Solo pretendo ser una pequeña baliza que titila cuando creo
que erramos el sendero por el cual prometimos caminar

Archive for February, 2009

Las dificultosas y amenazantes condiciones de seguridad reinantes durante todo el proceso de constitución del Estado de Israel y en sus primeros 60 años de vida  independiente determinaron una interacción constante e intensa entre los sectores civiles y los militares del país. Esta interrelación se plasmó y configuró en caracteres y estructuras de liderazgo muy especiales y peculiares de la sociedad israelí que la diferencian significativamente de otras.

 

Sin penetrar dentro de un profundo análisis sociológico, trataremos de acentuar solo algunos aspectos de estas características y modelos de conducción tan especiales, particularmente, las grandes diferencias que se perciben en ciertos matices sociales importantes a través de las etapas que transcurrió Israel desde su independencia hasta cumplir sus primeros 60 años.

 

La proclamación de la independencia, la guerra que se desata de inmediato conjuntamente con escasa población, configuraron el profundo arraigo de la consigna “todo el pueblo es el ejército y el ejército es todo el pueblo”. La sociedad en su totalidad se moviliza en el esfuerzo militar y tan solo unos pocos cientos de predicadores religiosos ortodoxos fueron liberados por el líder Ben Gurión según expreso pedido de altos rabinos. Un glorioso pasado militar combativo, las historias de participación en audaces operativos y el periódico llamado a reserva pasaron a ser unos de los símbolos mas importantes del status social sobresaliente de todo ciudadano.

 

El ejército, fuera de cumplir la sagrada misión de ofrecer el máximo de seguridad a la población civil, trataba por todos los medios de apoyar los esfuerzos de desarrollo de esta nueva sociedad en crecimiento. Como ejemplo no se puede dejar de lado su enorme aporte a la creación artística autóctona nacida de los conjuntos de teatro, sátira y música que originalmente se reclutaron para entretenimiento de lo soldados pero que con el tiempo se convirtieron en verdaderos pilares de esa inmensa y admirable creación que es la nueva cultura israelí. Otro aspecto digno de mención es la participación activa del ejército en el esfuerzo nacional apoyado por todos los sectores políticos dirigido a la ampliación y desarrollo de la colonización civil, sobre todo en zonas limítrofes, con el complementario objetivo de incrementar la capacidad de defensa. Los aspectos educativos tampoco fueron extraños a este proceso donde se destacó claramente el enorme esfuerzo de arraigar el idioma hebreo en esta nueva sociedad compuesta principalmente por inmigrantes con decenas de lenguas diferentes.  

 

Curiosamente, y a diferencia de la mayoría de sociedades en condiciones homologas de surgimiento, el aspecto político de esta intensa interrelación entre los estratos civiles y militares de la sociedad en sus primeros pasos dio como resultado una situación muy peculiar y sin semejanza. El pasado y la experiencia militar y de seguridad no brindaron ninguna prerrogativa ni representó ningún tipo de ventaja para aquellos que pretendían aprovechar esas cualidades en pos de una posición política preferencial. Las evidencias son claras. Durante los primeros 7 años posteriores a la independencia ningún general retirado del ejército fue elegido como miembro del parlamento o nombrado como ministro en el gobierno israelí. El fenómeno es idéntico para el caso de jerarcas retirados de los distintos servicios de seguridad de Israel. Las estrategias y políticas de seguridad fueron fijadas únicamente por autoridades civiles sin ninguna curtida o prolongada experiencia militar o en los servicios secretos.  

 

Tampoco los militares activos tuvieron muchas oportunidades de codearse en los marcos políticos de alta jerarquía en los momentos de toma de decisiones. Como consecuencia de la firme posición de quien lideró el proceso, David Ben Gurión, se estableció como principio básico de institucionalidad democrática la clara diferenciación entre los estratos políticos elegidos en elecciones generales y los estratos técnico – profesionales designados por los niveles políticos. La interpretación de este principio fue muy precisa. En las reuniones de gobierno solo participaban ministros y los informes militares o de la policía se traían a la mesa del gabinete por boca de los ministros correspondientes quienes mantenían los contactos por separado con los comandos y unidades de seguridad subordinados a su autoridad.

