Archive for May, 2009
La colectividad judía y la Municipalidad de Buenos Aires juntaron esfuerzos y organizaron un festival en conmemoración del 61 aniversario de la independencia del Estado de Israel. La celebración se llevó a cabo en la Avenida de Mayo y los acontecimientos imprevistos que se sucedieron durante las actuaciones son dignos de un análisis detallado.
En plena fiesta y de forma repentina, irrumpió el ámbito un grupo organizado de 20 personas que tuvo la osadía y la insolencia de enfrentar un acto de masiva participación pública organizado por la comunidad judía, seguramente muy bien custodiado. Mas allá de una nítida protesta contra lo que representa el sionismo e Israel, el propósito verdadero era sembrar el pánico y espanto en la colectividad judía por medio de una clara manifestación violenta y amenazante. Los resultados fueron lamentables: La policía se vio obligada a resguardar al Embajador de Israel en un edificio vecino y entre los participantes hubo algunos heridos, inclusive dos con serios traumatismos. La mayoría de los atacantes huyeron y la policía solo consiguió detener a cinco.
Los dos días siguientes fueron una nueva demostración de audacia por parte de representantes del grupo agresor. Sin ningún tipo de temor ni sobresalto, se movilizaron cerca de doscientas personas que manifestaron a viva voz frente a los juzgados donde investigaban a sus compañeros detenidos, como así también, y en forma descarada, frente al edificio de la Embajada de Israel. Más aun, ni siquiera se prohibieron de manifestar claramente sus agresivas intenciones por medio de su exhibición pública con rostros encapuchados y armados con palos y armas de arte marcial.
Sin otorgar ningún tipo de justificativo a un acto vandálico y en cierta medida criminal, donde se ataca un público que pacíficamente festeja un acontecimiento, para la colectividad judía de Argentina, vale la pena recapacitar respecto de los acontecimientos, sus motivos, el carácter y contenido que se le da a los repudios y replicas y, sobre todo, reflexionar si en ultima instancia no se actúa como catalizador de estas salvajes reacciones.
Durante el operativo Plomo Fundido, contra los combatientes de Hammas, Israel ocasionó una tragedia humana de enorme magnitud a la población civil de Gaza en un ataque claramente superfluo que no obtuvo prácticamente ningún objetivo militar digno de consideración. Entre civiles inocentes y no identificados hasta el mismo ejército de Israel reconoce que murieron más de 500 personas, incluyendo muchas mujeres y niños. El mundo entero se reveló y protestó contra Israel. También en Argentina, amplios sectores se manifestaron por diversos medios en contra del operativo, entre ellos diversas figuras de reconocida trayectoria democrática y con un amplio curriculum de defensa de los derechos humanos.
La colectividad judía de Argentina, por medio de sus directivos o por medio de distinguidos intelectuales judíos movilizados, respondió con un masivo e irrefutable apoyo a Israel, sin la más minima objeción, y lo que es peor aun, calificó casi a toda persona que se atreva a criticar a Israel como antisemita.
La respuesta a este accionar se pone de manifiesto claramente hoy. ¿Quién condena o censura este último acto de agresión a judíos? La Embajada de Israel, las instituciones judías, algún que otro funcionario que se lo exige el protocolo diplomático y algunos candidatos a las próximas elecciones, judío o no judío que quiere quedar bien con el electorado de la colectividad. Todos aquellos intelectuales que representan la línea central del pensamiento democrático de Argentina desaparecieron del escenario que quedó casi exclusivamente en manos de los extremistas antisionistas y antijudíos. Estos últimos, siendo una clara minoría numérica, se encuentran con la cancha libre para operar sin que ningún sector les reprima y les demuestre que son un aspecto marginal de una sociedad que no tolera acciones violentas y extremistas. De nada vale depender solo de la represión policial. Sin la defensa de los amplios sectores democráticos de la ciudadanía de Argentina, como en cualquier otra sociedad democrática, la comunidad judía se encontrará en permanente riesgo de sufrir ataques, probablemente más audaces y violentos.
Los directivos de la comunidad judía de Argentina deben abrir bien los ojos y no dejarse llevar como un rebaño detrás de un pastor que en vez de flauta en sus manos sostiene un fusil y ante cualquier contratiempo solo sabe aniquilar. Su misión suprema les exige defender los intereses de la comunidad en Argentina demandando de todos, inclusive de Israel, el cumplimiento de valores humanos universales, y si la situación exige, no deben dudar en criticar actos del gobierno israelí. El problema no se centra en los grupos extremistas antisionistas o antisemitas. Estos siempre existirán y tratarán de hacerse notar con o sin relación con el actuar de Israel. En punto clave esta en mantener el apoyo de la gran masa democrática de la población que el último tiempo esta demostrando cansancio de los cuentos y falsedades israelíes y comienza a dar la espalda.
