Solo pretendo ser una pequeña baliza que titila cuando creo
que erramos el sendero por el cual prometimos caminar

Archive for March, 2009

La indumentaria es uno de los medios mas comúnmente usado por todo grupo humano para acentuar dos aspectos fundamentales. Por un lado, se busca la uniformidad a los efectos de amplificar la preponderancia de la identificación absoluta de cada miembro con el interés común del grupo. En segundo lugar, se trata de difundir hacia afuera los valores básicos que guían al conjunto.

 

El ejército israelí, como todo ejército en el mundo, dota a todos sus soldados de uniformes para todas las acciones operativas. En el marco de actividades recreativas y de consolidación de grupo, se enraizó la tradición del diseño de camisetas para cada unidad en donde las imágenes estampadas y las consignas impresas reflejan las vivencias comunes y los valores que los guían. A los efectos de otorgar una mayor participación a la creación propia, en los últimos años los diferentes comandos dieron rienda suelta a la iniciativa e ideas originales de sus soldados.

 

En un magistral trabajo periodístico, Uri Blau siguió las huellas del proceso de diseño e impresión de estas camisetas y publicó un excelente y detallado informe que pone de manifiesto el verdadero pensar y sentir de los soldados (1). En sus palabras “lo que las ordenes de los comandantes tratan de enturbiar, los soldados lo expresan creativamente en las imágenes y consignas grabadas en las camisetas de las unidades”.

 

La realidad es cruel y penosa, pero no debemos escabullirnos de ella sino enfrentarla. He aquí algunos pocos ejemplos.

 La penosa realidad en la camiseta de soldados

 

 A la derecha un ejemplo de la unidad de explosivos con la imagen mostrando un soldado dinamitando una mezquita y casas árabes bajo la consigna “solo dios perdona”. A la izquierda un soldado de la unidad de francotiradores con la reproducción de una mira telescópica divisando un niño con un arma y con su consigna: “Cuanto mas chico, mas difícil”.

 La penosa realidad en la camiseta de soldados 2

 En la parte superior una ilustración de una unidad combativa en donde uno de sus  soldados sodomiza al Primer Ministro de los palestinos Hanyia en contra de un árbol como símbolo del gran logro del último operativo Plomo Fundido. Abajo y a la derecha, la impresión sobre una camiseta de otra unidad en la cual el francotirador divisa en su mirilla a un árabe corriendo con un cuchillo en la mano acompañado por la expresión “Se debe correr rápido, correr rápido, correr rápido” mientras que en la parte inferior mujeres árabes lloran sobre una tumba con la consigna: “Después lloran, después lloran”. Abajo a la izquierda una ilustración más de otra unidad de francotiradores en donde se funden la imagen de la mira telescópica y un condón Durex. Una madre palestina llora la muerte de su niño sangrando en el piso con un osito a su lado bajo el lema de la firma “Better use Durex” (Seria mejor usar Durex) con la clara insinuación que ese niño no va a existir por alguno de los dos medios.  

La penosa realidad en la camiseta de soldados 3 bmp 

Camiseta de una unidad de combatientes que advierte a todas las madres árabes en forma muy grotesca y arrogante: “Toda madre árabe debe saber que el destino de su hijo esta en mis manos”.

 La penosa realidad en la camiseta de soldados 4

 

A la derecha la camiseta de una unidad de francotiradores en donde el centro de la mira telescópica esta dirigido al vientre embarazado de una mujer palestina con un arma en la mano y con la horrorosa consigna “Un tiro, dos muertos”. A la izquierda un representante de una unidad combativa simbolizado con un samurai bajo el lema: “No nos tranquilizaremos hasta que nos aseguremos su muerte” Dicho sea de paso, las autoridades del ejército de Israel niegan la existencia de ese procedimiento que significa darle un tiro de gracia en la cabeza a toda victima enemiga que cae abatida en combate para estar seguro de su muerte.

