verse en otro articulo publicado en este sitio. “Más allá de todo esto, al producirse los cambios ministeriales que generará seguramente la elección interna laborista, los líderes regionales (de Hamás a Hezbolá y de Siria a Irán) tendrán que repensar las políticas de presión y acoso contra Israel, ya que no podrán aprovechar la circunstancia proporcionada por los ministros Peretz (Defensa) y Olmert (primer ministro) inexpertos en temas de seguridad nacional”(2)

Yo me refregué los ojos, me limpié los oídos y me puse a leer su “larga y exitosa experiencia militar” y a escuchar el programa del nuevo líder del partido que se autodenomina alternativa al liderazgo del país. Obviamente dejo de lado su época de valiente combatiente ya que hoy necesitamos un líder nacional y no un guerrero, como así también, debo dejar de lado sus últimos 6 años dedicados a mejorar su situación financiera.

Que es lo que tiene Barak como puntos más importantes en su Currículum como Primer Ministro y Ministro de Defensa:

  1. Retirada del Líbano sin ningún acuerdo (Hay quienes definen como huida desesperada)
  2. Negociaciones de paz con Siria sin llegar a nada.
  3. Negociaciones con los palestinos sin llegar a ningún acuerdo serio.
  4. Represión sangrienta de manifestaciones de ciudadanos árabes israelíes con 13 muertos por la policía. Hasta el día de hoy no se investigó culpabilidad criminal pese a la sugerencia al respecto de una comisión investigadora. 
  5. Fracaso militar colosal en el enfrentamiento con los palestinos en la segunda intifada. Por ese motivo pierde las elecciones ante Sharon en forma categórica y contundente. ¿Donde se fue? Se fue a hacer dinero.

Bueno, el CV no le otorga muchos puntos a favor, pero veamos cuales son sus programas inmediatos. Escuchemos que es lo que dijo en su programa proselitista dentro del partido.

  1. Barak dice ser la mejor alternativa como Ministro de Defensa para conducir al ejército en la próxima guerra.
  2. Exige la renuncia de Olmert, pero no le fija fecha. Mientras tanto esta dispuesto a ser Ministro de Defensa en el Gobierno de Olmert.

Aunque no lo crean, eso es todo lo que dijo al público.

No me cabe la menor duda que si comparamos a Barak con Peretz, estamos ante un General Retirado del Ejército de Israel que sabe utilizar catalejos, sabe leer mapas topográficos y seguramente sabe elegir la munición adecuada para cada operativo.

Su objetivo es claro: conducir el ejército en la próxima guerra. Ni siquiera se pregunta si hay alguna posibilidad de evitarla. Barak está seguro de su contundente victoria

¿De ahí a que sea el líder que necesitamos o el mas adecuado en materia de defensa? Permítanme expresar mi profundo escepticismo y mis serias dudas. Yo creo que estamos otra vez ante la versión de un militar que piensa que los conflictos entre pueblos se resuelven sólo por la fuerza. A nuestros enemigos no les causa el más mínimo temor.

Seguiremos en la misma.  Es de suponer, como ocurrió durante los últimos 40 años, la situación solo empeorará.

Ojala me equivoque. 

Daniel Kupervaser

17-6-07

 

(1) Mario Sznajder “La inexistencia de la institucionalidad palestina”  15/06/2007

(2) Mario Sznajder “¿Renovación de la izquierda laborista en Israel?” 30/05/2007

                             

 

 

 

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