 

Este idilio democrático y social entre los estratos civiles, el ejército, los servicios de seguridad y el poder político no disponía de las suficientes fuerzas como para resistir durante mucho tiempo y en pocos años entró en un lento pero persistente proceso de desgaste. No seria exagerado afirmar, sin temor a equivocarse, que la imagen que proyecta Israel en los aspectos analizados cambió radicalmente en término de pocas décadas, o más bien se pasó de un polo al otro.

 

Los sectores religiosos ortodoxos (no los religiosos denominados nacionales) aprovecharon coyunturas electorales favorables y negociaron apoyos a coaliciones gubernamentales a cambio de liberar a todos sus jóvenes del alistamiento al ejército para permitirles su “sagrado estudio de la Torá”.

 

El proceso de globalización y privatización que abarcó todo el mundo, también dejó sus marcas en la sociedad israelí. La combinación del desentendimiento de las instituciones gubernamentales de toda responsabilidad de apoyo social a grupos débiles o necesitados junto con una ideología fomentada por el gobierno de un marcado predominio del interés personal al general, provocó la intensificación de los esfuerzos de muchos jóvenes por escabullirse por cualquier medio posible del alistamiento al ejército. De nada valieron ruidosas campañas de fomento a la movilización o las amenazas de posibles penalizaciones.

 

Las estadísticas de los últimos años son muy claras y reflejan cuan distanciada en el tiempo quedó aquella expresión “todo el pueblo ejercito”. En el año 2008 se informó que el 34% de jóvenes judíos no se alista por diversos motivos (jóvenes árabes están exentos por ley de presentarse al ejército). El segundo dato que refleja aun con mayor intensidad este distanciamiento es que solo un 4,5% de la población en edad apropiada participa de la movilización de la reserva en el ejército.

 

El ejército, de su parte, también abandonó prácticamente toda actividad que representaba un aporte significativo a la sociedad civil, tal como lo fue en su tiempo los aspectos artísticos y culturales como los educacionales y de colonización de zonas desérticas o fronterizas.

 

La persistencia y profundización de esta tendencia conllevará necesariamente al inicio de la programación de un futuro ejército profesional basado en la movilización fomentada por la recompensa económica y no en el alistamiento de todo ciudadano en función del compromiso social con la seguridad del estado.

 

Paradójicamente, se visualizó un notable y drástico incremento en lo que respecta a la participación en el parlamento y gobierno de las capas de militares en retiro y altos funcionarios egresados de los distintos servicios de seguridad.  

 

Sin lugar a dudas, la guerra de los seis días del año 1967 y su influencia en la imagen de la capa de militares ante el público determinó un punto de inflexión de una tendencia que se vigorizó con los años hasta arribar a un record con el parlamento y gobierno que finalizan su mandato en estos días.

 

En los cuarenta años que distancian la guerra de los seis días del último parlamento, el número de sus miembros con grado de generales y jerarcas de los servicios de seguridad retirados pasó de 4 a 14. En el gobierno, en el mismo período, su participación creció de 3 a 10. Vale la pena mencionar que si bien los cambios en ambas campos de acción fueron similares en magnitud, en lo que respecta al peso específico hay una gran diferencia. Mientras que en el parlamento en su punto máximo (2006-2008) solo arribaron a representar no más del 12%, en el gobierno, el marco de las decisiones más importantes, su peso específico arribó a casi el 40% en el mismo período.

 

Otra demostración que pone en evidencia la creciente tendencia en Israel de retirarse del ejército y continuar en la carrera política surge del análisis del comportamiento de los comandantes en jefe del ejército desde la creación del estado a estos días. De los 18 comandantes del ejército que se retiraron desde la creación del estado a la fecha, 11 (61%) se dedicaron a la política con su retiro. Solo 2 de ellos hasta el año 1973 y el resto con posterioridad. 

 

Otro aspecto, y tal vez de mayor significado, surge con la creciente participación de los distintos representantes activos del ejército y de los servicios de seguridad en las reuniones de gabinete. A diferencia de la etapa de Ben Gurión como primer ministro, el último gobierno, como ejemplo de la tendencia de todos los últimos gabinetes de por si compuestos por una amplia capa de militares retirados, fomentó una creciente participación de militares activos y jerarcas en funciones de los distintos servicios de seguridad. De esta forma se pudo visualizar ciertas reuniones de gabinete con la participación del Comandante en Jefe del Ejército, Jefe de Operaciones, Jefe de Informaciones, Comandante de la Aviación y de la Marina, esporádicamente algún comandante de las distintas regiones del ejército (norte, centro o sur), Jefe de los servicios secretos, Jefe del Mossad y Jefe de la Policía. No es necesario hacer conjeturas para llegar a la conclusión que en este tipo de reuniones participaban más militares, entre activos y retirados, que civiles.