El mejor ejemplo de desubicado político ante los últimos eventos lo exhibió el Embajador de Israel. Para el, al grupo que cometió el ataque “hay que tomarlo en serio y extinguirlo antes que amenace a la democracia argentina” (Crítica Digital 18-5-09). Con la soberbia y arrogancia que emana de la mayoría de los mensajes provenientes de Israel, el embajador da la impresión que esta llamando al comando de la fuerza aérea israelí para que envíe un F-15 de fabricación americana y con proyectil inteligente liquide puntualmente a los detenidos en una demostración de la típica concepción de la justicia israelí que ejecuta sospechosos sin juicio previo. Como es de suponer, el impacto producirá necesariamente la muerte de varios civiles inocentes. Todos se lamentaran mucho, pero debe quedar claro que tal operativo no afecta en absoluto el hecho que al ejército de israelí se lo siga catalogando como el de mayor valor moral del mundo.
El conciso comentario de un lector a un artículo en el diario al respecto (Crítica, 18-5-09) expresa en forma muy clara la tendencia que cada día se aferra más a la sociedad argentina en su relación con la comunidad judía:
marcelito40 40 años
“La verdad, el repudio general es de 5, 6, 10 personas, nada mas, al resto es un tema que no interesa. Para que vamos hacer una causa nacional defendiendo gente que no se lo merece y que son o descienden de un país que es tan asesino como fueron los nazis”
El arrogante y prepotente modelo israelí de enfrentar conflictos imponiendo condiciones por la fuerza, fracasará en Argentina como esta claro que fracasa en medio oriente. El liderazgo de la comunidad judía debe comprender que solo una honesta y sincera cooperación e integración en la sociedad argentina, sin manifestaciones de soberbia y superioridad, crearan el ambiente de un desarrollo apaciguado y como consecuencia será protegida de todo vandalismo y violencia de sectores marginales.
No Comments »
Bibi Natanihau regresó a su soñada función de Primer Ministro de Israel ataviado por dos cualidades fundamentales: por su renombrada reputación de ser muy versado en el manejo económico y por pretender estar dotado de una firmeza granítica y muy baja predisposición a ceder en las negociaciones. No en vano se presentó a las últimas elecciones exhibiendo su brillante curriculum como Ministro de Economía que años atrás salvó al país de caer en bancarrota encarrilándolo en la vía del crecimiento y progreso, según su concepción.
No importa el precio social ni cuantos cientos de miles de victimas se hundieron de camino en la pobreza, todos ciudadanos de Israel cuya única culpabilidad se centraba en que vivían en su mayoría solo del trabajo y no de oscuros juegos bursátiles. Como experto en medios de comunicación, Bibi sabe muy bien que en nuestros días la verdad es relegada a segundo plano y la imagen que se proyecta en los medios es lo más importante.
Tan característico de la personalidad de Natanihau, el cargo de Primer Ministro no le era suficiente, y para que quede claro quién es aquí el patrón, quién es el jerarca y quienes son los subalternos, se condecoró a si mismo con un título más: Súper Ministro de Estrategia Económica.
A pocos días de tomar funciones, y tan solo tres semanas atrás, Natanihau y su dependiente, Yuval Shtainitz, Ministro de Economía, se presentaron ante los medios en una conferencia de prensa donde anunciaron con bombos y platillos los puntos principales del plan económico del nuevo gobierno. En sus palabras y gestos, metaforizando un avión, a partir de ese momento la economía de Israel abandonaba su aterrizaje forzoso y comenzaba el despegue con el cielo y las estrellas como límite.
Como era de suponer de tan sobresalientes representantes de las concepciones económicas liberales, la exposición se centró en la necesidad del equilibrio presupuestario, la reducción de la carga impositiva, la promoción de la actividad privada, la liberación máxima del mercado del trabajo y la promesa, poco confiable, por la preocupación de las capas débiles de la población. En un monólogo, casi teatral, Natanihau repitió una y otra vez: “la población paga demasiados impuestos. Llegó la hora de reducirlos”.
Las ordenes e instrucciones adecuadas fueron trasmitidas a la Secretaria pertinente del Ministerio de Economía y tras ardua tarea de los expertos el anteproyecto de ley presupuestaria fue dado a publicidad una semana atrás. El mensaje que se trasmitía de la mayoría de los artículos era claro y tajante: drásticos y crueles recortes presupuestarios para la gran mayoría de los sectores, inclusive, para el sagrado e intocable presupuesto de seguridad. Vale la pena señalar una “excepción muy heroica y equitativa”: a los sectores con los ingresos millonarios se les reduciría la carga impositiva.