 

Tal vez el ejemplo más significativo es aquel impreso tan solo la semana pasada para el batallón Lavi. “Vinimos, vimos…..destruimos” es la consigna estampada al lado de ilustraciones de armas, un soldado con ojos enfurecidos y una aldea palestina en cuyo centro una mezquita en ruinas.

 

El mensaje de los líderes nacionales y políticos y del alto mando militar se grabó muy bien en la conciencia de los soldados. Ni se recuerda la sagrada misión de defensa, solo se tiene presente venganza, represalia, atacar, destruir, hacer sufrir. De nada vale el rayado desmentido del vocero del ejército que “los impresos en las camisetas no representan los valores morales del ejército de Israel” cuando los comandantes de las unidades hacen vista gorda a estos hechos que se suceden delante de sus ojos. Tampoco se debe dar importancia a la tan ordinaria y repetida declaración del ministro de defensa Ehud Barak que el ejército de Israel es el de mayor valor moral en el mundo.

 

La sociedad israelí esta peligrosamente enferma de arrogancia, desprecio al no judío al límite del racismo y exaltación de la fuerza. No se supo detectar y tratar a tiempo la contaminación y hoy pareciera que ya se vive una profunda propagación en muchos de sus órganos. La demostración mas clara surge de la apatía e indiferencia generalizada que acompañan a notas como esta u otras peores, como en el caso de los testimonios de conductas criminales de los soldados en la operación Plomo Fundido.

 

El desarrollo político previsto con la constitución del nuevo gobierno de Israel pareciera que no garantiza ninguna transfusión dramática de valores humanos universales ni una terapia intensiva de conductas conciliatorias. De ser así, es probable que el estado del enfermo sufra un paso a una etapa de mayor gravedad.

 

Ojala me equivoque.      

 

 

(1) “Victimas de la moda” de Uri Blau. Diario Haaretz 20-3-09. Fotos: Yanai Yejiel

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Amira Hass, Diario Haaretz, 17-3-09

 

“Vinimos a exterminarlos”, “Muerte a los árabes”, “Kahana (líder de la extrema derecha judía que proponía echar los árabes de Israel y fue asesinado en USA. DK) tenia razón”, “No tenemos paciencia”, “Queremos liquidar”, “hombre árabe es un árabe en la tumba (juego de palabras con rima en hebreo. DK). Esto es una muestra representativa de las consignas que escribieron los soldados israelíes sobre las paredes de casas palestinas en Gaza, casas que fueron convertidas en bases y trincheras de combate durante el operativo “Plomo Fundido”. Para acentuar la acepción o sentido de dichas consignas, en algunos casos los soldados se inspiraron o citaron la Biblia. Al lado de la agenda de guardia entre los soldados se escribieron ofensas e insultos al profeta Muhamad y a Ismahyl Haniya junto con referencias al equipo de fútbol preferido.

 

Cuando los dueños regresaron a sus casas encontraron, generalmente, un enorme destrozo, tanto de los primeros proyectiles que el ejército israelí disparó con el objeto de ahuyentar a los habitantes de la zona, como en la irrupción por la fuerza en su interior, con el subsiguiente destrozo de muebles, vestimenta, paredes, computadoras y otros aparatos eléctricos. En algunas oportunidades estas residencias fueron parte de un barrio cuyas casas fueron rastrilladas bajo las topadoras y se convirtieron en una montaña de escombros. Los habitantes de las casas se encontraron en su regreso con mucha basura abandonada por los soldados.

 

Los institutos de investigación de Israel, en su afán por chequear la situación del antisemitismo en todo lugar, llevan a cabo estadísticas de toda pintada antisemita escrita en algún cementerio judío del exterior y registran toda nota o artículo problemático. Los medios de comunicación otorgan mucha importancia a toda pintada en contra del asesinado primer ministro Ytzhak Rabin, pero el racismo de día a día, en sus expresiones oficiales y populares, el declarativo y el efectivo, en contra de árabes israelíes y en contra de palestinos de Cisjordania, en general, es difundido con mucho cuidado y abreviadamente.