 

Una participación masiva del ejército y de los distintos servicios de seguridad no solo se percibe en las estadísticas de miembros del parlamento, ministros y militares activos que están presentes en los foros de las altas decisiones, sino que su influencia penetró en los aspectos mas importantes de la cultura de liderazgo del país. La situación llegó a tal medida que prácticamente es imposible concebir cualquier decisión de gobierno o del primer ministro sobre todo tema que tenga cierta relación con seguridad que no se de a conocer públicamente el apoyo de las instancias militares y de seguridad. La prolongada intervención de los estratos militares en las decisiones cruciales de los gobiernos inculcó el predominio de la solución de problemas por medio de la fuerza. No en vano, ante situaciones conflictivas cuya solución aparenta ser problemática, amplios sectores de la población suelen hacen escuchar una consigna bastante significativa y discutible: “Dejen vencer a Tzahal”

 

El desarrollo de los hechos y los números son una clara evidencia. En 60 años de independencia se pasó de una sociedad altamente militarizada pero dirigida por civiles a una sociedad prácticamente desvinculada del ejército, pero con una conducción altamente condicionada y orientada por concepciones de militares activos y de reserva.  

 

Da la impresión que la experiencia de los últimos años, con operativos militares que mayormente finalizaron en notables fracasos o en victorias pirricas, nos está alertando claramente que es probable que hayamos elegido un modelo de liderazgo erróneo.   

 

Ojala me equivoque.  

 

 

Generales del ejército (1) y jerarcas de los servicios de seguridad, en retiro, en funciones de miembros del parlamento israelí

 

 

 

Índice numérico de parlamento

Año de constitución

Generales del ejército

Jerarcas del los servicios de seguridad

Total

1

1949

0

0

0

2

1951

0

0

0

3

1955

2

0

2

4

1959

3

0

3

5

1961

3

0

3

6

1965

4

0

4

7

1969

3

1

4

8

1973

7

0

7

9

1977

10

0

10

10

1981

7

0

7

11

1984

8

0

8

12

1988

9

0

9

13

1992

9

0

9

14

1996

9

1

10

15

1999

8

1

9

16

2003

9

2

11

17

2006

10

4

14

18

2009

8

3

11

 

       Fuente: Propia en base a Sitio Internet de Kenesset Israel (Parlamento

                   Israelí)

 

       (1) No incluye coroneles y oficiales de grado inferior

  

Generales del ejército (1) y jerarcas de los servicios de seguridad, en retiro, en funciones de ministros en el gobierno de Israel (2)

 

 

 

Orden numérico de los gobiernos

Año de constitución

Ministros

Transitorio

1948

0

1

1949

0

2

1950

0

3

1951

0

4

1952

0

5

1954

0

6

1955

0

7

1955

1

8

1958

1

9

1959

1

10

1961

2

11

1963

2

12

1964

2

13

1966

3

14

1969

3

15

1969

4

16

1974

5

17

1974

4

18

1977

6

19

1981

2

20

1983

2

21

1984

5

22

1986

5

23

1988

5

24

1990

3

25

1992

5

26

1995

4

27

1996

4

28

1999

6

29

2001

8

30

2003

6

31

2006

10

32

2009

?

 

                 Fuente: Propia en base a Sitio Internet de Kenesset Israel

                             (Parlamento israelí).

 

                 (1) No incluye coroneles y oficiales de grado inferior

 

(2)  Dentro del mismo gobierno no todos en funciones al mismo

tiempo.

 

 

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Diario Haaretz, 19-2-09

 

¿Cuál es el motivo por el cual Natanihau no forma un gobierno de derecha? ¿Por qué, por todos los demonios, el no materializa los sueños de los votantes que dijeron “SI” a la derecha? ¿Por qué el no aprovecha la oportunidad que se le dio en su camino de formar un gobierno según su espíritu e ideología? ¿Por qué habla de un gobierno amplio sabiendo que por este medio se vera obligado a ceder a parte de sus principios? ¿Por qué? Por que el T I E N E  M I E D O (expresión acentuada y sarcástica que en su tiempo Nataniahu la uso en contra de la izquierda aduciendo que la izquierda teme de la derecha). Nataniau tiene ahora la posibilidad de concretar su programa y en el momento preciso se asusta, busca diluir su gobierno con elementos extraños a sus ideales.