La respuesta no demandó mucho tiempo. Los sectores afectados levantaron inmediatamente su voz de protesta y reclamaron la cancelación de medidas que acarrearían, en su interpretación, nefastos resultados económicos y sociales.
Hasta aquí el corso presupuestario anual, de un contenido e intensidad típicos de un sistema de poder basado en una coalición parlamentaria. Lo llamativo, y de alguna manera fuera de lo común, es la sorpresiva respuesta de Bibi Natanihau ante estos ataques. Repentinamente, y por arte de magia, desaparecen del escenario su ideología, su reputación y fundamentalmente, su tan renombrada aspereza y severidad en las negociaciones. De inmediato comienza la función de la gran farsa o mejor dicho la gran tragedia de poder en Israel.
A Ofer Eini, Secretario General de la Confederación de Trabajadores de Israel, no le fue necesario ni siquiera amenazar con 5 minutos de huelga para que Natanihau dé un paso atrás en prácticamente todas las medidas programadas que afectaban a los trabajadores vinculados a esa central obrera. Ehud Barak, el vapuleado y debilitado Ministro de Defensa, tampoco se esforzó demasiado ni fue necesario que levante la voz. Una reunión con Natanihau de un par de horas bastó para que este último se retracte de todos los recortes previstos en el monstruoso y dilapidador presupuesto de defensa. La facilidad con que se rinde Natanihau fue interpretada rápidamente por otros ministros quienes también logran anular las drásticas medidas en sus fondos.
Ante el asombro del los medios y del público en general, en un gesto de desprecio por el orden institucional y la responsabilidad natural de un líder, el mismo Natanihau no encuentra otro chivo emisario de su serio fracaso de liderazgo mas que culpar públicamente a los altos funcionarios de la Secretaria de Presupuestos del Ministerio de Economía, y por ende, a su colega de partido, el Ministro de Economía Yuval Shtainitz.
Pero el sainete continúa y esta lejos de bajar el telón. De acuerdo a la ley, se reúne el pleno del gobierno para aprobar finalmente la ley de presupuesto nacional. El libreto preparado por Natanihau para esta oportunidad ofrecía una nueva versión de un drama gubernamental. En una patética reunión de gabinete los ministros discuten los distintos puntos, aunque de principio queda muy claro que las decisiones importantes del la ley de presupuestos no se tomaran en ese forum, sino en otro que estaba reunido a la misma hora dos pisos mas arriba. Ofer Eini, de la central obrera y Shraga Brosh en representación de los empresarios, junto a un asesor de Natanihau, discutieron y fijaron el marco presupuestario básico que en ultima instancia los propios ministros se vieron en la obligación de aprobar. La máxima instancia del orden institucional de Israel quedó subordinada a una troica de interesantes extra gubernamentales.
En los aspectos económicos, en relación a las pomposas declaraciones previas, el resultado es penoso y lamentable. El déficit presupuestario se duplica, se incrementan viejos impuestos y se decretan nuevos. Natanihau solo queda fiel al artículo que más lo identifica en su concepción de la equidad y justicia distributiva: se reducirá la carga impositiva a las familias millonarias del país.
Desde el punto de vista del orden gubernamental y estatutario, las consecuencias se pueden considerar calamitosas. Natanihau, mas allá de sus posiciones ideológicas, evidenció ser un fracaso como líder, incapaz de conducir un gobierno que fija sus políticas, y lo que es peor, produjo un serio daño en los equilibrios institucionales. A nivel personal Natanihau demostró que su tan afamada valentía y coraje los tira muy fácilmente por la borda en un acto de rendición sin condiciones. Lejos de imaginarnos un superman todopoderoso, se nos aparece más bien como un tigre de papel.
En esas condiciones, no sé si Israel puede estar seguro de tener el líder apropiado para desafíos con caracteres más peligrosos y complicados que el económico.
Ojala me equivoque.
No Comments »
El mes de Abril nos trae a la memoria los recuerdos de la espantosa tragedia y las atrocidades de la historia humana del siglo pasado con las imágenes y los relatos del holocausto judío en tierras europeas. Muy pocos, por no decir contados, recuerdan que en el mismo mes se conmemora otra masacre inhumana como lo fue el genocidio armenio durante la primera guerra mundial.