 

No es de extrañar, por lo tanto, que las consignas en hebreo en las paredes del corazón de los barrios palestinos, cuyos autores también los destrozaron, no fueron captadas por los detectores israelíes, siempre sensibles al racismo hacia los judíos.

 

Los informes y atestiguamiento a larga y corta distancia de la muerte de muchos civiles fueron desmentidos por los voceros militares como falsedades y manipulaciones o justificados por la responsabilidad de los terroristas que los usaron como escudos. La sociedad israelí, que desde su punto de vista el operativo “Plomo Fundido” esta archivado definitivamente, siempre esta muy predispuesta a aceptar toda artimaña que le justifique hasta cuanto su ejército es recto y decente y con una moralidad muy alta.

 

Pero es muy difícil desmentir, disimular o negar la existencia de las consignas, escritas en hebreo y fotografiadas. Peor aun, por el hecho que están acompañadas de nombres de unidades del ejercito o nombres de los soldados mismos. Efectivamente, el vocero del ejército respondió que esas consignas pintadas están en clara contraposición con los valores del ejército y que le adjudican mucha gravedad a los hechos.

 

No todos los soldados escribieron consignas, pero una vez hecho, sus comandantes y compañeros no lo evitaron ni tampoco borraron lo escrito. En ese sentido se debe alabar la franqueza y honestidad de los soldados. Los soldados se sintieron libres de escribir lo que escribieron. Tanto ellos, como los pilotos y operadores de aviones de bombardeo sin piloto, sabían que recibieron de su gobierno y de sus comandantes mano libre de atacar población civil. Por lo tanto, ¿Por qué motivos puede haber problemas con la palabra escrita? Lo que escribieron sobre las paredes refleja lo que entendieron como espíritu de la misión para la cual fueron enviados.

 

Hay una gran diferencia entre quienes escribieron las consignas sobre las paredes y sus comandantes, en general, mayores de edad, autorizados a conversar con algunos periodistas elegidos y aceptados por el ejército y que repiten muy bien y con cuidado los informes de los juristas del ejército y de la fiscalía del estado. Los soldados rasos que crecieron con la conquista de los territorios palestinos y la superioridad del ejército israelí todavía no grabaron en su conciencia que el mundo no solo produce armas sino también normas y leyes humanas.

 

Sus comandantes les permitieron transgredir normas de cuyo cumplimiento no tenían conciencia. A diferencia de los redactores de las respuestas del vocero del ejército, los jóvenes soldados, no tan sofisticados, no son lo suficientemente experimentados para tapar actos militares, sus misiones, con palabras que confunden la verdad.  

 

Traducción Daniel Kupervaser

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En el operativo “Plomo fundido” Israel salió al ataque de Gaza con gran parte de su gigantesco y sofisticado poderío militar. En batallas totalmente desproporcionadas, enfrentando unos miles de combatientes mínimamente equipados, tras 23 días de escaramuzas el ejército de Israel dio por terminada la lección a Hammas para que aprenda a no bravuconear con la población del sur. La satisfacción de misión cumplida se reflejaba claramente en los rostros de todos los mandos, desde el Primer Ministro Olmert, Ministro de Seguridad Barak, hasta el último de los oficiales. Con gran regocijo declararon que se establecieron las condiciones para dar tranquilidad a la población de Sderot y alrededores, con la ayuda de muchos países prometieron evitar el re-equipamiento de Hammas y aseguraron crear un ambiente apropiado y más cómodo para llegar a un acuerdo que permita la liberación del soldado israelí Guilad Shalit, prisionero de Hammas.