 

Junto con “Israel Nuestra Casa”, Shas y los ortodoxos, “La Casa Judía” y “La Unión Nacional” Nataniahu puede obtener una mayoría de 65 escaños, todos vestidos de color anaranjado intenso (color que identifica al movimiento popular de derecha que en su tiempo se opuso con violencia al plan de Sharon de desconexión de Gaza), derecha pura, tajante y con razón. Junto a ellos Natanihau puede afrontar la agenda política y materializar todo aquello que soñó y prometió. Si se sabe que la derecha tiene respuesta para todo, solución a todo problema, entonces, adelante Natanihau, corre Natanihau.

 

En principio, dale adelante con la “paz económica” (aspecto central de la plataforma del Likud). Te queremos ver consiguiendo financiación para los proyectos que prometiste, de fuente internacional, árabe o tal vez israelí, especialmente en estos “tiempos económicos”. Trata de convencer a los palestinos y a los americanos que es suficiente con esto. Entonces veremos como se sustenta la economía entre puesto de control y vallas, una creación mundial israelí. Veremos que ocurrirá después del primer atentado en la zona industrial que se levantara en las adyacencias de Nablus, o en el casco de Hebron. En esa función ya estuvimos. Zonas industriales, parques de la paz, ya levantamos en la zona Erez (limite norte con Gaza), en Tulkarem y en Atarot. Todos ellos están abandonados y en ruinas.

 

¿Por qué? Porque eso no es suficiente para los palestinos. Porque ellos entendieron que los engañamos – les damos trabajo y ellos se deben callar. Que se puede hacer si los palestinos, como todo pueblo, necesitan no solamente pan, sino también libertad y soberanía, esa cosa tan rara que los antepasados de Nataniahu soñaron también. Entonces Natanihau, adelante con la “paz económica”, el gobierno de derecha te va aplaudir. Un gobierno amplio te puede exigir mucho más.

 

Bombardea Irán, Natanihau, que con sanciones no es suficiente. Tú no confías en negociaciones diplomáticas con Irán, si tú te comprometiste, Señor Irán, vas a evitar que Irán obtenga armas nucleares a todo precio. Te queremos ver recibes el permiso de Barak Obama a esta la mas peligrosa de todas las aventuras. Bombardea y veremos que ocurre.

 

Un gobierno amplio te puede frenar en tus locuras, entonces ¿para que lo quieres? Si estas hablando del punto más crítico de tu agenda. Derroca el gobierno de Hammas en Gaza, tal como lo prometiste. Libera al soldado Shalit  sin liberar asesinos palestinos como escribiste en tu libro sobre el terror. Avanza en tu camino. En tu discurso de apertura de sesiones en la Knesset que en estos días finaliza su periodo detallaste tu programa: Todo terreno que el ejército de Israel abandona su control, afirmaste, pasará a manos de Hammas. Por lo tanto no te retiraras ni de una hectárea. Explícale esto a Obama y a Abu Mazen. Explícales a ellos que sobre Jerusalén jamás vas a negociar. Que el valle del Jordán y el desierto de Yehuda (amplias zonas dentro de Cisjordania) se quedaran en nuestras manos por la eternidad. Katzele (sobrenombre de un líder de partido de extrema derecha La Unión Nacional) te va a aplaudir, Bogi (sobrenombre del ex comandante en jefe del ejercito, miembro del parlamento por el Likud) va a pasar a “firme”. Un gobierno amplio te puede llegar a exigir otras medidas. A los sirios proponle solo paz por paz (en vez de paz por terrenos), pues es claro que no se puede pensar que actúes para arrancar el retoño que plantaste en las alturas del Golán durante la ultima fiesta de las plantaciones y no te piensas retractar de tus palabras “Gambla (asentamiento judío en las alturas el Golán) no caerá nuevamente”.

 

Construye más y más asentamientos en Cisjordania. Hay suficientes “tierras publicas” y terrenos privados para expoliar. Después anexa definitivamente los territorios. No hay motivo para pensar que la ley israelí no tendrá soberanía sobre tierras que serán nuestras eternamente. Anexa y anexa, de Jenin hasta Hebron, distribuye cedulas de identidad israelíes y listo, en las próximas elecciones otros dos millones de votantes nuevos. En una de esas América finalmente te dice: O anexan o se retiran. Vas a tener que decidir. Plántate con esta mercadería política, firme y con orgullo, delante de Obama y veremos cual será su respuesta. Veremos cual será tu respuesta si dice que no.  Solicita mas y mas armamento del gobierno americano, ayuda económica y apoyo político, y se fiel a tus principios. Te queremos ver, Natanihau.