Este año, al menos, dos notables intelectuales argentinos fueron la excepción. Jack Fuchs (1) y José Pablo Feinmann (2), cada uno por separado, pusieron claramente de manifiesto la importancia de rememorar las dos tragedias, e inclusive, vincularon entre la una y la otra.
Para Fuchs, la oposición del pueblo armenio a los ataques de las fuerzas turcas actúo como fuente de inspiración para la resistencia judía contra los nazis. De un ángulo distinto, para Feinmann, el genocidio del pueblo armenio sirvió a Hitler para convencer a sus subalternos de la necesidad de la “solución final”.
La memoria de los acontecimientos también es una temática común de ambos artículos. Para Fuchs, el pueblo armenio no temía de la muerte, sino del olvido, desenlace que la realidad histórica les da mucho la razón. Para Feinmann, el genocidio armenio quedó en el olvido, “fue tapado por el Holocausto, por la Shoah”.
Sin ninguna duda el aporte de estos eruditos autores se merece un sincero elogio, aunque no se debe dejar pasar la circunstancia y señalar que ambos pecan por ignorar y desdeñar la problemática posición del Estado de Israel al respecto. Como muchos pensadores, tanto Fuchs como Feinmann se quedan a mitad de camino y a la hora de rendir cuenta intelectual de hechos y posiciones relacionadas con Israel, ignoran toda vinculación, evitan toda crítica de actos indignos o justifican lo condenable.
Llama la atención como destacados intelectuales luchadores por la vigencia de la libertad, igualdad y el respecto de los derechos humanos universales, en el momento que la temática se acerca a Israel, el orden de valoración y juicio se trastorna y altera.
Israel, con mucha razón, no permite que nadie se atreva a no reconocer la existencia de la Shoah y lucha denodadamente en contra de quienes la desmienten o deniegan. Hasta aquí una postura lógica y coherente. La posición problemática anteriormente mencionada surge de la práctica de esta concepción fundamentalmente por la influencia de políticas basadas en la arrogancia y el desden hacia el resto de los pueblos. Israel trasmite permanentemente la preponderancia por el sentimiento de la superioridad sobre todos los demás y toda crítica inmediatamente es calificada casi grosera y automáticamente de “antisemita”. Todo intento de comparación inmediatamente es procesado en un raro mecanismo cuyo resultado, tal como en competiciones, es generalmente una tabla de posiciones en donde Israel, sus logros y sufrimientos, están siempre a la cabeza.
Lamentablemente hasta el día de hoy Israel no reconoció y rehúsa absolutamente reconocer el genocidio del pueblo armenio en manos del ejército turco. Las excusas en el marco del mecanismo raro no tienen límites. Creo que es suficiente citar nada menos que al actual presidente Shimón Peres que en el año 2001, como Ministro de Relaciones Exteriores, expresó que “el pueblo armenio sufrió una tragedia, pero no un genocidio”. Digamos, están en la mitad de la tabla, no pueden pretender que los tratemos como punteros.
Paradójicamente en los campos en donde se compite entre naciones, como en deporte o comparaciones internacionales de niveles de estudio, los últimos años demostramos que somos unos patas y cabezas duras. En cambio, donde deberíamos pretender ser iguales a todos los pueblos, nuestra prepotencia y altanería nos demanda hacer el todo para sobresalir por encima de los demás.
En estos días el INADI discute un proyecto de ley con el propósito de penalizar a quienes desmientan por igual la existencia de la Shoa, el genocidio armenio y el terrorismo de Estado durante la dictadura militar en Argentina. Es de suponer que en estos mismos momentos las aplanadoras de las presiones diplomáticas israelíes estén calentando motores para actuar de la misma manera que lo hacen conocidos grupos judíos de presión en Estados Unidos contra toda iniciativa del gobierno y parlamento americanos para reconocer el genocidio armenio.
Israel también tuvo su Don Quijote. En el año 2000, el entonces Ministro de Educación, Yossi Sarid, incorporó el estudio del genocidio armenio a los planes de estudios secundarios. No por mucho tiempo. A los dos años, la entonces Ministra de Educación Limor Livnat, hoy Ministra de Cultura y Deportes de Israel, se preocupó por anular la orden previa de Sarid.
Por generaciones seguiremos enseñando a nuestros hijos que en términos de sufrimiento nuestro pueblo solo triunfa y no esta dispuesto, ni siquiera, a un empate.
Ojala me equivoque.
(1) Jack Fuchs, “Memoria del Horror”, Diario Página 12, 19-4-09
(2) José Pablo Feinmann, “Sobre el Genocidio Armenio”, Diario Página 12, 30-4-09
No Comments »
|