Hasta junio del año 1967, el Estado de Israel se conformaba con que el mundo, y sobre todo los países árabes, lo reconozcan en el marco geográfico fijado en la guerra de la independencia y se pueda llegar a acuerdos de paz con todos los países colindantes. La guerra de los 6 días y la subsiguiente de Yom Kipur en 1973 produjeron un drástico cambio en sus concepciones políticas y sobre todo territoriales.
La desafortunada combinación de una súbita convicción de contar en las manos de una enorme fuerza y poderío de destrucción junto con un fundamentalismo legendario y religioso arrastró a la mayoría del país a una trágica aventura basada en la conquista territorial sin sopesar en ningún momento el enorme costo social y de imagen para todo el pueblo judío del mundo. Nadie puede olvidarse de la lamentable declaración de Moshe Dayan, Ministro de Defensa y quien fue responsable central en la conformación de esta visión: “Es preferible Sharem El Sheik sin paz, que la paz sin Sharem El Sheik (el punto sur de la península de Sinaí – Egipto)”.
La histórica concepción estratégica del ejército de transferir las batallas a terreno enemigo, fue transformada en la ideología de la incautación territorial que justifica apropiarse de la tierra hasta por el simple justificativo que un judío en la prehistoria deambuló por el lugar. El liderazgo israelí trasmitió y trasmite permanentemente un mensaje pacifista pero en la práctica demuestra impotencia e inoperancia de manera que es arrastrado por los grupos de presión que pregonan por el Gran Israel y por el desalojo de la población árabe local.
Por ese embaucador y retorcido camino, Jerusalén Oriental fue anexada a Israel en el año 1969 y en 1980 la Jerusalén Unificada fue declarada Capital de Israel. En el año 1981 se anexó las alturas del Golán a Israel y en estos meses quedó definitivamente claro que Israel seguirá poblando y construyendo en Cisjordania que pasó definitivamente a su poder. Las dos únicas excepciones fueron la devolución del Sinaí a Egipto y la retirada por la fuerza de Gaza, aunque respecto de ambas no se sabe por cuánto tiempo el gobierno podrá desentenderse de importantes sectores que reclaman ardorosamente el regreso.
El ideal de la Gran Israel no es una imagen abstracta y vaga. Esta muy bien definida en la tierra e incluye, aparte de Israel, todos los territorios de Gaza y Cisjordania, una importante parte del actual Egipto, gran parte de Arabia Saudita y de Siria, todo Jordania, todo Líbano y una pequeña parte de Turquía. ¿Dónde se puede visualizar un mapa? La respuesta es muy sencilla. Pilar Rahola, como Presidenta Honoraria y Gustavo Perednik como Director de la Fundación Hadar, en su página de Internet “El Rejunte Il”, nos sugieren con mucha sutileza la lectura de la página de Internet “Patria Judía” donde se expone el mapa de la Gran Israel, fuera de otras ideas y expresiones llenas de insultos, agravios, odio y crueldad hacia los árabes y todo quien no concuerde con ellos.

El mapa del Gran Israel que Pilar Rahola nos sugiere ver en silencio
Una vez que el Expreso Gran Israel comprobó la apropiación y control definitivo de Cisjordania, se escuchó el silbato de partida a la próxima estación: Damasco. ¿Quién lo hiso escuchar? El conductor de la locomotora Avigdor Liberman.
Ante el anuncio del Canciller sirio exigiendo la devolución de las alturas del Golán tomadas por la fuerza en el año 1967, el Canciller israelí declaró “Nuestro mensaje al Presidente sirio debe ser claro. En la próxima guerra no solo que serán derrotados, tú y tu familia perderán el gobierno. Ni tu ni tu familia volverán a controlar Siria”. El anuncio fue muy claro y preciso. No se aprecia si hay o no posibilidades de guerra. Para Liberman la guerra es un hecho y solo cuestión de tiempo. ¿Quién suplirá a Assad en el poder? Es de suponer que Liberman no renunciará a que sea un general israelí.
Como en el caso de Cisjordania, el mundo sabrá elevar un sórdido grito de protesta. De Obama no hay ningún temor después que Natanihau lo expuso ante el mundo como un pigmeo político que tirita cuando algún líder de Israel levanta el dedo. De los europeos se continuara escuchando estériles advertencias pues sus rodillas les tiemblan mucho cuando escuchan el nombre Tzahal.
El Expreso Gran Israel seguirá su lenta aunque persistente e incansable marcha por las vías de la conquista territorial. No hay barrera que lo detenga.
Ojala me equivoque
Daniel Kupervaser
Herzlya – Israel 8-2-2010
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