 

En verdad, Nataniahu sabe que se trata de una pesadilla. El quiere a Kadima y el laborismo (Avoda) en su gobierno, para que lo frenen, para que eviten de el de materializar sus ideales. Por lo tanto seria un gran error que participen del gobierno. Den a Nataniahu lo que es de Natanihau. Lo queremos ver y nos queremos ver.

 

Traducción: Daniel Kupervaser                     

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La repentina y violenta conflagración en el prolongado conflicto entre Israel y los palestinos se desató como consecuencia del masivo ataque de Israel a Gaza y demandó de la colectividad judía de Argentina enfrentarse con inesperados actos de protesta junto con multitudinarias y vociferantes manifestaciones de repudio ante la tragedia que se agudizaba día tras día.

 

Las voces de protesta se alzaron de todos los entornos de expresión posibles. Todos los medios de difusión tradicionales fueron válidos: diarios, radios, televisión y hasta los sitios de Internet se sintieron atiborrados de mensajes de desaprobación y crítica. Mas aun, la movilización callejera dio lugar al alistamiento de un gran numero de participantes con pancartas, panfletos y mensajes muy categóricos y hasta feroces. Las paredes no se quedaron fuera de juego y dieron lugar a la queja, desaprobación y también amenazas.

 

No cabe duda que parte de estas exteriorizaciones de condena ante los operativos llevados a cabo por el ejército de Israel en Gaza tenían un claro contenido antisemita. Amenazas a instituciones, intimidaciones a la integridad física de las personas e injurias con pruebas judicialmente admitidas como expresión racista o antisemita, deben ser condenadas y repudiadas y también tratadas con todo el rigor que la ley lo permite acusando y juzgando a los responsables.

 

La colectividad judía de Argentina no se dejó estar. De inmediato se organizó y se movilizó en pleno a los efectos de repeler la inesperada ofensiva en contra de Israel. Sin pensarlo mucho y repitiendo épocas pasadas, el ejecutivo de la colectividad judía movilizó rápidamente toda la artillería según la rutina de defensa institucional  y salió a la batalla a proteger las personas e instituciones e influenciar sobre la opinión pública argentina a favor de Israel.

 

En su primer movimiento, los directivos de la comunidad judía actuaron correctamente al exigir día a día de las autoridades locales la investigación de los hechos y la aplicación de todo el peso y severidad de la ley contra aquellos transgresores cuya culpabilidad sea probada, como así también, exigir protección física de las instituciones y personas judías amenazadas.

 

Los blancos elegidos como objetivos donde concentrar los contraataques, los oficiales de reserva movilizados como voceros, los disparos de argumentos y la munición esclarecedora utilizada en el resto de los flancos dejó mucho que desear y da la impresión que cometieron muchos desaciertos y torpezas con el resultado de un alto precio que será demandado de la colectividad judía de ahora en más. La inherente prescripción de alinearse automáticamente detrás de toda política o acto del gobierno de Israel sin el más mínimo regaño, censura o recriminación conlleva a la colectividad judía argentina a cometer serios equívocos con severas consecuencias que pueden llegar a ser lamentables a largo plazo.  

 

El primer error, y tal vez uno de los más graves, es considerar instantánea y mecánicamente como un acto antisemita a toda aireada repudia o increpación, inclusive grosera, ante todo judío por los actos del ejército de Israel en Gaza. Desde el momento que el actuar de Israel en Gaza goza de un monolítico, incondicional e indiscutible sustento de prácticamente todos los judíos de Israel (de la extrema izquierda a la extrema derecha) y de las diásporas, y muy explícitamente de la colectividad judía de Argentina, desde el momento en que ninguna institución judía significativa eleva ni siquiera una objeción a acciones con tan trágicas consecuencias, desde el momento en que famosos intelectuales judíos, tanto de la colectividad de Argentina  (Marcos Aguinis), como de Israel (A.B. Yoshua) expresan su incondicional apoyo al operativo, cuando otros conocidos intelectuales judíos (Amos Oz, David Grossman) tartamudearon exigiendo solo no prolongar los ataques, nadie se debe sentir sorprendido de, y no creo que automáticamente tenga que ser considerado un acto antisemita, el hecho que sectores que consideren una tragedia lo que hizo Israel y protesten aireadamente ante cualquier judío. La exageración ilimitada de la argumentación victimaria es un medio que finalmente suele actuar como bumerang, básicamente por el desperdicio de su excesivo uso y la consecuente ineficacia cuando realmente se lo requiere.