 

Tan solo trascurrieron unas pocas semanas hasta que la realidad les dio una formidable cachetada a todos aquellos que festejaron prematuramente el triunfo. Pese a la tremenda paliza que recibió, y en contraste con el optimismo creado en Israel, Hammas persiste en sus duras posiciones originales. El canje del soldado Shalit solo será factible si Israel libera a la conocida lista de prisioneros. Dado que Israel condiciona la apertura de los pasos de abastecimiento a Gaza hasta la devolución de Shalit, Hammas responde insolentemente con renovadas andanadas de raquetas Kasam sobre el sur de Israel. Ante tamaña desfachatez el gobierno y ejército de Israel solo atinan a responder con un típico tartamudeo e indecisión, símbolo de la fastidiosa sensación de frustración y desengaño frente a un inesperado fiasco.

 

Los analistas y corresponsales de los medios que tan anuentemente  acompañaron los operativos oficiales no son justamente aquellos dotados de la integridad profesional dispuestos a reconocer el fracaso militar. ¿Quien es capaz de salvarnos de esa mediocridad de visualización?: El eximio caricaturista del diario Haaretz, Amos Biderman.     

 Las desventajas de usar la fuerza

 

 

 

Cinco palabras, gestos de desazón y angustia dibujados en los semblantes de quienes ordenaron y dirigieron el operativo, que, junto a unos garabatos más, son suficientes para poner de manifiesto cuán inútil e ineficaz para la seguridad de los ciudadanos de Israel resultó el uso desproporcionado de la fuerza en Gaza, sin considerar el colosal desgaste de la imagen de Israel en el mundo.

 

No en vano los mapas operacionales de “Plomo fundido” en honor de la fiesta de Hanukah de Diciembre ya son parte del muro de la historia, y en su lugar, nuestros dirigentes están volcados sobre los mapas de la próxima y seguramente mas cruenta lección a Hammas, esta vez bajo el nombre de “Juegos de Purim”, fiesta que se celebra los próximos días de Marzo.

 

El inesperado y sorprendente comportamiento de Hammas pone a Israel y a su establishment de seguridad ante un aprieto y una trampa sin salida. O se continúa con las grandilocuentes, infructuosas y reiterativas amenazas que ya no atemorizan a nadie, o se persiste con esporádicos e ineficaces ataques puntualizados o se moviliza esa enorme y sofisticada fuerza del ejército para causar una devastadora destrucción y una cruenta tragedia humana, que, como la experiencia ya lo demostró, no garantizan la restauración de la tranquilidad.

 

Ante los incesantes ataques de Hammas, ciudadanos de Israel observan absortos a sus mandos militares titubeando entre abstenerse de replica, responder solo para mostrar que se hacen algo, o salir nuevamente a un feroz operativo, todas opciones estériles en términos de seguridad.  

 

La visión de imponer una solución en el conflicto con Hammas solo por medio de la disuasión del uso de la fuerza ya toca fondo y claramente se convirtió en un serio error estratégico. El gobierno y el comando superior del ejército de Israel están demostrando a vista de todo el mayúsculo fracaso en su función más importante: brindar seguridad a sus habitantes. La realidad pega fuerte y muestra que glorificar la fuerza como poder de destrucción al enemigo puede llegar a convertirse justamente en una desventaja.

 

El Auditor Nacional, el Juez Lindenshtraus, informó estos días que el proceso de desarrollo y equipamiento de armamento de defensa contra raquetas tipo Kasam, tras 9 años de inversiones millonarias, no tiene visos de un final exitoso, por lo menos a mediano plazo. Esta situación pone de manifiesto claramente la negligencia e indolencia del ejército y muy bien se puede interpretar como menosprecio e indiferencia de la defensa como medio de brindar seguridad a la población civil.

 

La presión de la opinión pública finalmente penetrará en la mente de la dirección política y militar del país influenciada por la exaltación de la fuerza y, probablemente, se haga realidad el pronóstico de Biderman con el operativo “Juegos de Purim”.

 

Ojala me equivoque.

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