 

El segundo y craso error lo cometió el presidente de la DAIA, Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas, Aldo Donzis, quien llevó su planteo al embajador de los Estados Unidos en Argentina, Earl Wayne, según el cual en el país “se vive una campaña antisemita como nunca antes desde el retorno a la democracia, en 1983″. Este simple hecho, tal vez con las mejores de las intenciones por parte del presidente de la DAIA, en la práctica demostró la veracidad de aquellas pancartas de las demostraciones antijudías que muestran el lema ISRAEL= IMPERIALISMO basado en el apoyo incondicional del gobierno de Estados Unidos, de Bush en particular, brindando un amplio e ilimitado sustento a Israel y protegiendo su completa impunidad ante claras transgresiones de normas internacionales. 

 

El tercer y grave error fue concentrar prácticamente todas las fuerzas movilizadas en contra del flanco representado por los grupos considerados realmente antisemitas. Se trata de agrupaciones minoritarias y, en general, carentes de apoyo popular y masivo en la sociedad argentina. Es correcto evaluar que son capaces de causar daños y crear una atmosfera conflictiva. En ese sentido es más importante exigir incondicionalmente el actuar de las fuerzas del orden y las instancias judiciales. Al concentrar todos los esfuerzos en contra de estos sectores marginales, la colectividad dejó al descubierto los amplios sectores de la ciudadanía argentina, especialmente aquellos definidos como las fuerzas centrales y democráticas más importantes. Dentro de estos sectores también se escucharon duras críticas y repudios a la tragedia que Israel ocasionó al pueblo palestino en Gaza, incluyendo un alto número de mujeres y niños como victimas inocentes.

 

Nadie puede acusar a Adolfo Pérez Esquivel, o a Mario Bunge o Natalio Botana y otros como acérrimos antisemitas cuyo único objetivo es la destrucción del Estado de Israel. Seria una falta total de responsabilidad intelectual catalogar a estos distinguidos intelectuales como incitadores de ese tsunami antisemita de que tanto se hace referencia. Al contrario, sus escritos son claros y reclaman el reconocimiento incondicional de Israel y el otorgamiento de garantías que permitan su desarrollo en paz y seguridad. ¿Qué explicaciones recibieron estos renombrados personajes e intelectuales de la sociedad argentina que elevaron legitimas conjeturas e interrogantes ante un sangriento operativo? La explicación más comúnmente difundida por la comunidad surge de las posiciones de Marcos Aguines, tanto escritas como televisadas, quien actúa como defensor de Israel con razonamientos muy poco convincentes, con pruebas de dificultosa veracidad, y cuya argumentación se parece a la de aquel abogado que protege a un pedófilo sosteniendo que hay que entenderlo pues a su madre la violaron cuando ella era joven, o en el mundo hay victimarios mucho mas sanguinarios que nadie les puso la mano encima.

 

Sorprende la incapacidad de Marcos Aguinis de responder a la simple pregunta de Ernesto Tenembaum (Palabras mas, palabras menos, TN, 3-2-09) ¿Cómo una persona normal puede repudiar las acciones de Israel en Gaza sin que esa simple actitud sea considerada un acto antisemita? La conclusión esperada de todo espectador neutral es clara. A Israel se le debe permitir el todo y cualquier reproche inmediatamente se interpreta como la orquestación de una nueva campaña antisemita.

 

Ya catalogué la operación en Gaza, intencionalmente dirigida a proteger la población del sur de Israel contra los ataques de Hammas, como un serio traspié y un fracaso militar total en el logro de los objetivos originales, salvo ese extraño sentimiento de satisfacción de inferir un terrible sufrimiento a la población palestina. Ahora se tiene por delante la segunda batalla, no menos importante, ante la opinión publica. Si la dirección de la comunidad judía en Argentina continúa con su alineamiento automático detrás de las versiones oficiales de Israel, cerrando los ojos ante una dolorosa tragedia causada por Israel y ante la dura y problemática realidad de la sociedad israelí, el único objetivo que logrará será perder definitivamente el apoyo de esas fuerzas centrales de la sociedad argentina que tanto las necesita para su integración.

 

¿Cómo se puede pensar en la ingenuidad, la inocencia o la falta de información de los distinguidos analistas mencionados? Tan solo un par de párrafos del artículo de Pérez Esquivel son suficientes para demostrarnos que hasta las oscuras vísceras de nuestra enferma y racista sociedad israelí están expuestas a la vista de todo el mundo, salvo para la dirección comunitaria judía de Argentina.

 

Los ejemplos son cuantiosos, pero me conformaré con citar solo algunos, y tal vez los menos graves.

 

¿Con que derecho moral se puede exigir de las autoridades competentes el procesamiento penal por acciones antisemitas de los responsables de de la aparición de panfletos que llaman al boicot de negocios judíos cuando solo se escucha silencio en Israel y Argentina ante declaraciones publicas de conocidos rabinos de Israel demandando de sus fieles el boicot de comercio de árabes ciudadanos de Israel y la negación de alquilar departamentos a legítimos ciudadanos árabes israelíes?

 

¿Cómo puede se puede escuchar en la entrevista televisada a Aguinis, afamado escritor y seguro amante de los libros, del nivel cultural desarrollado de Israel cuando autoridades municipales de una ciudad en Israel quemaron públicamente cientos de libros del nuevo testamento distribuidos por judíos mesiánicos y nadie en Israel o Argentina es capaz de iniciar un proceso judicial o abrir la boca?

 

¿De que ejemplo de democracia del medio oriente habla Aguinis cuando un ex ministro, líder de la tercera fuerza política de Israel y probable eje del próximo gobierno, amenaza a legítimos parlamentarios árabes, ciudadanos de Israel en tratarlos como a los lideres del Hammas (cuya interpretación comúnmente aceptada no es otra más que muerte)?

 

¿Cómo las autoridades de la colectividad judía de Argentina pueden permanecer neutrales e indiferentes cuando se usa la investidura sagrada de la religión judía y honorables rabinos arengan a los soldados antes del operativo en Gaza  con expresiones como:”A veces es necesaria la crueldad” o “En esta guerra no hay inocentes, y por lo tanto, se  puede disparar sobre civiles”?

 

¿Sabrán los directivos de la comunidad judía argentina lo afortunado que es el estado de Israel por el hecho que la directora del INADI solo tiene jurisdicción en Argentina y no en Israel? En caso afirmativo, se verían en la triste situación de tener que defender a Israel ante la justificada acusación penal del INADI por no reconocer hasta el día de hoy el genocidio armenio.

 

No se puede pretender que el mundo entienda declaraciones que se devolvió Gaza a los palestinos ya hace 3 años cuando en la práctica se la convirtió en una gran cárcel limitando totalmente el libre movimiento de la población de y hacia Gaza, se impidió el funcionamiento de transporte marítimo y aéreo, se lleva a cabo casi a diario actos de piratería marítima, se impide toda exportación de la producción local y se limita el abastecimiento básico a niveles humanitarios mínimos. De nada vale argumentar el cautiverio del soldado israelí Gilad Shalit cuando Israel mantiene cautivos más de dos mil prisioneros de Hammas de un total de más de diez mil palestinos.   

 

Como judíos y sionistas se debe luchar por la defensa de Israel, pero sin descuidar en ningún momento el cumplimiento de normas internacionalmente reconocidas, velar arduamente por la vigencia de los valores humanos universales y la democracia interna para todos los ciudadanos y habitantes, preservar por todos los medios posibles la coexistencia pacifica, y por sobre todo, ser fiel a la verdad. La única posibilidad de mantener el apoyo permanente de la mayoría de las fuerzas democráticas en cualquier lugar del mundo es continuar y denunciar todo acto de contenido racista, toda discriminación, todo abuso de la fuerza, toda tragedia, no importa quien la hizo, donde y el motivo original.

 

Nos debemos guiar por el complejo sendero iluminado por la memorable antorcha de los valores humanos universales que nos heredó el prestigioso poeta Jorge Luis Borges: “El hecho de que se mande gente a morir es menos condenable del hecho de que se los envíe a matar” (Dialogos, Nestor Montenegro. Pag. 27. Nemont Ediciones. 1983.  

 

 

 

  

   

 

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